EL POPULAR en Radio entrevistó a la Embajadora de Palestina en nuestro país, Nadya Rasheed, el viernes 1 de diciembre, para conocer la perspectiva palestina de una guerra que ya se cobró la vida de más de quince mil civiles entre ellos miles de niños, niñas y mujeres.
-¿Cuál es la situación actual de Palestina?
En palabra de Philippe Lazzarini (Comisionado general de la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina) de la ONU, el pueblo de Gaza no está seguro en ningún lugar, ni en casa, ni bajo de la bandera de la ONU, ni en un hospital, ni en el norte ni el sur. Esa es la verdad de la situación en Gaza. La verdad es que esta situación, hasta que la tregua empezó, los bombardeos continuaban así como el bloqueo de comunicaciones y asistencia médica; ha sido impactante ver que se tolera semejante matanza.
La situación es inexplicable y demasiado cruda. Nada, nada justifica todo el daño causado por el ejército ocupante del Estado israelí. Nuestro pueblo, el pueblo palestino está sufriendo un ataque sin precedentes en la historia mundial reciente. Hoy se cumplen cincuenta y cuatro días desde el inicio de la invasión israelí por tierra, mar y aire contra la Franja de Gaza. Como resultado de estos ataques más de quince mil palestinos han sido asesinados en Gaza, entre ellos seis mil ciento cincuenta niños y más de treinta y seis mil palentinos resultaron heridos.
Una vez más tenemos que aclarar que estas impactantes cifras de víctimas en Gaza son menores a las reales ya que no incluyen a los miles de hombres, mujeres y niños cuyos cuerpos permanecen bajo los escombros de edificios destruidos o de quienes se desconoce su paradero.
Después de cincuenta y seis años de ocupación y casi diecisiete años de bloqueo en Gaza, sin un final a la vista, Israel debería respetar plenamente los DDHH de los palestinos utilizando como punto de referencia los derechos que otorga a los ciudadanos israelíes si realmente es una democracia que respeta los DDHH y el sistema jurídico internacional.
¿Qué opina de la posición del Gobierno uruguayo en torno al genocidio en Gaza?
Para nosotros Uruguay nunca, nunca ha sido neutral en materia de DDHH o principios humanitarios. Abstenerse frente a estas cosas, de hecho, ni siquiera es (una postura) neutral. Uruguay siempre ha sido consistente, ha tenido posiciones muy principistas en estas cosas, así que el cambio, si quiero hablar sinceramente, nos sorprendió.
Hemos tenido conversaciones con el gobierno y han sido muy amigables, tenemos muy buenas relaciones, incluso si no estamos de acuerdo en ciertos temas, ha habido buena comunicación y se ha tratado comprender las razones por las que Uruguay, un país que es admirado por muchos por sus principios, ha adoptado una postura distinta a la de otros temas al hablar sobre la aplicación del derecho internacional y los DDHH. En el caso palestino no aceptamos ser la excepción a la regla en el cumplimiento de estas leyes.
Tuvimos reuniones con el Presidente en las que me escuchó con mucha atención y hubo mucho respeto y le hemos hablado también, no solo yo sino también con el grupo árabe aquí en Uruguay, sobre esta idea de abrir una oficina comercial en Jerusalén, cosa que le hemos pedido muy enérgicamente que no haga porque es claro que es una violación del Derecho Internacional, es algo que no solo decimos nosotros, lo dicen las resoluciones de la ONU y también lo dijo la relatora especial de las Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados cuando estuvo aquí en la Universidad y también cuando ella dijo, en el semanario Búsqueda, creo que en agosto de este año que la apertura de una oficina comercial uruguaya en Jerusalén sería ilegal.
¿Cuál es el objetivo de Israel detrás de este bombardeo indiscriminado?
El motivo es claro y lo hemos dicho todos los palestinos en su momento, Israel necesita la mayor cantidad de tierra posible con el mínimo número de palestinos vivos, presentes en ella. Esto es un genocidio en toda regla. La parte más difícil de probar en cuanto a esta acusación es la intención, pero Israel ha sido muy claro en eso, tenemos declaraciones de israelíes de bombardear a Gaza con una bomba nuclear y explotar su gente, esta es la triste realidad. Esos son los dirigentes israelíes con los que los palestinos tenemos que lidiar.
