Los tribunales del deshonor

Madres y Familiares develó actas de un Tribunal de Honor de 2006, donde el terrorista de Estado, Gilberto Vázquez reivindica los crímenes de la dictadura.

Por Gabriel Mazzarovich

La Asociación Madres y Familiares de Desaparecidos obtuvo actas de varios Tribunales de Honor militares donde terroristas de Estado reivindican la tortura, las desapariciones, los asesinatos, la Operación Cóndor y develan la complicidad de los mandos y de los gobiernos de derecha con la impunidad.

El viernes 28 de agosto y el martes 1º de setiembre, en conferencias de prensa, Madres y Familiares de Detenidos Desparecidos hizo público un conjunto de actas de Tribunales de Honor Militares, de los años 2006, 2016 y 2019, obtenidas por un pedido de información mediante la Ley de Acceso Público a la Información.

Madres y Familiares entregó todo el material a la Fiscalía, a las bancadas parlamentarias y lo subió a su página web.

En diálogo con EL POPULAR en Radio, Graciela Montes de Oca, de Madres y Familiares explicó como surgió la iniciativa de hacer este pedido.

“Siempre tratamos de conseguir los archivos para conseguir datos que nos ayuden en la búsqueda. Habíamos mantenido un dialogo con el ministro José Bayardi, solicitando en mayo del 2019, a través de una nota que teníamos la certeza que faltaban datos de aquel archivo que había incautado Azucena Berruti. Estudiando nos dimos cuenta de eso y luego sale en la prensa el tribunal de honor de Gavazzo con determinadas confesiones. Allí detectamos que tenía que haber un tribunal anterior donde este sería la continuación y queríamos saber qué se había dicho en el anterior. Solicitamos entrevista al ministro y él nos pide que hagamos el pedido a través de la ley que implementó el Frente Amplio de acceso a la información pública. Pero, el año pasado fue muy complicado y nos retrasamos. Ya con un cambio de gobierno y la llegada del Covid 19 no creímos pertinente hacer el pedido de información y por eso lo hicimos en junio. En agosto nos entregaron el material, comenzamos a leerlo y ver realmente todos los horrores que allí habían. Así fue que valoramos que debían ser pasados a la justicia”, indicó.

Montes de Oca indicó que según consta en las actas de comunicación y en las resoluciones del Tribunal de Honor “toda esa información que brinda Gilberto Vázquez ante los tres generales del Tribunal de Honor, no fue informado. A ellos lo único que les interesó es que intentó fugarse y por eso faltó a su honor. Los crímenes no fueron de interés para los generales. Nada de lo que Vázquez informó allí fue presentado a Azucena Berruti, porque le hacen un resumen del Tribunal de Honor donde nunca se mencionan todos esos delitos, solamente que cometió una falta gravísima. Incluso eso nos lleva a nosotros, en el 2006 a que no solicitáramos información, porque sabíamos que lo habían juzgado por la fuga, pero nunca habíamos leído el contenido”.

La integrante de Madres y Familiares reflexionó sobre la similitud con el Tribunal de Honor que juzgó a José Nino Gavazzo y que también omitió informar a la Justicia de un delito de desaparición forzada, por lo cual se está solicitando el desafuero del senador de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos. “Son diferentes Tribunales, diferentes mandos quienes toman la declaración y omiten todo sin llevarlo a la justicia”, indicó.

“Ellos no consideran los delitos como una falta de honor, por eso decimos que sabemos que con los gobiernos del FA se pueden haber cometido errores, pero con ellos pudimos avanzar, en los períodos anteriores nunca obtuvimos justicia. Nunca se pudo aplicar la justicia, por lo tanto nosotros ahora, teniendo esa documentación, haciéndola pública, que todos la puedan leer, nadie puede negar lo que hicieron. Por lo tanto lo que queremos es que el señor Manini Ríos y quien corresponda vayan a la Justicia. Es la única forma de poder salir de esta impunidad. Nadie puede decir que no tiene conocimiento de lo que dice ahí y por lo tanto pedimos que se desafuere a Manini Ríos y se presente a la Justicia”, dijo Montes de Oca.

¿Quién se benefició con el ocultamiento?

En el año 2005 y 2006 se entraba a los cuartes a buscar a los desaparecidos, se procesaban juicios contra los terroristas de Estado y se recibían pedidos de extradición de otros países. Hubo uno de Argentina que solicitaba la extradición de varios militares uruguayos, Gilberto Vázquez, José Nino Gavazzo, Ricardo Arab, Jorge Silveira y Ernesto Ramas, entres ellos, por su implicación en las operaciones del Plan Cóndor.

