Nombrar alcanza, 100 años de Idea Vilariño

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Por Santiago Manssino

“No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.”

Ese fragmento final del que tal vez sea el poema más difundido de la obra de Idea Vilariño contiene esa angustia, esa desesperanza amorosa, esa negación rotunda de la realización humana a través de una relación afectiva, esa derrota existencial que expresa la poesía amorosa de Vilariño. Es sabido para quién fue escrito este poema, como otros muchos. Pero no nos vamos a extender sobre esa relación mítica de la cultura nacional, sino sobre lo que nos ha dejado con su trabajo la poeta a 100 años de su nacimiento.

Idea nace el 18 de agosto de 1920 en Montevideo. Su padre, el poeta anarquista Leandro Vilariño, le inculca a ella y a sus hermanos el interés por la cultura. Desde muy chica comienza a escribir poemas, demostrando una sensibilidad muy especial. Sus padres, primero su madre y luego su padre, mueren siendo ella muy joven, al igual que su hermano mayor. Esto se suma a una salud frágil con problemas en la piel y respiratorios, que van influyendo en su manera de ver y sentir el mundo.

Su primer poemario fue publicado en 1945, “La Suplicante”. Luis Gregorich en la introducción a la “Poesía Completa” (Idea Vilariño, ed “Cal y Canto”) nos dice con razón que los poemas juveniles y los de sus primeros libros (“La Suplicante”, “Cielo cielo”, “ Paraíso perdido” y “Por aire sucio”), “parecen tener una deuda mayor con la mezcla de neorromanticismo y herencia modernista” que predominaba en la literatura de ese momento. Si bien estos poemas se inscriben de alguna forma en la tradición estilística y formal del momento, ya se ve la fuerza poética, el poder de expresión de la poeta, y ya se vislumbran los temas centrales del amor y el desamor, y también aparece la nostalgia, en el caso de “Paraíso perdido” es la nostalgia de una niñez pura y sin dolor.

Desde el comienzo una de las preocupaciones centrales estaba en el ritmo del poema, en su sonoridad y su musicalidad. Es así que a partir de “Nocturnos” (1955) se vislumbra de manera más plena el estilo singular de la poeta. Versos sencillos y breves, casi no existencia de puntuación, recursos de repetición y anáforas que dotan de intensidad, sonido y ritmo al poema. Lo esencial sigue siendo el fracaso amoroso, pero también el dolor de la mera existencia frente al mundo:

“Qué fue la vida
qué
qué podrida manzana
qué sobra
qué desecho.

Si era una rosa
si era
una nube dorada
y debió florecer
liviana
por el aire”. (“Qué fue la vida”).

También el silencio juega un papel muy importante en la estructura de su poesía,
ese espacio que pone freno al sonido y a la vez significa lo no dicho. “Nocturnos”, al igual que “Poemas de amor” (1957), fue ampliado en varias ediciones posteriores. En un poema de 1987 agregado al poemario. Idea nos habla justamente del silencio, en un metatexto que nos dice que todo ya está dicho:

“Qué puedo decir
ya
que no haya dicho
qué puedo escribir
ya
que no haya escrito
qué puede decir nadie
que no hay sido dicho cantado escrito
antes.
A callar.
A callarse. (“A Callarse”).

Mientras Idea desarrolla su obra poética, emprende otras aventuras en el mundo de la literatura. Desde 1952 es profesora de literatura en enseñanza secundaria. Indudablemente integra el ambiente literario de la época, formando parte de lo que se conocerá como Generación del 45 o Generación Crítica, que tiene a Onetti como uno de sus padres espirituales y a Mario Bemedetti, Ángel Rama, ,Carlos Martínez Moreno, Ida VitalE, José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, Mario Arregui y varios otros escritores, críticos y poetas como figuras principales.En 1947 funda con Ángel Rama la revista cultural Clinamen, editada por estudiantes de la Facultad de Humanidades y Ciencias, y en 1949 funda con Emir Rodríguez Monegal la revista literaria Número, que también funciona como editorial de libros, de mucho peso en su primera época hasta 1955. Colabora en el semanario “Marcha” desde su fundación y luego de la dictadura lo hará en su sucesor, “Brecha”.

