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Hace 40 años el pueblo dijo NO

El 30 de noviembre de 1980 el pueblo uruguayo derrotó en un plebiscito a la constitución fascista.
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Por Gabriel Mazzarovich

El próximo 30 de noviembre se cumplen 40 años del rechazo popular a la Constitución impulsada por la dictadura. Fue el gran intento de legitimar e institucionalizar el fascismo. Para tales objetivos la dictadura echó el resto, desde el aparato del Estado hasta los medios de comunicación complacientes, y sin que pudiera expresarse en forma libre la oposición democrática.

Pese a esas inusuales y adversas condiciones, el pueblo se movilizó para frustrar el acto electoral ideado para consolidar el fascismo en el poder. Y lo logró. Fue el triunfo de las voces del silencio, de la determinación del pueblo que construyó una gesta de dimensión épica. Fue la victoria de la amplitud democrática y de la firmeza de la resistencia clandestina, organizada y personal de miles.
Este artículo es un resumen apretado de los hechos de esa año bisagra para lucha del pueblo uruguayo para recuperar la democracia y la libertad.
Es importante empezar por señalar que cada vez que la dictadura intentó generar una base social o política mediante algún grado de consulta popular perdió.
Fue derrotada en las elecciones universitarias de setiembre de 1973. Fue derrotada en sus intentos de generar un movimiento sindical amarillo, tanto con el sindicalismo “libre” inmediatamente de la Huelga General contra el golpe; como con la creación de la CGTU, y en 1979 con los «gremios nacionalistas», como en la aplicación de la Ley de Asociaciones Profesionales; a pesar de la represión, la prisión de miles de dirigentes sindicales, la proscripción de otros y los miles de despidos y destituciones, los trabajadores ratificaron su confianza en la CNT, luego en el PIT y en los gremios clasistas. Fue derrotada en el Plebiscito Constitucional de 1980. Fue derrotada también en las Elecciones Internas de los Partidos Políticos de 1982, donde las fracciones democráticas triunfaron en los partidos tradicionales y el Frente Amplio logró marcar presencia con 90 mil votos en blanco.

¿Dictadura militar?

La dictadura en Uruguay tuvo motivaciones económicas y políticas nacionales e internacionales. La caracterización de la dictadura como fascista no se sustenta solamente en sus métodos represivos sino en que expresaba una estrategia de acumulación capitalista concreta vinculada estrechamente al capital financiero nacional y trasnacional y respondió a una estrategia imperialista de EEUU que calificó a las dictaduras del continente en el documento de Santa Fe, elaborado precisamente en 1980 para el candidato presidencial Ronald Reagan, como «escudo de la Seguridad del Nuevo Mundo y espada de EEUU en la política del poder global».
En el libro «Compra de Carteras» de Luis Stolovich, Juan Manuel Rodríguez, Daniel Olesker, Luis Porto y Guillermo Pomi se afirma: «La instauración de la dictadura supuso el necesario cambio político para redinamizar la acumulación del capital en el país. Esta dinamización sólo era posible -según los grandes capitalistas y sus portavoces- en el marco de una persistente caída del salario real. Esto último, a la vez, sólo era posible en un contexto político que no permitiera la libre expresión de los trabajadores».
Esta política económica produjo una dramática concentración del ingreso, el libro citado señala que entre 1979 y 1981 se produce una transferencia desde los trabajadores hacia los empresarios de 3.700 millones de dólares. Hasta 1980 el salario real cayó un 50% con respecto a 1971.

¿Qué se plebiscitaba?

