La situación en Guatemala es grave. Tras la realización de la primera vuelta electoral el 25 de junio, en la que para disputar la presidencia pasaron a segunda vuelta Sandra Torres de la UNE y Bernardo Arévalo, del Movimiento Semilla, una polémica decisión de la Corte de Constitucionalidad suspendió la oficialización de los resultados y ordenó que se vuelvan a contar todos los votos en Ciudad de Guatemala y el Distrito Central.
La Corte de Constitucionalidad, que al igual que los otros poderes del Estado está cooptada por los partidos de derecha y el poder económico, hizo lugar a un amparo, firmado por 15 partidos políticos, todos de derecha, incluida la UNE de Sandra Torres, para que se cuenten de nuevo los votos, solo a la elección presidencial, no a las alcaldías ni a las diputaciones, que ganaron ellos, en Ciudad de Guatemala y Distrito Central, que es donde la candidatura de Bernardo Arévalo y Semilla obtuvieron su mayor votación.
Este extremo de recontar los votos parcialmente no existe en la Constitución, igual lo van a hacer. Los lugares donde están resguardadas las urnas con esos votos amanecieron hoy rodeados por un fuerte dispositivo policial y militar.
La intención es dejar afuera de la segunda vuelta a Arévalo y Semilla, como ya sacaron antes a Telma Cabrera del Movimiento por la Liberación de los Pueblos y otros candidatos.
El escándalo es tan grande que, hasta la misión electoral de la OEA, EEUU y la UE condenaron la decisión y llamaron a respetar el voto y la decisión ciudadana.
El movimiento Semilla, que lleva a Bernardo Arévalo como candidato presidencial y que pasó a segunda vuelta, presentó a su vez un recurso para anular la decisión de la Corte de Constitucionalidad. Semilla y otras organizaciones populares han manifestado su disposición a defender el voto y la voluntad popular en la calle.