Además de su intensa fuerza poética, Idea fue una brillante crítica literaria. Su preocupación por el ritmo en poesía fue más allá de su propia poética y la llevó a escribir varios artículos y ensayos sobre el tema, como “Grupos simétricos en poesía” de 1958. También es interesante su crítica a Julio Herrera y Reissig, al que primero dedica un ensayo y luego, en el prólogo a “Julio Herrera y Reissig. Poesía completa y prosa selecta”,donde lo destaca como un posible adelantado de las vanguardias en su aventura con el lenguaje poético, en lo arriesgado de sus metáforas y recursos formales. Fue también una estudiosa de la poesía del tango y publicó dos libros al respecto, así como una excelente traductora, habiendo traducido y prologado a Shakespeare, pero también a W. H. Hudson y Raymond Queneau, entre otros.

Además de la angustia existencial, de una poética intensa del dolor, que suele tener como escenario la noche, del amor y el desamor, hay otra temática en su obra, que es la del compromiso social. Idea mantuvo siempre firmes convicciones de izquierda, de la necesidad de la lucha por la justicia social. Desde siempre estuvo su apoyo a la Revolución Cubana, por ejemplo. Es así que en 1966 publica “Pobre Mundo”, donde en una primera parte hay textos poéticos de carácter existencial pero relacionados con lo externo, y en una segunda parte ya son explícitamente políticos. Como otros poemarios, le fue agregando textos en diferentes ediciones. Así por ejemplo está “Por fin”, poema dedicado al triunfo del FSLN en Nicaragua:

“Di un puñetazo
dos
en la pared.
No pude respirar por un momento.
Dije una palabrota.
Dije otra.
Y al fin enmudecí
y al fin me quedé inmovil contra un marco
tratando de vivir
de respirar
y me dije
por fin
dios
sucedió
por fin
hoy
diecinueve
del mes de julio del setenta y nueve.”

Hay otros poemas allí dedicados al Che, a Cuba, a Jorge Salerno, sobre Vietnam, etc. En 1972 Idea publica una antología sobre la violencia, con textos en prosa y poéticos de diferentes autores. Con el inicio de la dictadura deja la docencia. Luego de 1985 será docente en la Facultad de Humanidades. Es conocida también su faceta de autora de letras de canciones para el repertorio del canto popular. También con un marcado discurso político estos textos musicalizados son varios, entre los que se encuentra “Los orientales”, cantado por Los Olimareños, “La canción y el poema”, “A una Paloma”, etc. En 1993 se publica “Canciones”.

Su último libro de poesía es “No” de 190. Luego siguió agregando textos a nuevas ediciones de sus poemarios anteriores y publicando antologías, pero el último poemario es este “No”, al que también le fue agregando textos con los años, donde el tono de la poeta es triste, a veces lánguido, con esa fuerza poética austera, sencilla, pero que llega a través del silencio con toda su profundidad. Los poemas sólo están numerados, se vuelven cada vez más breves, con menos que decir con las palabras, y con más que decir con el silencio que las rodea, con lo no dicho, como dice el poema que cierra el libro:

“Inútil decir más.
Nombrar alcanza”. (“58”).

Premiada muchas veces, reconocida, traducida en varios idiomas, Idea es un símbolo de una generación. Muere a los 88 años, el 28 de abril de 2009. Su poesía, esa poesía desde un sentir femenino que atraviesa un mundo hostil, donde la soledad y el desamor golpean, ese grito musical y silencioso, hecho de palabras, de un lenguaje cotidiano convertido por la maestría de la poeta en lenguaje poético, esa poesía del dolor, y muy pocas veces de la felicidad, pero también política, rompió con viejas formas, se volvió un tono singular e identificable, y ahora es el legado que nos dejó una mujer. Esta mujer que hoy cumple 100 años. Idea. Inútil decir más.