Triunfo de Revolución Ciudadana y de los plebiscitos populares.
Rony Corbo
El presente proceso electoral en el Ecuador, producto de la denominada “muerte cruzada”, decretada por el presidente Lasso, para evitar una segura destitución resuelta en la Asamblea Nacional, se desarrolló en medio de un gran operativo de militarización del país.
Luisa González, la candidata de Revolución Ciudadana, el partido de Rafael Correa quedó primera con el 33,49 % del total de los votos; Daniel Noboa, de 35 años, hijo de uno de los ecuatorianos más ricos y expresidente quedó segundo con el 23,48%.
Revolución Ciudadana gano en siete provincias: Pichincha, cuya principal ciudad es la capital Quito, Azuay, Santo Domingo, Santa Elena, Manabí, Guayas y Guayaquil.
Ahora le toca a Revolución Ciudadana convocar a los sectores con los cuales deberá forjar alianzas y ya no puede postergar el trabajo político con el potente movimiento indígena.
El descenso en la votación de Yaku Pérez, quien representó a una alianza de fuerzas de izquierda y centro izquierda (Unidad Popular, Partido Socialista, Somos Agua, Democracia Sí y un sector de Pachakutik). La no integración de listas conjuntas con Pachakutik y la negativa de la dirección nacional de la Conaie para apoyar a esta candidatura, afectaron la votación de las dos fuerzas indígenas en la elección.
Integración de la Asamblea Nacional
La Asamblea Nacional está integrada por 137 miembros. Revolución Ciudadana se lleva la bancada más grande de la Asamblea, con aproximadamente 50 asambleístas. Esto no le alcanza para ser mayoría, pues necesita al menos 71 escaños para llegar a la mitad más uno del Pleno.
En segundo lugar, estará la bancada de Construye, el movimiento que promovía la candidatura del fallecido Fernando Villavicencio, con un mínimo de 30 legisladores.
En los siguientes puestos estarán el Partido Social Cristiano (PSC) y sus aliados, que consiguió por ahora 17 asambleístas, y la alianza ADN, de Daniel Noboa con 12. El quinto lugar se lo lleva la alianza Actuemos, con siete asambleístas.
Pachakutik consiguió cuatro asambleístas producto de las fracturas internas del movimiento indígena y su brazo político, la Conaie.
Hacia la segunda vuelta
Revolución Ciudadana tiene la principal estructura política de Ecuador, una base electoral con la que puede contar, con presencia en los principales distritos electorales y tendrá el bloque parlamentario más grande. Desde dónde puede lograr nuevos votos para la segunda vuelta es sobre todo de los votos del centro socialcristiano, con la que en otras ocasiones ha sido capaz de establecer acuerdos. Y lo más importante, conversar con el movimiento indígena que no voto mayormente en las presidenciales, pero si venció en los plebiscitos.
Las otras expresiones de derecha apoyan a Noboa. Si bien hay casi 10 puntos de diferencia entre Luisa González y Daniel Noboa, a primera vista parece que los votos de los otros sectores van al representante del sector financiero.
Triunfo en las consultas populares
Junto a la votación presidencial y de asambleístas se realizaron dos consultas populares que surgieron de la iniciativa popular y que triunfaron.
La primera, de carácter nacional, para definir si el crudo del bloque 43 o ITT, ubicado en parque nacional Yasuni y junto a la zona de vida de dos pueblos indígenas se puede explotar libremente. Esta consulta debió haberse dado cuando ya se tuvo las firmas necesarias de apoyo, pero fue impedida por Rafael Correa. Ahora, se suspende la explotación de petróleo y minerales en dicha zona y en el plazo de un año las empresas deben salir de la zona indígena.
La segunda, válida para el Distrito Metropolitano de Quito, era para impedir la minería metálica en cualquier escala y así proteger los ecosistemas únicos del Chocó Andino y sus habitantes. La minería ha sido bandera de los tres últimos gobiernos y ha tenido un importante impulso al tiempo que confronta a las poblaciones que observan la destrucción de las condiciones de vida de las próximas generaciones. Esta iniciativa también ganó.
En ambos casos, el extractivismo fue derrotado de manera determinante, demostrando que más allá de las alianzas políticas de las cúpulas, incluidas las de derecha con el progresismo, son derrotadas cuando hay organización y voluntad popular.























