Ante las declaraciones de la Jefa del Comando Sur sobre países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), el secretario general de la organización regional, Jorge Arreaza, expresó su total rechazo a los dichos de la funcionaria militar estadounidense.
La generala Laura Richardson en declaraciones durante una sesión el Consejo Atlántico había asegurado, señala teleSUR, que «Nicaragua, Venezuela y Cuba” constituyen el nexo para el desarrollo de actividades malignas.
Para Arreaza, lo expresado por Richardson revelan «el cinismo, la soberbia y el descaro de esta ‘Jefa Militar’ estadounidense”, ya que proceden de la representante del país que “ha contribuido más a la desestabilización de los procesos democráticos en la región” con su “injerencia permanente y guerrerista».
A Richardson, enfatizó arreaza «no le basta con confesar que pretenden robarse los recursos naturales de nuestros países, para ahora calificar y amenazar a Gobiernos de la Alianza Bolivariana».
Para el secretario general de la organización regional «esta jefa del Comando Sur, como todos sus antecesores, fracasará en sus intenciones expansionistas de dominar a los pueblos soberanos de Nuestra América Latina y Caribeña».
Las manifestaciones de la funcionaria estadounidense se produjeron durante una presentación en el espacio Expediente Público, de Atlantic Council, donde Richardson manifestó que “Venezuela, Cuba y Nicaragua” son países que apoyan lo que definió como «actividad maligna en la región».
«Nos gustaría deshacernos de eso, obviamente mitigarlo, y no es bueno para la democracia», reconoció la Jefa del Comando Sur, quien cuestionó, además los sistemas democráticos en la región y expresó el deseo de su gobierno de «que todos los países de la región fueran democracias prósperas».
Las manifestaciones de la alta funcionaria de Estados Unidos, recuerda el medio de prensa, se suma a las sistemáticas amenazas y provocaciones contra la paz regional por parte del país del Norte, que han motivado la permanente denuncia de los países miembros de la ALBA-TCP.






















