Las y los comunistas en Congreso

Este viernes, sábado y domingo se realizará la instancia final del XXXIII Congreso del Partido Comunista de Uruguay (PCU), denominado “70 años del XVI Congreso” y convocado con la consigna, que es a la vez objetivo a construir: “Un camino para la pública felicidad”.

No es objeto de este editorial abordar los centros políticos e ideológicos del Congreso, para eso se realiza y allí, democrática y soberanamente se tomarán las resoluciones que colectivamente se entiendan mejores.

Queremos detenernos en otro enfoque para destacar la importancia de esta instancia del fin de semana.

El PCU, un partido con 105 años de historia; sobreviviente a la represión de dos dictaduras en el Siglo XX, que lo proscribieron y persiguieron, la de Terra en la década del 30 y la fascista de 1973 a 1985; con un presente en el que es una fuerza real e importante en la política nacional; con participación en los gobiernos frenteamplistas, a nivel nacional, departamental y municipal; con la segunda bancada parlamentaria en número del Frente Amplio; con presencia en la mayoría de las Juntas Departamentales del país; con una militancia destacada en el movimiento sindical y las organizaciones populares y en los Comité de Base del Frente Amplio; con presencia organizada en todo el país y en Argentina, realiza su Congreso.

Lo anterior, que además es parcial y resumido, habría mucho más para decir sobre la presencia organizada y la incidencia del PCU y la UJC, es fundamentación más que suficiente para entender la relevancia del Congreso.

Pero hay que unir a eso la importancia del proceso del Congreso en sí mismo. Este fin de semana culminará un proceso de más de 3 meses de discusión y ejercicio democrático del que participaron, a lo largo y ancho del país, miles de hombres y mujeres.

En un balance primario, que el propio Congreso afinará, se puede informar que el proceso del XXXIII Congreso comenzó hace meses cuando se conformaron en el Comité Central las comisiones de trabajo para discutir y elaborar las Bases de Discusión. Fue un proceso de estudio, discusión y elaboración colectiva de meses, que culminó con su aprobación en agosto. Desde entonces se realizaron varias reuniones en más de 250 Agrupaciones, los organismos de base comunistas, fundamentales para su relación directa con nuestro pueblo y sus luchas. También hubo Conferencias Seccionales, en los departamentos donde existen esas estructuras de organización intermedia, 24 en Montevideo, 4 en Canelones y 2 en San José. Y Conferencias Departamentales en todo el país y en Argentina, donde militan organizadamente comunistas uruguayos y uruguayas.  En esas instancias se eligieron más de 1.100 delegadas y delegados.

En ese proceso se debatieron las Bases de Discusión, que abordan la situación del mundo y el continente; las bases materiales de nuestra sociedad, su estructura económica, sus relaciones de producción, su composición de clases, las relaciones entre esas clases sociales; la realidad y los desafíos del bloque político y social, democrático y radical de los cambios, el movimiento sindical, las organizaciones populares, el Frente Amplio; la actuación de los gobiernos frenteamplistas y en el Parlamento; las iniciativas políticas y su desarrollo, las que son necesarias impulsar, y, además, el Partido y la UJC, sus avances, sus dificultades, los desafíos planteados para su desarrollo. Se hicieron cientos de aportes, contribuciones, modificaciones al documento. Y todo eso se hizo sin abandonar un segundo la militancia y la lucha.

Y como si todo lo anterior no fuera suficiente, durante el proceso, se renovaron democráticamente, todas las instancias de dirección, a todos los niveles.

Se dice fácil, pero es un hecho político de gran importancia lograr desarrollar un proceso democrático de ese calado y más en esta sociedad actual donde todo es ahora y ya y prima el individualismo por sobre cualquier acción colectiva.

El PCU protagonizó ese proceso político, democrático, profundo, en el que miles, durante meses, organizadamente, sin dejar de luchar un segundo, discutieron política, economía, organización, ideología y renovaron su compromiso colectivo con la revolución.

Porque ese es el otro componente del Congreso comunista. Se propone aportar más y mejor a todas las luchas populares presentes, a los gobiernos frenteamplistas, al enfrentamiento a la derecha y al imperialismo, pero también levantar una perspectiva de transformación y emancipación social.

Se propone construir los caminos para la revolución en el Uruguay. Se plantea discutir y colocar como un elemento práctico disputar la hegemonía con las clases dominantes. La revolución, pensada como la definió históricamente el PCU y se reitera en las Bases de Discusión: un cambio de una formación socioeconómica por otra, un cambio de clases en el poder, un cambio de los valores culturales dominantes, una democratización radical de las relaciones sociales. Por eso la referencia histórica al XVI Congreso del PCU, que fue eso, el comienzo de la construcción de un camino para la revolución, que mantiene vigencia hasta hoy, el de la unidad y la lucha de masas, con el pueblo organizado como protagonista y un programa de superación de la dependencia del imperialismo y del capitalismo. Por eso la consigna artiguista del Congreso, construir un camino para la pública felicidad.

Y las y los comunistas se plantean dar un salto en calidad en la construcción del Partido y la UJC necesarios para aportar a ese camino, por eso también se proponen trazar un Plan Estratégico de construcción partidaria.

Todo eso estará en debate este fin de semana. Todo eso, con los distintos niveles de maduración colectiva que se hayan alcanzado, se expresará en sus conclusiones.

El Congreso será medido por las propuestas que plantee, por las iniciativas políticas que promueva, por los aportes que realice para impulsar más las luchas populares.

Pero también por otras cosas, igual de importantes, aunque no motiven titulares de prensa. Será, ya lo está siendo, un Congreso de debate franco y de unidad. Será un Congreso de militantes, cargado de compromiso y de pasión. 

Será un Congreso donde más de mil militantes debatirán y resolverán democráticamente.

Será un Congreso donde se expresarán los sueños colectivos de las y los comunistas. Y esos sueños, nuestros sueños, se siguen llamando revolución.

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