Culminada la etapa del autogolpe del presidente Juan María Bordaberry, del Partido Colorado, y desplazado este, las Fuerzas Armadas y sus partidarios civiles promueven en 1977 el denominado «Cronograma». Este establecía una serie de pasos para la institucionalización del régimen y entre ellos estaba la aprobación de una nueva Constitución y la realización de elecciones en 1981.
El 15 de mayo de 1980 el dictador Aparicio Méndez, de extracción blanca, envía al presidente del Consejo de Estado, Hamlet Reyes, el anteproyecto de Constitución.
El Consejo de Estado lo aprueba el 31 de octubre de 1980. Vale señalar entonces que además de la represión, las proscripciones y la censura, el proyecto de Constitución se conoció muy poco antes de ser plebiscitada.
El Proyecto de Constitución ratificaba «todos los actos jurídicos y administrativos dictados desde 1973 a la fecha de vigencia del nuevo texto constitucional», esto se refería a todas las disposiciones de la dictadura y en particular las Actas Institucionales.
De esta manera quedaban incorporados como órganos constitucionales el Consejo de Seguridad Nacional (Cosena) y la Junta de Comandantes en Jefe.
Se fortalecía al Poder Ejecutivo y en particular al presidente en sus atribuciones, aunque siempre bajo la consulta del Cosena y de la Junta de Comandantes.
El Presidente designaría a los miembros de la Corte de Justicia, de la Corte Electoral y del Tribunal Constitucional.
Se creaba el Estado de Emergencia, que permitía gobernar por decreto y se podían decretar las Medidas Prontas de Seguridad sin anuencia del Parlamento, que para levantarlas necesitaba de 2/3. Se creaban también el Estado de Subversión y el Estado de Guerra que podía decretar el Presidente con anuencia del Cosena. Se eliminaba la prohibición de allanamiento nocturno y de censura previa.
Se creaba un Tribunal Constitucional, órgano que nombraría el Poder Ejecutivo y que estaría encargado de los juicios políticos al Presidente y vicepresidente, potestad que se le sacaba al Parlamento. La Asamblea General podía censurar a los ministros pero necesitaría de 2/3 de votos. El Tribunal Constitucional, designado por el Poder Ejecutivo, tenía potestades muy amplias podía destituir funcionarios y actuaba «por convicción».
Se eliminaba la inamovilidad de los funcionarios públicos y se limitaba su agremiación, se establecía la potestad del Poder Ejecutivo de reglamentar el derecho de huelga. Se establecía un registro obligatorio de los afiliados a los sindicatos que sería controlado por las Fuerzas Armadas.
Se mantenía la jurisdicción de la Justicia Militar para juzgar a civiles.
Se establecía que el Presidente y la Junta de Comandantes eran responsables de la Seguridad Nacional.
En cuanto a las elecciones y los partidos políticos los cambios también eran importantes. Se establecía la prohibición de partidos políticos que tuvieran vinculación con «países extranjeros» y que hubieran protagonizado acciones armadas o propaganda contraria a la nación. Se planteaba un número mínimo de afiliados con registro obligatorio, incluyendo cédula de identidad, trabajo y domicilio del afiliado, aspectos que serían controlados. Se establecía un candidato único por partido y se otorgaba mayoría parlamentaria al ganador más allá de la votación obtenida.
Se eliminaba la autonomía departamental y la de la Universidad y se le daba estatus constitucional a la intervención en la enseñanza.
Ese era el proyecto constitucional, partidos a la medida y sin la izquierda, movimiento sindical controlado y sin sindicatos clasistas, el Cosena y la Junta de Comandantes con poderes políticos claves, la justicia y la enseñanza sin autonomía. El fascismo institucionalizado.

