“El limbo de la frontera: Impactos de las condiciones de la acogida en la Frontera Sur española” es un estudio realizado por el Grupo de Acción Comunitaria (GAC), en coordinación con el equipo del Centro de Atención a Víctimas de Malos Tratos y Tortura SIRA.
Los resultados del último informe producido por el GAC, señalan como puntos relevantes la insuficiencia de los ámbitos creados como puntos de alojamiento para las personas migrantes.
En ese sentido se denuncia “insuficiente a agua potable o acceso a la misma, alimentación insuficiente o inadecuada, hacinamiento y falta de privacidad, deficitario acceso a la higiene personal y falta de higiene en el entorno”, así como, “dificultades para descansar” y “miedo derivado de la inseguridad en los centros”.
El estudio describe la existencia de “situaciones de deshumanización por parte de diferentes instituciones”, que incluye la “separación de miembros de la misma unidad familiar, y dificultades para la comunicación con el exterior”.
“Se detecta”, además, “una ausencia de adecuadas salvaguardas jurídicas (marco de excepcionalidad con arbitrariedad en la aplicación de las normas de funcionamiento, reglamento y procedimientos, insuficiente representación letrada y ausencia de información y condiciones para tramitar solicitudes de Protección Internacional)”, lo que en su conjunto, “genera un entorno de malos tratos que conlleva impactos físicos e importante sufrimiento psicológico, con reacciones frecuentes de apatía y desmotivación, rabia, desesperanza, miedo y en al menos una de cada cuatro personas autoagresiones o ideas de suicidio, así como un deterioro en la identidad individual y colectiva”.
Los resultados descritos en el Informe que se anexa, permiten concluir que, “existiría una situación de tratos inhumanos, crueles o degradantes en los dispositivos de retención migratoria analizados (…) “que van más allá de una situación crítica puntual y tienen una condición endémica”.
El estudio señala la imperiosa “necesidad de cambiar una cultura basada en la gestión de la emergencia con criterios pragmáticos y utilitaristas” y resalta la importancia de pasar “a una gestión basada en la idea de acogida que cambie el actual limbo de la frontera”.
Para ello se precisa, crear “espacios seguros, libres de miedo y angustia, en que las personas migrantes en general y las víctimas de malos tratos y tortura y otras formas de violaciones a derechos humanos de manera específica, reciban un trato digno y humano”.






















