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Hace un par de semanas se hizo público en los medios de comunicación que una adolescente de 16 años había muerto luego de dar a luz. La joven fallecida estaba tutelada por el INAU en el Hogar Femenino, desde hacía meses. Esto sin duda es una noticia que debería conmover a toda la población uruguaya, fue la primera muerte materna de 2024 en todo el Uruguay. Pero este suceso solo fue el primer hilo de lo que se desencadenaría después.
El rol que desempeña el INAU consiste en ser el organismo rector en materia de políticas públicas enfocadas hacía las infancias y adolescencias de nuestro país, con el cometido de promover, proteger o restituir los derechos de los mencionados, sobre todo de aquella niñez y adolescencia que se encuentra en un mayor nivel de vulnerabilidad.
Como vemos, de a poco se agrava la situación. Nos encontramos con una joven bajo la tutela del Estado, por motivos de desprotección familiar, transitando un embarazo adolescente que termina muerta. Cuesta que no nos interpele una situación como esta, pero como suele suceder lo que se comenta es si la joven se escapaba, si tenía novio, entre otras. No sale la pregunta de cómo una joven custodiada por el Estado puede quedar embarazada.
Una vez conocido este hecho se detectan varias menores del mismo hogar explotadas sexualmente en Rivera, incluida una niña de 12 años embarazada, que era parte de una red de trata y que interrumpió su embarazo luego de sufrir abuso sexual. Este suceso destapó una situación de vulnerabilidad padecida por muchos adolescentes, quienes son víctimas de redes de trata con fines de explotación sexual comercial que operan en la frontera. Al igual que a la primera víctima, había más infancias involucradas pertenecientes todas al mismo hogar.
Desprotegidas
Las redes de trata a lo largo y ancho del mundo apuntan a eso, a mujeres, niñas, niños y jóvenes en situaciones de precariedad, porque son vistos como un blanco fácil. Las mujeres inmigrantes, pobres, jefas de familia, infancias y adolescentes de contextos complejos, son su objetivo principal.
Porque se piensa que nadie las va a buscar, que son unas más del montón y a las que no raptan o desaparecen, les endulzan el oído proponiendo cambiarles la vida de un tirón, a ellas y sus familias.
Es urgente problematizar esta cuestión histórica, porque no ha parado de crecer el negocio con el mínimo accionar de los gobiernos y no lo va a hacer hasta que genuinamente lo queramos cambiar.
La trata de personas atenta contra la dignidad, la integridad y la capacidad de las personas de constituirse en sujetos plenos de derechos. Por ello es calificada como una forma de esclavitud y una violación a los derechos humanos. El sentimiento de indefensión continua que viven estas personas provoca una situación de impotencia, que quiebra toda posibilidad de las víctimas de oponer resistencia.
Es impensable que una institución que se dedica a preservar y construir estos derechos esenciales, no se percate de una red de trata en donde son parte las niñas y jóvenes tuteladas por el propio INAU. Pero en nuestro país sí pasa y está pasando ahora mismo.
Como si toda esta situación no fuera suficientemente grave, una vez que son conocidas públicamente la participación de varias niñas dentro de las redes en la frontera, Enrique Guadalupe, el director del INAU en Rivera manifiesta que «Yo no me puedo olvidar de las mil cosas que salen bien por una que a veces sale mas o menos. Esta salió mal.»
Esto solo evidencia la total desprotección que pueden tener las infancias y adolescencias, no puede un director minimizar una red de trata por detrás de la institución como si fuera un simple tropiezo. Alguien debe hacerse cargo de lo que está sucediendo. ¿Cómo sabemos si esto no viene desde antes? ¿Cómo nos asegura la integridad de niñas y adolescentes partícipes de la institución con este tipo de dichos? ¿Cuánta indiferencia cargan esas palabras?
Las redes de trata, y especialmente las que tienen fines de explotación sexual, son la expresión más violenta de lo que implica este sistema capitalista y patriarcal. La utilización y mercantilización de los cuerpos de personas, sobre todo mujeres, como si fueran un mero objeto de consumo.
¿Qué es un hogar?
Una casa es una edificación, pero un hogar conlleva un poco más de construcción social. En un hogar es donde uno o una se siente a gusto, donde crece y aprende, se puede encontrar rodeado de muchas o pocas personas, pero son estas las que conforman el hogar en sí. En el hogar se duerme y se come sí, cuando se puede, pero también se estrechan relaciones afectivas, valores y sobre todo el cuidado.
A los hogares del INAU aún les falta mucho para entrar en una noción de hogar, cada vez se parecen más a refugios o cárceles para infancias y adolescencias. Están en condiciones precarias la mayoría de los centros, no cuentan con el espacio físico para quienes lo habitan debido a la sobrepoblación, no tienen los equipos multidisciplinarios necesarios, el seguimiento individual y personalizado que cada uno precisa de forma urgente, la alimentación es básica y las herramientas con la que cuentan los y las trabajadores de estos espacios son mínimas.
Sumado a esto, el INAU responde a uno de los ministerios que más ha sufrido la desmantelación en estos últimos años, el Mides, y eso se siente, se siente en los cuerpos y las vivencias de las y los uruguayos que en estos últimos años se han vuelto cada vez más pobres, y solo basta con ver la situación en las calles y en los barrios.
En el año 2023, el INAU atendió 22 de situaciones de violencia por día contra menores de edad. El 54% de las víctimas son niñas y adolescentes mujeres. Y, a diferencia de años anteriores, en la franja etaria en la que se registraron más situaciones de violencia fue la de 13 a 17 años (38%). De 6 a 12 años fue el 35% mientras que el 9% fue de 4 a 5 años. Estas niñas, niños y adolescentes no pueden acudir a un Hogar del INAU en busca de contención y cuidado para continuar el desarrollo de su crianza y terminan siendo víctimas de fácil acceso para las redes de trata.
En cada centro de protección hay cientos de lo que llaman “salidas no acordadas” y el protocolo de la institución no permite intervenir adecuadamente para protegerlas. No queremos más jóvenes explotadas sexualmente que formen parte de una red de trata bajo la protección del INAU y que terminan muertas por embarazo adolescente, no queremos que se vulneren más los derechos de las infancias y adolescencias bajo la tutela del propio Estado. Contamos con un gobierno ausente, que busca no levantar luz sobre esta problemática y que viola los derechos de aquellos a quienes más debería proteger.
En Uruguay la pobreza infantil y adolescente se ha vuelto un problema extremadamente preocupante, no sólo por su carácter histórico estructural sino también por el crecimiento que en los últimos años. Es por esto que el Sindicato Único del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (SUINAU) propone a todos los precandidatos presidenciales una serie de medidas para llevar adelante en el próximo gobierno, incluida la implementación de un Plan de Emergencia para la Infancia y la Adolescencia a instrumentar durante el primer año.
Es necesario de forma inmediata contar con mayores equipos técnicos y especialistas para poder trabajar con los niños, niñas y adolescentes bajo el amparo del INAU, principalmente para aquellos que es fundamental realizar un seguimiento continuo. Es urgente el presupuesto para invertir en estas personas, darles herramientas para que estos gurises y gurisas no pierdan su dignidad.
Foto
Sede del INAU. Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS.






