El 1º de mayo de 1980

La resistencia a la dictadura y a sus planes nunca cesó. Sólo en 1979 la Justicia Militar procesó a más de 300 militantes, la gran mayoría pertenecientes a los ilegalizados Partido Comunista y Convención Nacional de Trabajadores (CNT). En 1980 la dictadura decide trasladar el 1º de mayo y pasarlo para el 5 de mayo, insólitamente la fecha de nacimiento de Carlos Marx. La CNT clandestina y los gremios convocaron a no concurrir a trabajar el 1ª de mayo. AEBU envía una carta abierta al Ministro de Trabajo de la dictadura que es reproducida en algunos medios y leída en los centros de trabajo. El Sunca emite un boletín que se lee en decenas de obras.
La dictadura lanza la represión, patrullas militares y policiales recorren las calles, se vigilan los centros de trabajo y de estudio: se detiene a referentes sindicales de varios gremios.
Informes de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia de la Policía citados en el libro «Albañiles, esos obreros del andamio», de Universindo Rodríguez y Silvia Visconti, dan cuenta que hubo pintadas en José Llupes y Freitas (Por trabajo, salario, Libertad o Muerte. Viva la CNT); volanteada y pintada en 18 de Julio y Acevedo Díaz, (Viva el 1 de Mayo. No a la dictadura. Viva la CNT); Zabala y Sarandí; Carlos Tellier y Real (Por salarios y NO a la dictadura, Sindicato del Cuero-CNT); en Carlos María Gutiérrez 2185 (CNT: libertad para los presos políticos); en una obra de la construcción en San José 1035 (CNT-Sunca: por la lucha de los trabajadores); en 18 de Julio y Ejido (Viva el 1 de mayo); José Llupes e Itapé (CNT por reclamos salariales); Timote y Victoria (CNT reclamos salariales); Aparicio Saravia y Coronel Raíz (CNT por la unidad de los trabajadores); en el muro exterior del Liceo Bauzá (CNT. 1 de mayo de lucha por salarios y amnistía) y Rivera y Colombes (CNT contra la Ley Sindical).
Todas las acciones clandestinas eran arriesgadas y como se ve vigiladas pero algunas reflejan la audacia de los militantes. Inteligencia policial da cuenta de una pintada en el primer piso de la Intendencia Municipal de Montevideo (CNT: Viva el 1 de mayo); otra en la Asociación Española, que queda nada menos que frente al SID y otra en la Tribuna Colombes del Estadio Centenario (CNT. Resistencia a la dictadura).
Un informe de Inteligencia Policial reconoce que «del total de 75 obras de la construcción existentes en las seccionales 2da.y 10ma, se constató en el 20% ausencia total del personal».
Se realizan movilizaciones en Alpargatas, los bancarios pararon entre 2 y 5 minutos en varias sucursales, paró la metalúrgica CIR, la tabacalera Mailhos, la pesquera Urumar, la textil La Mundial, la química Agromax y la papelera Ipusa en Pando, entre muchos otros centros de trabajo.
El 1º de mayo se realiza una misa en la iglesia de San Antonio en Canelones 1660, inteligencia policial concurrió y en su informe señala que «el servicio fue concelebrado por varios sacerdotes de las parroquias que conforman la Zona Pastoral 1», agrega que «se constató la presencia de militantes del PDC, PS, PC, UJC, Libertades Vigiladas, representantes sindicales de bancarios y de ASU».
La movilización, aún bajo la represión más brutal fue de tal magnitud que el jefe de Inteligencia Policial, el inspector Víctor Castiglioni, sugirió que se ordenara a todas las dependencias policiales del país un relevamiento de todos los centros de trabajo, para ver el apoyo que había tenido la paralización y de esa manera medir «la influencia que todavía tienen la CNT y el PC».
El PCU y la UJC se recuperaban de duros golpes represivos en los años anteriores y en las más duras condiciones mantenían la organización en la clandestinidad y en la cárcel, con un destacado papel en la organización de la campaña por el NO de José Pacella, secretario general clandestino, detenido en 1981.
El 1º de mayo es asesinado a balazos el obrero metalúrgico Jorge Reyes frente a Nordex. Decenas de dirigentes sindicales son torturados en la Compañía de Contrainformación del Ejército, luego llevados al centro clandestino de La Tablada donde continúan las torturas.
El objetivo era ubicar los mimeógrafos y desmantelar el aparato de propaganda clandestino del Sunca. Son procesados por la Justicia Militar y llevados al Penal de Libertad los dirigentes del Sunca Gerardo Riet, Juan Manuel Priegue, Jesús Luis Perdomo y Víctor Manuel Azcurra. También fueron procesados por cooperar en la edición de «La Voz del Sunca» Carlos Cunha y Gastón Sica y detenido Héctor Araújo, en ese momento secretario general del Sunca.
A consecuencia de la lucha de ese 1º de mayo también fueron detenidos Alberto Papich y Mario Caballero por «incitación al paro en una sucursal del BROU»; Héctor Beiro «por actitud sospechosa» cerca de una pintada en Sayago; Juan Barbaruk, Juan Pedro Ciganda, Guillermo Álvarez y Milton Antognazza «por boletín de Aebu» y Héctor Galeano y José Luis Cogorno «por organización de la misa del 1º de mayo».