Si bien el derecho de ocupación permite a la potencia ocupante poner restricciones de seguridad a los civiles, también les exige restaurar la vida pública de la población ocupada, la explotación aumenta en una ocupación prolongada en la que el ocupante tiene más tiempo y oportunidades para desarrollar respuestas más específicas a las amenazas a la seguridad que minimicen las restricciones a los derechos, además, las necesidades de la población ocupada aumenta con el tiempo. La suspensión indefinida de derechos en Gaza ha tenido un impacto debilitante, fragmentando a las poblaciones, desgastando los lazos familiares y sociales, agravando la discriminación contra las mujeres e impidiendo que las personas busquen oportunidades para mejorar sus vidas.
Además se supone que una ocupación es temporal, no de más de cincuenta años, por eso se dice que es una ocupación ilegal, la ocupación más larga de la historia moderna. Por eso le hemos pedido al Tribunal Internacional de Justicia que se pronuncie sobre la legalidad de la ocupación. No se puede ocupar a las personas y quitarles sus tierras, anexar su territorio, robarles el agua y recursos naturales. Se les niegan todos sus derechos, incluso el derecho a la vida y por supuesto el derecho a la libertad.
¿La situación que se vive hoy en Gaza tiene comparación con alguna otra etapa en la historia de Palestina?
Claro que sí, nos recuerda a la Negba que significa en árabe «catástrofe» de 1948 cuando casi ochocientos mil palestinos fueron forzados a dejar sus casas por la violencia de la policía sionista hasta que culminó en la creación del Estado de Israel. Lo que está pasando ahora ha sido un recordatorio crudo de la limpieza étnica en nuestras tierras. Hoy en Gaza familias enteras han sido totalmente aniquiladas y masacradas. Los palestinos son enterrados en fosas comunes, las madres y los padres palestinos, nunca olvidaré estas imágenes, escriben los nombres de sus hijos en sus brazos para que puedan ser identificados si los matan.
Un millón setecientos mil palestinos han vuelto a ser desplazados. Francamente, esto que está pasando ahora, es mucho peor que la Nagba de la cual este año conmemoramos setenta y cinco años. Para nosotros, hasta ahora, había sido el hecho más dramático de nuestra historia.
Otra cosa que quiero agregar es que en Gaza hay hospitales que no tienen medicamentos ni anestesia para que las mujeres tengan cesáreas, las operaciones los médicos las realizan en los pisos de los hospitales. ¿En qué año vivimos en el que hay una potencia ocupante que fácilmente pueda apagar la luz a todo un pueblo, cerrar el agua o impedir que entren alimentos y medicinas, apagar las telecomunicaciones para que nadie vea lo que están haciendo ahí? ¿Cómo es que todo esto se ajusta al derecho internacional? Esto también demuestra quién tiene el control. Si pueden cortar la luz, el agua y las telecomunicaciones a más de dos millones de personas, en serio ¿hay alguna duda de quién tiene el control total? ¡No! ¡No hay duda!
¿Cómo ve las demostraciones de apoyo al pueblo palestino en el mundo y particularmente en Uruguay?
El pueblo uruguayo es un pueblo generoso y amable, nos han recibido de la mejor forma posible y nos han apoyado increíblemente durante este mes y medio de agresión israelí a la Franja de Gaza.
Hay una cantidad de colectivos que están comprometidos con los DDHH y la igualdad entre los pueblos; el pueblo uruguayo es un pueblo libre y no tiene prejuicios sobre Palestina. Hemos conocido a gente que lleva toda su vida trabajando por y para Palestina para apoyar a los DDHH y la justicia. Hay que trabajar con quien es la víctima de la opresión, no importa su color o etnia y ese apoyo del pueblo uruguayo se agradece mucho, mucho.
Y es por eso que no entendemos por qué Uruguay se abstendría en resoluciones que tienen que ver con la asistencia a los refugiados. No se le está pidiendo dinero, ningún tipo de ayuda, tampoco entendemos por qué no apoyaría la labor de una agencia humanitaria de la ONU, no entendemos por qué Uruguay se abstuvo en votar en la ONU por un cese al fuego humanitario. Por supuesto es una decisión soberana de cada país y lo respetamos pero sí queremos intentar comprender.
Como amigos y país pequeño admiramos a Uruguay porque se le ve o se le ha visto como un país que ha tenido una gran voz en la ONU debido a la consistencia de sus principios.
Foto de portada
Nadya Rasheed en la marcha en «defensa de Palestina» en el centro de Montevideo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS.






















