La primera visita de Fidel a la URSS: recuerdos de un traductor

En el año 2013, Nikolai Leonov, quien fuera durante muchos años teniente general de los servicios de inteligencia de la Unión Soviética (URSS), concedió a Prensa Latina (PL) una entrevista donde rememora la visita de Fidel a la URSS en 1963.

Aquella fue la primera vez que el líder histórico de la Revolución cubana, visitaba la URSS y aún estaban “resonando”, las tensiones derivadas de lo que había sido la Crisis de Octubre.

La entrevista, recuerda el portal de noticias Cubadebate, transcurrió en la casa de Leonov, en el centro de lo que era entonces la capital soviética.

Para ese momento de la entrevista, el que fuera un destacado oficial soviético tenía entonces 85 años y hablaba con una fluidez notable en español.

Sus primeros comentarios fueron sobre el sillón en que estaba sentado, “un sillón de madera dura y sentadera de cuero”, sobre el que dijo “es el principal tesoro en esta casa. Me lo regaló Fidel y para mí nada vale tanto».

«La primera visita del Comandante en Jefe Fidel Castro a Rusia tiene un gran interés internacional e histórico incluso ahora, porque ni antes ni después, la Unión Soviética o mi país, independientemente del nombre que lleve, ha recibido un invitado con tantos honores», recordó Leonov, quien ofició de traductor de Fidel durante su estadía en la URSS.

«No hubo una visita de estadista que durara tanto tiempo, porque fueron más de 40 días, lapso durante el cual Fidel recorrió casi todo el país, desde Siberia hasta Ucrania, desde el norte de Múrmansk hasta Georgia y Uzbekistán», enfatizó.

Para ese entonces, Nikita Jruschov se encontraba al frente de la dirección del país y la visita tuvo como eje histórico, relata Leonov, “restañar las heridas que quedaron en el pellejo soviético tras el desenlace de la Crisis del Caribe de 1962″.

El también historiador y autor de varios libros sobre líderes latinoamericanos reconoció que, en los sucesos de la Crisis de Octubre, «Jruschov resolvió las cosas directamente con Estados Unidos, sin consultar con Fidel, y claro, esa actuación dejó una huella muy dolorosa en la conciencia de muchos cubanos de aquella época y en el corazón de Fidel también».

Para el líder soviético era relevante, sigue enfatizando Leonov, “que se olvidaran todos estos rasguños y heridas, y por eso abrió todas las puertas posibles e imposibles, e inaccesibles para otros estadistas del Occidente o el Oriente para satisfacer a Fidel”.

«Él no solamente vio submarinos nucleares soviéticos de aquella época, sino que se metió dentro de uno para ver cómo funcionaba, cómo estaba organizado, incluso quiso ver un cohete instalado en el sumergible, y también se lo enseñaron», relató el entrevistado refiriéndose a algunas de las actividades realizadas por Fidel durante la extensa visita.

Fidel, agrega, en lo que es considerado un gesto de máxima confianza hacia un estadista extranjero, «visitó una base de cohetes intercontinentales, guardados en los silos estratégicos, ningún estadista, nunca más, ni antes, ha tenido acceso a este tipo de bases coheteriles».

Además de estas visitas a lugares estratégicos, «Fidel fue condecorado con la Medalla de Oro y la Orden Lenin, que significaba el grado de Héroe de la Unión Soviética, honor raras veces conferido a un extranjero», acotó quien acompañó al líder cubano durante todo el recorrido por la URSS.

Del viaje, subrayó que «lo más importante para Fidel era conocer por dentro a la Unión Soviética, entender dónde estaba la raíz del socialismo, por qué el estado multinacional llegó a ser tan poderoso».

Desde su perspectiva, afirmó Leónov, la respuesta a esta inquietud del líder cubano, la halló en dos factores, siendo el primero de ellos “el pueblo”.

«La forma de recibir a Fidel no tiene otro paralelo, sin ningún tipo de presión ni llamado por radio o televisión, la gente salía a las calles espontáneamente para aplaudirlo, eso se puede ver en las fotografías de aquella época, que la gente incluso arriesgaba la vida a veces, se subían en los árboles, en los balcones, en las ventanas para ver al héroe cubano. Algo increíble», destacó.

Y agregó, para ilustrar lo afirmado, «dondequiera que estuviera Fidel lo recibía la gente con un entusiasmo y una simpatía que nunca yo he visto más en estos 50 años, no he visto un estadista que recibiera tantas expresiones de cariño, de simpatía, de solidaridad».

La otra experiencia definitoria, la halló Fidel en el papel del Partido, «otra experiencia que captó el comandante cubano es el papel del Partido, porque dondequiera lo recibía siempre la jefatura de esa organización; en la región, la república, dondequiera, y él veía que el esqueleto de la nación, el esqueleto del Estado, era el Partido».

Se trataba de una vivencia que a su juicio contribuyó a “enriquecer la experiencia política de Fidel Castro”.

«Fue una visita, en resumen, que como le digo, no tiene absolutamente ningún paralelo en la historia de los contactos internacionales de Moscú con otros estados».

La simpatía hacia Fidel por parte del pueblo soviético, recalcó Leonov era generalizada.

«Nadie sabe ni nadie vio las escenas del asalto al cuartel Moncada, hay pocas crónicas en ruso de la guerra en la Sierra Maestra, pero en la memoria de la gente es un Robin Hood, es un hombre que desafía los peligros, un Don Quijote que arremete contra cualquier mal para enderezar los entuertos de esta Tierra», concluyó afirmando Leonov.

Rolando Arbesún

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