Con motivo del 71 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, inicio de la revolución cubana, Nicolás Pons, integrante de la Coordinadora de apoyo a la revolución cubana del PIT CNT, en entrevista con EL POPULAR en Radio, compartió un repaso histórico y un análisis de los desafíos actuales que en enfrenta el pueblo cubano.
Siempre es 26
La primera pregunta que nos tenemos que hacer es por qué siempre es 26. Uno podría explicar rápidamente que el movimiento 26 de julio allá en 1953, liderados por Fidel, era una respuesta a aquella dictadura instalada por Batista con el espaldarazo, que siempre ha estado presente en las dictaduras latinoamericanas, de EEUU que ya contaba con miles de muertos. Por lo tanto, podía ser una reacción hasta natural de aquellos hombres y mujeres que, en una situación terrible, responden rápidamente a través de un movimiento que procuraba sacarse de encima aquel sayo dictatorial.
Y esa es una buena premisa para arrancar, pero no alcanza.
Nosotros tenemos que significar al “Movimiento 26 de julio» en aquella toma del Cuartel Moncada como el inicio del fin de una era y el comienzo, la raíz, de la revolución cubana. Que muy pocos años más tarde, en apenas cinco años largos, casi seis, terminaría por conquistar el triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959.
En aquel intento de la toma del Cuartel Moncada estuvo indudablemente reivindicar la memoria de José Martí en su centenario, fue una forma de reivindicar que los pueblos toman conciencia de la posibilidad y la necesidad de su liberación, fue una forma de reivindicar la justa rebeldía de pelear por los derechos arrasados, por la necesaria unidad del pueblo y de pensar que lo imposible es posible.
Todo eso, de alguna forma, sintetiza el “Movimiento 26 de julio” con por lo menos con dos primarias conclusiones para nosotros, no nos arrogamos que sean las únicas, pero dos muy importantes. Una, indudablemente, que fue una respuesta necesaria a aquella situación de tiranía de la dictadura batistiana y la otra, que significó un impacto político que transformó la conciencia de cientos de miles de cubanos y de cubanas. Y ahí está, para nosotros, el secreto de la victoria en medio de una derrota militar.
Hubo un recorrido entre el 53’ y el 59’, donde mediaría en octubre del 53’ el juicio de los sobrevivientes del Moncada, luego la prisión de los sobrevivientes en la Isla de Pinos, después el exilio en México y el encuentro con aquel casco formidable de revolucionarios y revolucionarias encabezados por Fidel, Raúl, Melva. Haydée, entre otros, el encuentro con el Che y finalmente el Granma y la lucha en la sierra Maestra hasta el triunfo el 1 de enero del 59. Todo esto significa el “Movimiento 26 de Julio”, el asalto del Cuartel Moncada y el por qué siempre es 26.
Por eso también, hablar del 26 de julio para el PIT CNT, para la Coordinadora de apoyo a la Revolución Cubana implica, necesariamente, redoblar nuestro compromiso de solidaridad con los pueblos del mundo, muy particularmente con Cuba.
Significar el bloqueo
Es inevitable hablar de la situación de Cuba, 66 años de bloqueo, un pueblo que ha intentado contra viento y marea construir su propio destino haciendo fuerte hincapié en ese principio de soberanía que tenemos los todos los pueblos del mundo y la guerra a ultranza, el asedio permanente, que la principal fuerza imperial de los últimos doscientos años, EEUU, ha ejercido contra ese hecho soberano de los cubanas y cubanos a forjar su camino.
Para el movimiento obrero, para el movimiento sindical, para el PIT CNT, ser solidarios con los pueblos que transitan por auténticos caminos de independencia y soberanía no es indiferente, nunca lo fue, no lo fue cuando éramos CNT, no lo fue después del 85’ como PIT CNT y seguirá siendo un compromiso permanente el de los trabajadores por las causas justas de los pueblos del mundo a seguir peleando por su independencia, por su soberanía, por su libertad.
Al hablar del “bloque» es importante llenarlo de pensamiento. El querido Jorge Mazzarovich, cuando intercambiamos en distintas oportunidades valoraciones, apreciaciones, sobre la situación en general del mundo pero particularmente Cuba y cuando hablamos del bloqueo, insiste mucho siempre en llenar de contenido esa consigna del «No al bloqueo» porque la gente tiene que entender que estamos ante una situación tremenda no solamente de injusticia sino a sometimiento de condiciones de vida del pueblo cubano muy, muy extremas y esto siempre es importante recordarlo.
Para nosotros, que no nos cuesta nada salir y encontrar una panadería para comprar pan, para comprar leche, los insumos básicos para poder cocinar el alimento del día de hoy, con esfuerzo, con sacrificio como trabajadores que somos, pero que son bienes de consumo y de servicios indispensables, básicos de nuestro diario vivir, en Cuba esto está comprometido. Y no hago terrorismo verbal con esto que planteo, cuando digo que está comprometido es porque realmente es un desafío cotidiano para todas las familias cubanas poder tener un equilibrado funcionamiento que les permita alimentarse como se debe, trasladarse como se debe, acceder a bienes de servicios indispensables; no estamos hablando de cosas suntuosas, superfluas o materiales sin ningún tipo de sentido.
