Brasil y China apuestan por la soberanía y la paz

Esta semana EL POPULAR dio cuenta de dos noticias de gran relevancia que en el caos de la infodemia y la multiplicidad de desafíos políticos y sociales nacionales pueden pasar desapercibidas, por eso insistiremos sobre ellas.

Las dos tienen como protagonistas a Brasil y China; una es política, tiene que ver con tender puentes para la paz en Ucrania; la otra es económica, se trata de construir caminos para avanzar en la soberanía monetaria y terminar con la hegemonía del dólar y de EEUU a través de esta.

En primer lugar, este 3 de abril, China dio a conocer que alcanzó un acuerdo con Brasil para eliminar el dólar de sus transacciones comerciales y realizar estas en sus monedas: el yuan y el real.

Se trata de un acuerdo de enorme importancia, las protagonistas son la segunda economía del mundo, China, y la undécima mundial y la primera de América Latina, Brasil. Estamos hablando de un intercambio comercial entre ambas de 150.500 millones de dólares.

La implementación de este acuerdo no será sencilla, pero su solo anuncio tiene un enorme valor político. China y Brasil, dos de los países de mayor peso entre las naciones del sur global, que integran el espacio de articulación política y económica, denominado BRICS, junto a Rusia, India y Sud África, dan un paso concreto para avanzar en la soberanía monetaria, para escapar de la tiranía de la hegemonía del dólar, impuesta por EEUU, como una suerte de moneda universal de intercambio comercial y de reserva financiera.

China tiene acuerdos similares con varios países, entre ellos Rusia y Paquistán, pero es el primero con una nación latinoamericana y nada menos que con la más grande e importante de todo el continente, Brasil.

El anuncio de este acuerdo se dio mientras se conocían dos informaciones adicionales que lo contextualizan y le dan mayor relevancia aún. La primera, el yuan chino pasó a ser la segunda moneda de peso en las reservas internacionales de Brasil, superando al Euro y solo por debajo del dólar. La segunda, la designación de la ex presidenta de Brasil, destituida por un golpe de estado, Dilma Rousseff como presidenta del banco de fomento de los BRICS, el Nuevo Banco de Desarrollo. Este banco, concebido por los BRICS como una herramienta de crédito y apoyo a obras de infraestructura, con condiciones mucho más favorables que las que brindan los organismos internacionales de crédito y la banca comercial, tiene un capital aprobado de 100 mil millones de dólares y ya ha financiado más de 80 proyectos.

Brasil y China muestran, con hechos, que van muy en serio en la idea de construir un mundo con relaciones más soberanas entre los paises y que la disputa por la hegemonía financiera y económica con EEUU entra en una nueva fase.

La segunda noticia, se conoció el 4 de abril, la prensa brasileña reveló que Celso Amorim, asesor especial de relaciones internacionales del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, ex canciller y uno de los diplomáticos más respetado y con mayor peso del mundo, viajó a Rusia y Francia la semana pasada, fue recibido en Moscú por el presidente Vladimir Putin y comenzó a explorar caminos para negociaciones de paz en Ucrania.

Esta iniciativa, concreta, práctica, del gobierno de Lula por la paz, se da mientras Inglaterra anuncia el envío de municiones con uranio empobrecido a Ucrania; Alemania concreta el envío de tanques; EEUU aprueba un nuevo crédito de 2.600 millones de dólares para Ucrania para que compre armas; el gobierno ultraderechista de Polonia anuncia el envío de más armas, entre ellas aviones de combate y la OTAN concreta la insólita incorporación de Finlandia, que rompe su otrora orgullosa política de neutralidad.

También mientras EEUU presiona en América Latina, sin mucha suerte, lo que habla de los nuevos tiempos que corren en el continente, para que nuestros países se sumen al delirio guerrerista y también envíen armas a Ucrania.

Mientras EEUU y la OTAN baten tambores de guerra y Rusia anuncia respuestas, como el despliegue de armas nucleares en Bielorrusia, todo lo que objetivamente conduce a la continuación de la guerra y hasta a una escalada, Brasil, el gobierno de izquierda encabezado por Lula, apuesta por la paz. Y lo hace enviando a uno de los diplomáticos de mayor peso en el mundo, con experiencia de negociación al más alto nivel, por ejemplo, en las guerras de Kosovo e Irak.

Esta iniciativa de Brasil va en sintonía con la propuesta de China de un plan de 12 puntos para negociar la paz en Ucrania, anunciado el pasado 24 de febrero, que fue saludado por el secretario general de la ONU, Antonio Gutérrez, reconocido como una base para empezar a conversar por Putin y hasta considerado serio por Ucrania.

China se ha transformado en una referencia obligada para el mundo, en estos días visitaron Beijing y se reunieron con el presidente Xi Jinping, el presidente de España, Pedro Sánchez y el de Francia, Emmanuell Macron. El plan de paz de 12 puntos para Ucrania estuvo en el centro de las conversaciones.

Lula tenía prevista una visita en estos mismos días a China, que iba a coincidir con los dos anuncios, el acuerdo para la eliminación del dólar en el intercambio comercial mutuo y el compromiso de Brasil con la búsqueda de la paz en Ucrania. No pudo viajar porque lo afectó una neumonía. No hubo foto conjunta. Pero las cosas pasaron igual y tuvieron a Brasil y China como jugadores globales en las canchas más grandes, donde se decide el rumbo del conjunto de la humanidad.

¿Y el gobierno uruguayo? Bien, gracias. Nuestra cancillería no ha hecho comentario alguno sobre estos dos hechos de enorme relevancia protagonizados por nuestro vecino, ni se pronunció por la paz, ni emitió opinión sobre este acuerdo monetario entre el primer socio comercial del Uruguay, Brasil, y el segundo, China, que entre los dos explican el destino del 42% de nuestras exportaciones.

Si anunció, según recoge El Observador, que el canciller Francisco Bustillo irá la semana entrante a China, se reunirá con la cancillería y con el Ministerio de Comercio, para, entre otros temas, tratar el TLC, que parece que va muy bien, aunque no se sabe cuándo se iniciarán las negociaciones.

Cabe recordar que el embajador de la República Popular China en Uruguay, Wang Gang, según recoge la misma nota, dijo que “tenemos buena relación con todos los países, también somos grandes socios comerciales de Brasil y Argentina. Y queremos llevarnos bien con todos”.

Y también que Lula, en su visita a Uruguay, luego de reunirse con Lacalle Pou, señaló: “Nosotros queremos conversar con el MERCOSUR y conversar con nuestros amigos chinos y negociar un acuerdo MERCOSUR-China”.

Pero bueno, nuestro canciller sigue diciendo que el MERCOSUR “no sirve”, Lacalle Pou critica la idea de una moneda común regional (¿habrá leído la prensa internacional?) e insiste en una línea autorreferencial que, a esta altura, en gran medida prescinde de la realidad.

Mientras tanto, aquí al lado, Lula y su gobierno colocan de nuevo a Brasil, y con él a América Latina, en el gran concierto mundial, con una voz propia, en defensa de la paz y la soberanía comercial y monetaria. Casi nada.

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