Debate televisivo y mucho más

A pesar de la represión la movilización antidictatorial no se detuvo y se enfocó hacia el NO en el Plebiscito.
El 19 de abril de 1980 se conforma Convergencia Democrática, acuerdo político contra la dictadura de sectores de izquierda y del Partido Nacional, particularmente con el grupo de Wilson Ferreira Aldunate. En la presentación que se hace en la sede de la ONU, habla Juan Raúl Ferreira.
La represión se mantiene constante durante todo el año. Se produce la detención, interrogatorio y torturas a partir de mayo a varios integrantes de la colonia rusa de San Javier (Río Negro) acusados de vinculaciones con el aparato armado del Partido Comunista con apoyo de la URSS.
También la detención, interrogatorio y torturas el 26 de mayo de Miguel Muyala y otros ciudadanos del departamento de San José en La Tablada vinculados al PCU y la izquierda. Detención de integrantes del Partido Socialista: Gastón Silva, Eduardo Fernández, José Pedro Cardoso, Jorge Basso.
La dictadura monta un operativo de inteligencia para señalar que se esperaba el ingreso de armas al país por un submarino soviético que subiría por el río Uruguay, torturan buscando confesiones que avalen esa versión inventada.
Visita en los primeros días de mayo de 1980 de la Cruz Roja a Lilián Celiberti y Universindo Rodríguez integrantes del PVP secuestrados junto a los niños Camilo y Francesca Casariego Celiberti el 12 de noviembre de 1978 en Brasil. Luego de ser vistos por la Cruz Roja son llevados al centro clandestino de detención La Tablada “Base Roberto”, para ser re interrogados
El 17 de noviembre Lilián Celiberti inició una huelga de hambre (ayuno) en protesta por la condena de 10 años solicitada por la justicia Militar para ella y Universindo Rodríguez.
En el Penal de Libertad, integrantes de una fracción del MLN alineada en torno a un programa de «seis puntos» realizan un ayuno a fines de noviembre de 1980, días antes del plebiscito. Denuncian un «plan de masacre» a ejecutarse en el interior del Penal de Libertad.
En setiembre de 1980, en un llamado conjunto clandestino, la CNT y la FEUU llaman a votar NO.
El 11 de setiembre de 1980 la dictadura de Augusto Pinochet realiza un plebiscito en Chile y lo gana con el 67% de los votos a favor del SI y el 33% por el NO aprobando una constitución fascista.
El 1º de octubre de 1980, en una movilización promovida por la FEUU, se entregan al rector interventor de la Universidad decenas de miles de firmas contra el examen de ingreso. En las movilizaciones luego de esa entrega y hacia el Plebiscito son detenidos varios militantes de la FEUU y de la UJC, entre ellos Javier Peralta.
El Frente Amplio, y varios de sus sectores, particularmente el Partido Comunista, la UJC, el Partido por la Victoria del Pueblo y el Partido Socialista y el PDC, en su prensa clandestina, con volantes y pintadas llaman a votar NO.
Convergencia Democrática llama a «la ciudadanía y a todos los sectores democráticos a votar NO».
El 14 de noviembre de 1980 se realizó en el Cine Cordón, un acto de los sectores del Partido Nacional partidarios del NO. El acto fue muy concurrido y también reprimido por las fuerzas policiales. Hubo heridos y detenidos.
En esos días sectores del Partido Colorado que apoyan el NO realizan un acto en el Cine Arizona.