Entonces, cuando hablamos del bloqueo hablamos de esto. El bloqueo contraviene los principios fundamentales del derecho internacional. Hablamos de la igualdad soberana, de la no intervención de los asuntos internos de los Estados, hablamos de la independencia y la libre determinación, del derecho a la nacionalización de bienes y de servicios, además de violar permanentemente y de forma masiva y flagrante los derechos humanos de los cubanos y de las cubanas.
Siempre intento recordar, porque es un elemento que a veces pasa medio desapercibido, pero según la Convención para la prevención de la sanción del delito de genocidio, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, el bloqueo califica también como un crimen internacional de genocidio.
El bloqueo, en definitiva, es una realidad que no se puede desconocer, que no se puede subestimar, no se puede pasar por arriba y afecta normalmente el desarrollo económico y de la vida de los cubanos y las cubanas.
¿Quién es el terrorista?
Hace unos días atrás salió el anuncio por parte de EEUU de que Cuba quedaba por fuera de la lista de países no cooperante contra el terrorismo internacional y eso es correcto, pero Cuba sigue estando en la lista de países patrocinantes del terrorismo.
Esto que tienen los imperios, particularmente el imperio yanki, que arman sus listas, sube y bajan países sin ningún criterio más que la conveniencia propia, genera a veces confusión. Todo esto que yo comentaba de las situaciones críticas, en términos de las consecuencias que le genera al pueblo cubano el bloqueo, el formar parte de la lista de patrocinantes de países terroristas lo recrudece más.
Un ejemplo concreto de esto: el año pasado la Brigada de trabajo voluntario y solidaridad con Cuba que organizamos desde la Coordinadora de apoyo a la Revolución cubana del PIT CNT, generó una campaña de solidaridad, igual que este año lo va a hacer la nueva brigada. Recolectamos más de 80 kilos de medicamentos para llevar a Cuba y una campaña financiera que logró sumar casi 10 mil dólares que fueron destinados como donación al sistema de salud pública de Cuba, particularmente a un hospital. Cuando quisimos hacer la transferencia bancaria a una cuenta informada por las propias autoridades cubanas, llegamos al Banco República, fuimos a hacer la transferencia bancaria con los delegados y responsables de la cuenta bancaria de la Coordinadora y de la Brigada y los compañeros de AEBU nos informan que esa cuenta ya había sido intervenida y que corríamos riesgo que el destino quedará congelado, que no llegará a destino.
De esto se trata cuando hablamos de bloqueo. Una cosa tan sencilla como una transferencia internacional bancaria a un Estado. Finalmente, los compañeros y compañeras tuvieron que repartir el dinero en los bolsillos de cada uno para poder llegar a Cuba y allá volver a juntar el dinero y hacer entrega en efectivo.
Brigadas solidarias
Las Brigadas son abiertas a todos, trabajadores, estudiantes, jubilados, no importa la edad. Hay un instrumento que colabora con el financiamiento de la gente que quiere viajar que es una rifa, que está operativa y ya en la calle y los objetivos nuestros desde la Coordinadora y a través de la Brigada es realizar jornada de trabajo voluntario allá, como aporte solidario de los uruguayo y uruguayas que participamos, en este caso en la edición número treinta de las brigadas sudamericanas; organizar y desplegar la campaña de solidaridad de insumos médicos, porque hoy es un faltante muy significativo en esto de las necesidades que los cubanos tienen cotidianamente; contribuir a una mayor comprensión de la realidad cubana, muy particularmente en esta coyuntura que Cuba está atravesando; promover un intercambio con los diferentes sectores y organizaciones político sociales cubanas para dar a conocer, de primera mano, lo logros y las dificultades de la revolución; generar vínculos y generar la experiencia de solidaridad con otros brigadistas de las otras brigadas que componen el concierto de delegaciones de América del Sur y vivenciar y aprender, estar en contacto, con los históricos lazos que unen y hermanan al pueblo cubano con el pueblo uruguayo y con una forma de concebir la sociedad distinta a la nuestra poniendo, por sobre todas las cosas siempre, en el centro, la dignidad del ser humano. Entendemos que eso es lo cardinal de la revolución cubana.
La próxima reunión va a ser el sábado 10 de agosto a las 17 hs en el local del Sindicato de trabajadores de la enseñanza privada, el SINTEP.
No nos proponemos adiestrar a nadie, al contrario, estamos convencidos que esta es una experiencia genuina que pone en evidencia las crudas consecuencias del bloqueo de EEUU a Cuba y que además le permite a los brigadistas hacer una experiencia conociendo los aciertos, también los desaciertos, de la revolución cubana y sobre todo al retorno, si bien es una experiencia colectiva, nos importa mucho que cada cual pueda contar lo que vivió, lo que habló con el pueblo cubano, con el cubano de a pie, lo que le pareció bien, lo que le pareció más o menos, pero por sobre todas las cosas que pueda contar esa experiencia porque para nosotros la caja de resonancia que tiene esta experiencia solidaria en el capítulo de las Brigadas es que la gente venga y cuente, eso nos parece fundamental.






















