Como resultado de hechos de violencia registrados la pasada jornada en la capital peruana y en la ciudad del Callao, el gobierno de Pedro Castillo impuso un toque de queda que, de acuerdo a medios de prensa se cumple en forma incompleta.
Existe desinformación respecto a una medida que es supervisada con flexibilidad por las fuerzas policiales, destacó Prensa latina (PL).
Un paro del transporte fue el escenario en el que se produjeron manifestaciones de violencia consideradas de tipo informal, por lo que, sobre la medianoche del lunes se decretó el toque de queda.
Muchos ciudadanos que hoy salieron a realizar sus actividades no se habían enterado de la medida, lo que no motivó acciones represivas por parte de las fuerzas del orden.
Más allá de estos casos, informa PL, “la mayor parte de la ciudad está desierta y en acatamiento del decreto de inmovilización social, equivalente del toque de queda”.
Según informó el primer ministro, Aníbal Torres, la medida regirá hasta la medianoche de este martes y no se prevé su prolongación.
Las reacciones políticas a la medida fueron variadas, en particular, la presidenta conservadora del Parlamento, Maricarmen Alva, quien se presentó al palacio legislativo, declaró que “el Congreso seguirá trabajando por ser autónomo”, lo que fue interpretado como una forma de desacato al toque de queda, al tiempo que insistió que el mismo obedece a la crisis y la incapacidad del gobierno para gestionarla.
Sin hacer referencia a su investidura parlamentaria realizó un llamamiento a la población para que no acatara la inmovilización.
Consultado por estas declaraciones, el primer ministro declinó comentar las mismas y “confirmó la asistencia del presidente Pedro Castillo al palacio legislativo”, donde en el correr de la tarde se realizaría una reunión con la dirigencia del Congreso y los voceros de las bancadas parlamentarias.
Se espera que del encuentro emerjan las medidas a tomar ante la actual emergencia.