También el 14 de noviembre de 1980 en Canal 4, en el programa En Profundidad, a las 22 y 30 horas, fue anunciado: «El próximo plebiscito constitucional analizado por los doctores Enrique Viana Reyes, coronel Néstor Bolentini, Enrique Tarigo y Eduardo Pons Etcheverry». El debate fue muy visto, tuvo una gran repercusión y los argumentos por el NO, brindados por Tarigo y Pons Etcheverry, fueron contundentes y sirvieron para informar y decidir indecisos. Faltaban pocos días para el plebiscito y el debate se sumaba al acumulado por la lucha popular en los 7 años de dictadura y particularmente en 1980.
La campaña a favor del SI fue abrumadora en toda la prensa, la dictadura gastó medio millón de dólares en publicidad.
Claramente se definen por el SI El País, El Diario, Mundo Color y El Debate, se registran contradicciones y matices muy importantes en El Día y La Mañana.
El alineamiento fue casi absoluto en los canales de televisión y la radio. Búsqueda no asumió una posición editorial clara aunque sus principales columnistas si se pronunciaron por el SI. Es muy sintomática la postura de uno de sus columnistas referentes, Manfredo Cikato, que entrevistado por El Diario sostuvo: «Voy a votar SI porque ello significa avalar una conducción económica que me parece acertada».
En el campo del NO, además de la prensa clandestina, se alinearon, Germán Araújo y CX 30, la revista La Plaza editada en Las Piedras, con participación de Marcos y Gonzalo Carámbula y el padre Perico Pérez Aguirre y el semanario Opinar, dirigido por Enrique Tarigo.
El posicionamiento de las fuerzas políticas y sociales fue claro. La CNT, la FEUU, Fucvam y otras organizaciones sociales se expresaron claramente por el NO. Lo mismo hicieron, aunque en un estilo menos beligerante, importantes sectores de la Iglesia Católica y de las iglesias protestantes. También sectores de pequeños productores vinculados a la Federación Rural.
Del lado del SI estuvieron los referentes principales de la Asociación Rural, la Asociación de Bancos y empresariales.
La única fuerza política que en su totalidad y sin fisuras llamó a votar NO fue el Frente Amplio, todos sus dirigentes y sectores.
En el Partido Nacional, el Movimiento por la Patria, orientado por Wilson Ferreira y el Movimiento Nacional de Rocha, de Carlos Julio Pereyra, estuvieron claramente por el NO. El Herrerismo estuvo dividido, importantes dirigentes como Alberto Gallinal, Arturo Heber, Mario Garat y Nicolás Storace llamaron a votar SI. Otros dirigentes como Silveira Zabala y Lacalle lo hicieron por el NO.
En el Partido Colorado, el Batllismo y sus principales referentes, Jorge Batlle, Julio María Sanguinetti y Enrique Tarigo se pronunciaron por el NO. El Pachequismo lo hizo por el SI.
La Unión Cívica dejó en libertad de acción a sus simpatizantes, pero Chiarino Milans se mostró partidario del NO.
Se realizan pintadas, volanteadas y miles de actividades en centros de trabajo, de estudio y cooperativas de vivienda promoviendo el NO.
Pocos días antes del plebiscito se convoca por el boca a boca a una caravana de autos por varias arterias de Montevideo que lleven encendidos los limpiaparabrisas diciendo NO. Cientos de autos, camiones e incluso ómnibus participaron de la demostración.
El 28 de noviembre de 1980, dos días antes del Plebiscito, a toda página en El País y el El Diario, el general Julio César Rapela denuncia: «Tupamaros buscaban crear condiciones para una invasión desde el exterior».
Partidarios del NO pidieron papeletas para distribuir y le fueron negadas.
La encuestadora norteamericana Gallup vaticina un triunfo del SI.
En ese clima de terror y amedrentamiento se fue a las urnas.