Todos ellos son detenidos a la espera del dictamen de la justicia. Gilberto Vázquez finge estar enfermo logra ser trasladado al Hospital Militar y se fuga.

Es recapturado y a raíz de la fuga es sometido a un Tribunal de Honor que termina pasándolo a situación de reforma por la fuga.

Eso es lo que hasta hoy se conocía públicamente. Con las actas del Tribunal de Honor se sabe ahora que en realidad Gilberto Vázquez había realizado afirmaciones muy graves que nunca se hicieron públicas ni fueron, hasta ahora, informadas a la Justicia.

En el acta 010 del 26 de julio de 2006 se registran graves afirmación del coronel ® Gilberto Vázquez. Reconoce la tortura, reconoce la existencia del denominado “segundo vuelo” en el que fueron trasladados uruguayas y uruguayos secuestrados en Argentina y desaparecidos aquí, reconoce que coordino con Argentina y otras dictaduras del continente, reconoce que asesinó. Además dice que hasta el año 2005 actuó en coordinación con los mandos del Ejército, es decir toda la dictadura y los cuatro gobiernos de la derecha, los dos de Julio María Sanguinetti, el de Luis Lacalle Herrera y el de Jorge Batlle.

Agrega que no actuó individualmente sino bajo órdenes de la Junta de Comandantes.

Dice que realizaron seguimientos y atentados en 1989, cuando se realizó el referéndum que terminó ratificando la Ley de Caducidad.

Reclama igual tratamiento que “los Berrios”, es decir los militares uruguayos acusados del secuestro y asesinato de Eugenio Berrios, agente chileno de la dictadura de Augusto Pinohcet, traído en noviembre de 1991 a Uruguay, se fugó un año después fue vuelto a capturar por sus raptores uruguayos y ejecutado, su cuerpo apareció en El Pinar en 1995.

Por ese crimen fue solicitada la extradición por la justicia chilena de militares uruguayos que fueron los que recibieron, secuestraron y asesinaron a Berrios en nuestro país en plena democracia, dándole continuidad al Cóndor, entre ellos Tomás Casella, Eduardo Radaelli y Wellington Sarli. No es un dato menor que Radaelli es uno de los principales dirigentes de Cabildo Abierto y asesor muy cercano a Manini Ríos.

Gilberto Vázquez dice que hubo un compromiso con los gobiernos de derecha para que ellos no estuvieran presos mientras se definía su extradición, reclama que se los trate igual y señala que con el gobierno del Frente Amplio eso cambió y ahora ellos tienen que ir presos.

Gilberto Vázquez también anuncia que se fugó para pasar a la clandestinidad y hacer acciones militares, atentados, ejecuciones, entre otros contra “el presidente de la República”, Tabaré Vázquez.

El Tribunal de Honor lo condena por falta gravísima. Gilberto Vázquez pide Tribunal de Alzada, se le requiere que fundamente por carta sus razones, en esa carta de puño y letra, Vázquez pide que lo juzgue la Justicia Militar y vuelve a decir que secuestró, torturó y mató y agrega que lo hizo con el respaldo de los mandos, “en el proceso y en democracia hasta el año pasado”.

De hecho los integrantes del Tribunal de Honor suspendieron las actuaciones e informaron al Comandante en Jefe del Ejército, teniente general Carlos Díaz, en una comunicación del 6 de setiembre de 2006. En ella dicen que suspendieron sus actuaciones en virtud de las afirmaciones, no dicen cuales, realizadas por Gilberto Vázquez en su carta de fundamentación para pedir el Tribunal de Alzada, dicen que adjuntan la carta.

En una contestación caratulada como “Reservada” de fecha 7 de setiembre de 2006, firmada por el encargado de despacho del Comando General del Ejército, general Manuel Saavedra, se le contesta al Tribunal de Honor que informado el Comandante en Jefe del Ejército de los antecedentes “dispuso que continúen las actuaciones”.

Y agrega “los delitos que se presume surgen de las declaraciones del Señor Coronel en situación de Retiro don Gilberto Vázquez, serán comunicados en su oportunidad a la Señora Ministra de Defensa Nacional, Doctora Azucena Berrutti, para dar intervención a la Justicia que se entienda corresponda”.

Díaz y Saavedra que eran nombrados por Gilberto Vázquez en sus declaraciones teniendo reuniones con él, con Silveira y con Ramas. Y en el caso de Saavedra incluso analizando hipótesis judiciales y políticas con los acusados de graves violaciones a los DDHH, hasta donde se pudo saber, no consideraron “oportuno”, informar del contenido de estas afirmaciones de Gilberto Vázquez y solo elevaron para su homologación la resolución del Tribunal de Honor, que no hace referencia a ellas.

