72 horas para desembarcar: así es ‘Día D: Bajo Presión’ lo nuevo de Brendan Fraser

De los productores de Las horas más oscuras llega la autoproclamada historia jamás contada sobre uno de los mayores despliegues bélicos de la Segunda Guerra Mundial. Estrena el 6 de agosto.

Por Gabriel García Berriel

Es famosa la respuesta de Dwight D. Eisenhower a la pregunta de John F. Kennedy sobre el éxito del mítico Día D. “Teníamos mejores meteorólogos que los alemanes”. Parece que esta película, la segunda del australiano Anthony Maras, toma esa cita para adentrarse en un conflicto que en la ficción se ha vuelto un género propio y, desde allí, colocar el foco en otro lado.
La carrera de Maras consiste en una serie de cortometrajes casi todos sobre argumentos política o socialmente comprometidos con excepción del policial Spike Up, y que han sido premiados por la Academia Australiana de Cine y Televisión (los Oscar australianos). Lo más conocido para Uruguay y Latinoamérica es su ópera prima, Hotel Mumbai (2018), que narra los homónimos atentados terroristas de 2008, protagonizada por grandes estrellas y que fue estrenada en el Festival Internacional de Cine de Toronto con muy buenos resultados en crítica y taquilla. Sin duda su carrera dio un importante cambio de proyección, teniendo en cuenta que la industria cinematográfica en Australia se caracteriza por la fuerte presencia de Hollywood y las películas del circuito local, el cual ha producido, por ejemplo, a Cate Blanchett, quien hoy es una actriz asociada sobre todo a Norteamérica. El circuito parece bastante reducido.
Por lo poco que conocemos a Maras, El Día D: Bajo Presión, o como es su título original, Pressure, obliga en esta parte del mundo a referirnos a ella por su elenco. Fuerte reparto irlandés, un muy convincente Andrew Scott en el verdadero protagónico, el capitán James Stagg, Brendan Fraser como Dwight D. Eisenhower, una correctísima Kerry Condon como Kay Summersby, la secretaria personal de Eisenhower, y se completa con otros actores de renombre en el ámbito británico, entre ellos destaca Damian Lewis, recordado por su papel como Richard Winters en la miniserie de HBO Band of Brothers, quien aquí interpreta al general Bernard Montgomery. La banda sonora, acertada pero nada memorable, está a cargo de Volker Bertelmann, quien ganó un Oscar y un BAFTA por Sin novedad en el frente, y entre los productores vale la pena mencionar a Tim Bevan, copresidente junto a Eric Fellner de Working Title Films, estudio que hasta 2017 ha ganado 12 Óscar y 39 BAFTA, y sabe enfocarse tanto en blockbusters; El diario de Bridget Jones o La teoría del todo, como en muchas de las películas de los hermanos Coen. Asimismo, con Las horas más oscuras existe una conexión muy interesante, Eisenhower como es natural mencionará reiteradas veces a Winston Churchill, lo cual funciona tanto a nivel argumental como para invitarnos a volver a disfrutar de la actuación magistral que nos entregó Gary Oldman en 2018, y, por cierto, en una película muchísimo mejor.
Es importante subrayar quién es el verdadero protagonista en Bajo Presión, porque los afiches con Fraser y Scott pueden engañar con respecto al peso de cada uno en la película. Eisenhower es lo que se llama deuteragonista en su sentido más preciso, y hasta ahora no he adjetivado sobre la actuación de Fraser, quien es, definitivamente sino la estrella la cara más conocida por el público general, porque parece que el fenómeno de un mal libreto yendo en detrimento de los roles aquí ocurre y con fuerza.
El recordado actor de las películas de La Momia, tras años de silencio y penurias económicas y personales está pasando por un renacer artístico desde La Ballena de Darren Aronofsky, rol que le valió el Oscar al mejor actor y el premio del Sindicato de Actores, todo esto y otras razones vinculadas a cómo Fraser se ha enfrentado públicamente a lo más oscuro de Hollywood nos genera una enorme simpatía, sin embargo en Bajo Presión no solo falla el guion sino que Fraser, por momentos, peca de sobreactuación. Su entrega no es mala del todo, hay momentos de gran destreza y nunca es incómodo en la pantalla, pero Andrew Scott es sin lugar a dudas lo mejor de la película en el terreno actoral. Poco conocido en Latinoamérica, muchos lo recordarán por su papel en Sherlock, Todos nosotros extraños, y una aparición como cadáver en Salvar al Soldado Ryan que ahora tiene su gracia. Scott sí se enfrenta –y con éxito– a lo plano que puede llegar a ser su personaje. Lo mismo ocurre en términos de imagen, todo es correcto y bien realizado, sin más.
Para hablar del guion no vamos a caer en errores históricos, que cualquier persona más o menos versada en el tema puede identificar, y a raudales; vale la pena detenerse más bien en el problema básico que es el enfoque. Es cierto que la meteorología jugó un papel clave en la llamada Operación Overlord, y que se puede hacer una muy buena película al respecto, sin embargo, el guion, a cargo de Maras y David Haig, autor de la obra de teatro original, comete el error de contar en lugar de mostrar prácticamente desde los títulos. Nos explican lo que luego el propio Eisenhower nos dirá, o nos tratan de poner en contexto de los hechos a los que se hace referencia cuando eso se aclarará más adelante, y en el intervalo en que eso no ocurre tampoco se está en peligro de crear una distracción para el espectador. Por este problema, hay diálogos que sí molestan o directamente desentonan con el dramatismo.
El conflicto central atraviesa a James Stagg, el meteorólogo que tiene la misión de determinar cuál será el clima para el Día D, y con ello, el destino de miles de soldados norteamericanos. La película denota por momentos un esfuerzo en captar nuestra atención más allá de la superficie de la trama; si iba a llover o no iba a llover en el Día D, para determinar la profundidad del asunto bastaba con desarrollar a los personajes.
Lo más atrapante es la lucidez de comprender que, mientras Eisenhower y el resto del Ejército pretenden que les den certezas, Stagg es un hombre que trabaja con la probabilidad, es decir, con la incertidumbre. Un aspecto que podría haber sido mejor explotado es la conjugación entre la vida personal del meteorólogo y el trabajo, lo cual aquí queda a medio camino por razones dramatúrgicas y no actorales. Es importante prestar atención al duelo entre Stagg e Irving P. Krick, interpretado por Chris Messina, otro actor de reparto que logra excelentes resultados en cada una de sus intervenciones.
A destacar especialmente el papel de Kerry Condon; cuando comparte escena tanto con Fraser como con Scott eleva la película a sus mejores momentos. Quien vaya a ver Pressure al cine no se espere una película bélica en términos de acción, sino un drama estratégico y desde las entrañas de una de las antesalas más decisivas para el siglo XX occidental. Ni una obra maestra, ni una mala película, definitivamente una buena razón para ir al cine.
FICHA:
Título original: Pressure Director: Anthony Maras. Libreto: Anthony Maras, David Haig sobre obra de teatro de Haig. Fotografía: Jamie D. Ramsay. Música: Volker Bertelmann. Montaje: Anthony Maras. Intérpretes: Andrew Scott, Brendan Fraser, Kerry Condon. Distribución en Uruguay: RBS Entertainment.

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