El pueblo dijo NO

El domingo 30 de noviembre hubo 6.532 circuitos y estaban habilitados para votar 1.944.951 personas. No pudieron votar por quedar excluidos de padrón 72.130 proscriptos, miles de presos y cientos de miles de exiliados. Tampoco votaron los efectivos militares.
Había dos papeletas, una por el SI de color celeste y la del NO de color amarillo.
El NO ganó con el 57.21% contra el 42.79% del SI, la diferencia fueron más de 230 mil votos. Hubo 37 mil votos en blanco y 111.051 observados. Votó el 86% de los habilitados.
El NO ganó en 11 departamentos: Montevideo 63%, Canelones 53%, Maldonado 56%, Cerro Largo 50.7%, Salto 60.8%, Paysandú 65.1% (el guarismo más alto), Río Negro 55%, Colonia 55%, San José 62%, Florida 54% y Durazno 52%.
El SI ganó en 8 departamentos: Rocha 57%, Treinta y Tres 68%, Rivera 64%, Artigas 62%, Soriano 50.8%, Flores 55%, Lavalleja 53% y Tacuarembó 53%.
La transmisión de CX 30 en coordinación con La Plaza fue un hito de coraje democrático y sirvió, además de para informar, para organizar a los partidarios del NO.
La repercusión en los medios de comunicación fue muy ilustrativa.
El 1 de diciembre El Día, sacó dos ediciones, en ambas el título de tapa fue: «Un No aplastante», la primera fue especial de 26 páginas y 14 estuvieron destinadas al Plebiscito, la segunda fue normal.
La Mañana tituló «Ganó el No», un título similar tuvieron en sus ediciones vespertinas El Diario y Mundo Color.
A El País, parece que el resultado lo descolocó. El 1 de diciembre también sacó dos ediciones. En la primera edición no hay nada, ningún resultado, nada.
En la segunda edición, en la tapa no se refiere al NO y titula: «En una jornada de amplia tranquilidad la ciudadanía votó masivamente».
En los editoriales del 2 de diciembre, titulado «Vigencia de un mensaje», y del 3 de diciembre, titulado «Nuevo Cronograma», defiende a la dictadura y relativiza el contenido opositor del triunfo del NO.
En una nota analiza el resultado, lo compara con las elecciones de 1971 y concluye: «hubo una decisiva influencia de la fracción política foránea llamada Frente Amplio».
Como El País, la dictadura tardó en reaccionar, el 3 de diciembre saca un comunicado de 5 puntos en el que reconoce el resultado pero dice que nada cambiará que se seguirá avanzando «hacia la democracia plena» y que «continuará el régimen vigente».
La dictadura había concebido el “Mundialito” de ese año como un festejo y una muestra de “normalidad”. La resistencia popular lo utiliza como denuncia y a la salida de los partidos se estrena el grito: “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”.
El NO fue el resultado de la convergencia de todos los sectores democráticos de la sociedad y constituyó un golpe político esencial a la dictadura.
Pero el NO fue posible por la decisión de luchar y resistir de cientos de miles de uruguayas y uruguayos en las condiciones más difíciles.
La dictadura no cayó, la represión no terminó, la lucha tampoco y al día después del Plebiscito siguieron las movilizaciones y la resistencia. Aún faltaban cuatro duros años para llegar a la apertura democrática. En esos años hubo mucha lucha y mucha represión, para vengarse del NO el fascismo lanza una nueva operación represiva, son detenidas y detenidos cientos de militantes, en particular del PCU, la UJC, la CNT y la FEUU, son ferozmente torturados, y entre mediados de 1981, cuando asume la presidencia de la República el dictador Gregorio Alvarez, y 1982, desaparecen Omar Paitta, Félix Ortiz y Miguel Mato, militantes clandestinos de PCU y la UJC.
Es cierto que en la caída de la dictadura influyeron factores económicos y la coyuntura internacional, pero no es menos cierto que sin lucha, sin organización, no hubiera caído

(*) Este artículo es un resumen de la investigación periodística e histórica que realicé en el 2010, junto al historiador Universindo Rodríguez, ya fallecido, y que se publicó en un folleto del PIT-CNT titulado: “Hace 30 años, el pueblo impidió el fraude y dijo NO”. También de un artículo que adelantaba el contenido del folleto publicado en la edición número 25 de la revista Vadenuevo, de noviembre de 2010.

FUENTES CONSULTADAS

Compra de Carteras, Luis Stolovich, Juan Manuel Rodríguez, Daniel Olesker, Luis Porto y Guillermo Pomi, ediciones Banda Oriental 1986.

Movimiento Estudiantil, resistencia y transición, Centro Uruguay Independiente, 1986.

Albañiles esos obreros del andamio, Universindo Rodríguez y Silvia Visconti, Sunca, 2008.

Elecciones Uruguayas 1980-2003, Jorge Daniel Marius, Fundación Konrad Adenauer, 2003.

Colección de la Revista Estudios, órgano teórico del PCU, números 71 a 78 de abril de 1979 a marzo de 1981.

Colecciones de los diarios El País, La Mañana, El Diario, Mundocolor y el El Debate, Biblioteca Nacional.

Testimonios y documentos de militantes sindicales y estudiantiles de la época.

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