El Tribunal de Honor no registra nada de esto en su resolución y en el acta que se eleva a la Ministra de Defensa, Azucena Berrutti y al Presidente Tabaré Vázquez, que la homologan, solo figura que Gilberto Vázquez es pasado a situación de reforma, “por falta gravísima”, por la fuga.

Luego hay en comunicaciones administrativas de la asesoría letrada del Ministerio de Defensa referencias a un presunto delito, con citas a artículos de reglamentos y de leyes, pero en ningún momento se establece, por escrito y con claridad, la gravedad de las afirmaciones realizadas por Gilberto Vázquez, en su carta de descargo y en sus declaraciones.

Es importante determinar si esa carta y esas actas llegaron a conocimiento o no del gobierno en 2006, pero es llamativo que la sospecha se cargue sobre Tabaré Vázquez y Azucena Berrutti, cuando en realidad quienes más expuestos quedaban eran todos los mandos militares y los gobiernos anteriores. Ellos tenían sobradas razones para intentar ocultar estas actas.

Además Gilberto Vázquez, y el resto de los represores implicados en estos casos, fueron juzgados, condenados y fueron presos.

La carta y las declaraciones de Vázquez

En una carta de puño y letra de Gilberto Vázquez, donde realiza su fundamentación de un pedido de Tribunal de Alzada para recusar el fallo del Tribunal de Honor que lo declaraba en situación de reforma por su fuga se realizan graves afirmaciones.

Gilberto Vázquez al finalizar su carta dice textualmente: “En cuanto a los delitos que pueda haber cometido creo que debería ser juzgado por la Justicia Militar pero debo destacar que he ejecutado numerosas personas, secuestrado y apremiado en varios países, recibiendo por ello felicitaciones de los Altos Mandos del Ejército durante el proceso y en democracia hasta el año pasado inclusive”.

En un acta de una declaración previa, en julio de 2006, Gilberto Vázquez dice cosas como esta: “Mirá que en el 85 el Turco Arab estuvo por ir preso por un asunto de cheques sin fondos y vino al Servicio y dijo que si no le daban la guita para tapar el agujero iba a largar todo lo que él sabía y sabe todo”.

Agrega que en el 89, cuando se votaba el Referéndum sobre la Ley de Impunidad se hicieron seguimientos, hostigamientos y atentados: “Bueno se marcaron cuatro objetivos que eran Femández Huidobro, León Lev, Hugo Cores y no me acuerdo que otro”.

“A mi me ha ordenado la junta de generales que prepare homicidios, que no es para sacarle el culo a nada, las cosas son así pero sino me dicen que me van a meter para adentro, que venga para hacer la gauchada para que no queden de culo para arriba los otros”, sostiene.

“El Ejército me está mandando preso, por la guerra, porque yo no hablo por las cosas que no sé, yo no robé nada, ni nunca tuve una denuncia de violación de derechos humanos en todo el periodo democrático, hasta que empecé́ a trabajar con Bertolotti. Nunca nadie me nombró para nada y más aun, hasta han hablado bien de mi. Ustedes saben que yo estuve trabajando todo el tiempo, fui S.2 de Unidad de setenta y uno, de setenta y dos, del SID, fui Jefe del Departamento III del SID y tuve áreas en la Argentina y también fui a otros países”, revela.

“Yo no fui a la Argentina por gusto mío, sin que supieran los mandos, la Organización de aquel momento, que forma parte de la Institución, los valores institucionales que yo he visto sostener hasta hace un mes de acá no iba nadie preso”, dice.

Se queja de cómo cambió la situación con el gobierno del Frente Amplio: “Ahora no dicen ejecutar, dicen asesinar, nos dicen ladrones y nadie dice nada, entonces yo ahora estoy diciendo, no señor es la verdad, nosotros ejecutamos no asesinamos que son cosas muy diferentes. Nosotros no torturamos, nosotros apremiamos porque no había mas remedio, el mínimo imprescindible para sacar la verdad, porque no había otra forma de combatir y estoy orgulloso, de lo que hice”.

“Dicen que somos ladrones, asesinos, hijos de puta y nos rompimos el culo, dejarnos los camaradas muertos, dejamos las viudas y los muertos tirados ahí́ y nos callamos la boca. Yo era un Soldado e hice lo mejor que pude, tuve que matar y maté y no me arrepiento. Tuve que torturar y torturé con el dolor en el alma y me cuesta muchas noches dormir acordándome de los tipos que cagué a palo, pero no me arrepiento”, agrega.

