Un pueblo que late y lucha en nuestras páginas

Por Victoria Alfaro (*)

Esta contratapa de cierre de año pretende ser un pequeño resumen y balance de un año intenso, problemático donde las utopías pueden volverse lejanas, casi inalcanzables. No es fácil llegar al gobierno con la ilusión de miles a cuestas, aquellas sonrisas, gritos y vítores de emoción que vivimos el 1º de marzo pasado, donde las banderas uruguayas se mezclaban con las tricolores del Frente Amplio en una amalgama casi perfecta de pura alegría de llegar al gobierno por cuarta vez en los últimos 20 años. Una izquierda única, unida bajo la bandera de Otorgués, inédita en América Latina, por su visión, por su ejemplo, por su durabilidad, una fuerza política que pronto cumplirá 55 años de lucha.

Sin embargo, marzo vivió también la partida del ex presidente de la República, José Mujica rodeado de la admiración y el prestigio internacional, así como el amor de su pueblo. 

Un 2025 donde pasó de todo, conflictos que parecían llevarnos a una guerra generalizada donde el pueblo gazatí sigue desangrándose día tras día víctima de un genocidio, atropellos imperialistas de todos los colores, donde la soberbia rubia del norte pone sus juguetes favoritos en el Caribe cual matón fuera de la escuela exigiendo rendición y pleitesía sin medias tintas, ni maquillaje alguno sobre sus intenciones sobre su “patio trasero”, activando la Doctrina Monroe, que muchos pensaban había quedado en el pasado, pero no, el imperialismo sigue siendo imperialismo y cuando sus raíces tiemblan toda la humanidad está en peligro.

El mundo se agita con un capitalismo más salvaje y concentrado en cada vez menos manos. Hasta HBO Max fue comprada por Netflix, nada se salva del capital, nada le es ajeno y en este mundo convulsionado Uruguay se mueve, un Uruguay altamente dependiente de un esquema antiguo basado en el agro y en la exportación de materia prima. Un país que puede alimentar a 30 millones de seres humanos no puede satisfacer las necesidades básicas de un poco más de 3 millones de uruguayos y uruguayas.

Un país que necesita una estrategia de desarrollo real que contemple a todos sus ciudadanos y ciudadanas, grandes y pequeños, donde la desigualdad se detenga, donde la obscenidad del lujo no pase por encima de miles de niños y niñas que no pueden comer todos los días porque su madre gana tan poco que apenas le alcanza para sobrevivir. Eso es la desigualdad en crudo: por un lado un puñado de gente que tiene millones de dólares guardados en bancos en el exterior y en la otra punta familias que apenas subsisten con salarios menores a los 25.000 pesos al mes.

En ese escenario de profunda desigualdad e injusticia surge la propuesta del PIT-CNT el 1º de Mayo pasado: una sobre tasa del 1% (un vuelto para ellos), al 1% más rico para destinar a esos miles de niñas y niños que viven en hogares pobres que apenas sobreviven, otorgándoles dignidad y sobre todo esperanza de un futuro mejor en un país que tiene todo para ser felices.

Y en medio de todo eso el pueblo luchando codo a codo en la calle, siendo mucho más que dos, metiendo día tras día en cada Comité de Base del Frente Amplio, en cada Agrupación del PCU, en cada filial sindical, en cada liceo, en cada facultad, en las escuelas, allí donde la ebullición del pensamiento se hace carne y se mezcla con el devenir de la lucha conformando una propuesta con raíces profundamente académicas, como la presentada en el Paraninfo de la Universidad de la República.

Un pueblo que late también en las más de 60 audiencias con organizaciones sociales para saber cuáles son las inquietudes más acuciantes de los más vulnerables para así ponerlos bajo el paraguas del Dialogo Social. Exposiciones y debates que buscan una contención y protección social hacia los que más lo necesitan. Protección más que necesaria en los sectores más desvalidos de nuestra sociedad que abarca un abanico muy amplio de necesidades que deben ser atendidas.

Un año donde en mayo se realizaron las elecciones municipales, ganando hitos históricos como la Intendencia de Lavalleja, donde por primera vez en su historia el Frente Amplio asumió el gobierno departamental. La emoción de un pueblo que casi sin creérselo vio como sí se podía cambiar luego de décadas y décadas de hegemonía en el poder político y económico de la derecha más rancia de nuestro país.

En ese mismo mes, casi al final sucedió otro hecho importante para el movimiento popular, la realización del XV Congreso del PIT-CNT con la participación de más de mil congresales de todo el país. Allí se definió el rumbo del movimiento sindical sin despegarse ni un milímetro de la realidad de un país que debe cambiar e implementar una Estrategia Nacional de Desarrollo para avanzar en serio, para dejar atrás el subdesarrollo y sobre todo para la “pública felicidad” como dijo José Artigas.

También en mayo, como cada año, pero en este con una fuerza enorme, salimos a la calle, junto a Madres y Familiares y nuestras páginas se llenaron de margaritas y de compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.

La lucha estuvo en todos los frentes sobre todo en la calle como debe ser, pero también en el Parlamento Nacional donde se aprobó un Presupuesto Nacional para los próximos cinco años, que no colmó todas las expectativas de quienes queremos avanzar aún más, pero que marca claramente la diferencia entre los dos modelos de país. Uno mirando hacia la derecha y complaciente con el gran capital y el otro que no mira hacia el costado frente a las necesidades de su pueblo, sino que enfrenta a la pobreza y los problemas de las uruguayas y uruguayos como debe ser, con propuestas, con hechos, con políticas sociales financiadas y no con palabras huecas tiradas al viento mediante las redes sociales para así poder justificar sus privilegios y regalías frente a los más desfavorecidos.

Este ha sido un año muy intenso y EL POPULAR acompañó, como siempre, la lucha de nuestro pueblo junto a sus conquistas, retrocesos y avances. Nada ha quedado fuera de nuestras páginas impresas, de nuestro portal web, de nuestro programa de radio y de nuestras redes sociales en medio de una vorágine informativa que la mayoría de las veces exalta lo banal y efímero tapando lo importante, a una velocidad cada vez más rápida, donde la cantidad de seguidores es más importante que la verdad, donde la competencia tapa la humanidad.

Queda mucho por hacer, es cierto, tenemos que llegar más lejos dando la batalla cultural y en eso estamos: siguiendo la estela, la poderosa estela que nos dejaron quienes nos antecedieron y forjaron EL POPULAR desde el año 1957 hasta hoy, como parte de la estrategia trazada por el PCU en su XVI Congreso.

Aquí estamos parados en esta realidad, a pocas horas de comenzar el XXXIII Congreso del PCU, en otro momento de nuestra historia, con otras necesidades, pero con los mismos principios que nos guían, las mismas ganas de siempre y con el mismo objetivo: ser “el cañón de largo alcance del pueblo” al decir de Luis Mendiola, quien fuera el responsable de la distribución de EL POPULAR en Montevideo, asesinado por las huestes del fascismo en el año 1972 en la Seccional 20ª.

Es por todo esto, por nuestros mártires como Juan Manuel Brieba y Norma Cedrés, en ellos y tantos otros y otras que hoy no están con nosotros y que dejaron sus vidas en estas páginas, en nombre de todos ellos y ellas y del equipo actual de EL POPULAR es que queremos decirles: ¡Salud Partido Comunista de Uruguay!

(*) Periodista. Directora de EL POPULAR.

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