“Lo que hicimos como militares como soldados, no por cuenta propia”, sostiene.

En un momento se da un intercambio muy ilustrativo sobre que juzga el Tribunal de Honor y que no. “Pregunta. Mi coronel no estamos juzgando sus cuarenta años de servicio. Respuesta. Sí, me están juzgando por mis cuarenta años de servicio.

Pregunta. El Tribunal de Honor tiene una tarea encomendada, le está juzgando por un hecho determinado. Respuesta. Que es coherente con mis cuarenta años de servicio, cosas que yo siempre hice de esta manera y con conocimiento de mis superiores y que hasta hace un mes me decían estamos bien. No solo en actividad sino en retiro. Bertolotti me dice como arreglamos esta cagada, mirá yo la forma que veo es esta, es totalmente ilegal y me dice está bien vamo arriba. Pregunta. Hasta el año 2005 usted actuó en completa coordinación y de acuerdo con los mandos. Respuesta. Correcto”.

Luego se queja de la diferencia de trato que lograron los militares acusados del asesinato de Berrios, durante los gobiernos de Sanguinetti y Lacalle Herrera. El general que lo interroga le dice que quienes esperan por un pedido de extradición están presos. Gilberto Vázquez discrepa: “No siempre. Los Berrios no fueron presos nunca, hasta que se definió”. “No Casella y Radaelli”, insiste Vázquez.

Insólitamente el general integrante del Tribunal de Honor reconoce que hubo un compromiso con respecto a Casella y Radaelli: “Ahí hubo un compromiso con el Comandante para que no estuvieran detenidos”. También dice que en 2006 hubo un compromiso pero en sentido contrario, para que Gilberto Vázquez y sus cómplices fueran presos.

Gilberto Vázquez luego dice que su fuga fue para pasar a la clandestinidad y hacer acciones militares, entre otros contra el presidente de la República, como no le preguntan, él insiste y dice: “quiere que le diga que cosas. las mismas del 89 y sabe además quien lo sabe, el Presidente, Gonzalo Fernández, lo sabe el hermano del Presidente y Marenales se lo dije personalmente. y además para ejecutar gente, para matar gente, entre ellos el Señor Presidente de la República. Pensé en pasarme a la clandestinidad y empezar a hacer acciones militares”.

Más allá de la evidente contradicción de haberle informado al Presidente que lo iba a intentar asesinar, la gravedad de estos planteos abonan más en el sentido de que no llegaron nunca a conocimiento de Azucena Berrutti y Tabaré Vázquez.

El contexto

Es importante plantear brevemente algunos hechos que sucedieron en el 2005 y 2006, simultáneamente con la detención, fuga y Tribunal de Honor de Gilberto Vázquez. Estos hechos fundamental la tesis de que no llegó a conocimiento del gobierno lo afirmado por Gilberto Vázquez en 2006. ¿Por qué? Porque el gobierno del Frente Amplio particularmente en esos años dio un impulso enorme a la búsqueda de verdad y justicia. En 2005, pocos días antes de asumir, siendo ya ministra de Defensa Nacional designada, Azucena Berrutti fue increpada por el general ® Iván Paulós, ex jefe de inteligencia de la dictadura, en el acto donde asumía como Comandante del Ejército, el general Angel Bertolloti.

En 2005 el Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF) de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, comienza a realizar excavaciones con el objetivo de hallar restos de personas desaparecidas en la dictadura. El 21 de junio de 2005 se inician excavaciones en el Batallón de Infantería Blindada Nº13, y en agosto las excavaciones se extienden al Batallón de Infantería Paracaidista Nº 14 y a una chacra particular en la zona de Pando bajo custodia de la Fuerza Área.

En esa chacra fueron hallados restos humanos el 29 de noviembre de 2005, y el 24 de enero de 2006 un análisis de ADN confirmó que pertenecían a Ubagésner Cháves Sosa. Fernando Miranda fue hallado el 2 de diciembre 2005, en el predio del Batallón de Infantería N° 13, e identificado por análisis de ADN el 1 de diciembre de 2006. En el 2005 el Gobierno del Presidente Tabaré Vázquez colocó fuera de la Ley de Caducidad la muerte de Nibia Sabalsagaray y habilitó la investigación judicial.

En octubre de 2006 el juzgado penal de 7º turno comenzó el juicio contra Juan María Bordaberry.

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