Bruno Giometti durante la exposición. Foto Comunicación 1001.

Estrategia de desarrollo y el cambio de chip

Paola Beltrán

El 27 de marzo el equipo parlamentario de la 1001 organizó una actividad en torno a uno de los conceptos que se encuentra en el Programa del Frente Amplio (FA): «Estrategia nacional de desarrollo». El objetivo es comenzar a aterrizar ideas y líneas de trabajo concretas a partir del intercambio de distintos ámbitos vinculados a la temática. 

La actividad, que se llevó adelante en la sala “Alba Roballo” en el Anexo del Palacio Legislativo, contó con las exposiciones de la doctora Eugenia Villar, Subsecretaria del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) y el doctor en Historia Económica Luis Bértola. 

Fueron más de cuarenta los y las participantes entre legisladores de la bancada 1001, autoridades del Poder Ejecutivo, de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), representantes de la academia, del movimiento sindical y de otros sectores del FA. 

En esta oportunidad el foco de las exposiciones estuvo puesto en el “Desarrollo productivo”.

El diputado Bruno Giometti fue el encargado de moderar la actividad y con él conversó EL POPULAR para reflexionar y pasar en limpio los conceptos e ideas que surgieron en el encuentro. 

Preocupación común

Giometti señaló que la instancia fue interesante, se intercambió por más de dos horas y surgieron insumos importantes para lo que será la tarea legislativa en materia de políticas industriales, el rol de las empresas públicas; la ciencia, la tecnología y la innovación, cuestiones vinculadas con la necesidad de mejorar lo que es el sistema de compras públicas atendiendo el desarrollo productivo, las medidas que tienen que ver con evaluar en mayor medida la política de exoneración de inversiones. 

“En ese sentido sacamos insumos interesantes, intercambiamos entre compañeros y compañeras que estamos actuando y provenimos de distintos lugares, pero con esta preocupación en común que es la necesidad de superar esta idea del modelo del «maya oro» que se impuso en los últimos cinco años de que el Estado lo que tiene que hacer es retirarse de la economía y molestar lo menos posible para que el sector privado genere desarrollo y en algún momento venga el derrame”, señaló. 

A esta idea del Estado sin intervención, Giometti señala la necesidad de contraponer otra: la idea de que el Estado tiene que conducir pensando una estrategia que integre medidas de corto plazo, de mediano plazo y también una planificación de largo plazo de hacia dónde queremos llevar adelante la economía y en definitiva el desarrollo que debería redundar en un bienestar cada vez mayor para los habitantes de la República.

“Obviamente que el mundo está en una situación compleja, donde hay una guerra comercial, donde no hay un boom de los commodities como tuvimos, quizás, en el primer tramo de los gobiernos del FA, donde el control de los principales recursos de la economía uruguaya está en manos de empresas trasnacionales. Es un contexto que tiene todas esas complejidades, pero vemos que desde el gobierno y el Estado se puede actuar para tratar de conducir hacia ese lugar deseable el modelo de desarrollo”, destacó. 

Eugenia Villar y Luis Bértola durante la exposición. Foto Comunicación 1001.

Desafíos y tensiones

En las exposiciones de Villar y Bértola se pudo visualizar una tensión. Por un lado, se habló de la necesidad del crecimiento y a la vez se plantea el desafío de definir dónde crecer, cómo planificar ese crecimiento y desarrollo estratégico, la necesidad de la articulación y la coordinación; de la planificación tanto en lo concreto como a largo plazo. Pareciera que el escenario que se está presentando, por lo menos así lo manifestó la subsecretaria del MIEM es complejo, pero a su vez hay un compromiso con avanzar y con que el crecimiento sea de calidad, sostenible. 

Al respecto, Giometti comentó que “además de ese mundo más hostil del que tuvimos en los primeros gobiernos del FA, también está el hecho de que el estado de las cuentas públicas que nos deja el gobierno anterior, no es dramático, como ha dicho el Ministro Oddone, pero es peor del que hubiéramos deseado y en ese sentido vamos a tener que ser muy eficaces y muy contundentes en cuanto a la definición de qué políticas se van a priorizar; porque las políticas necesitan muchas veces recursos detrás que orienten en esta dirección de lograr el crecimiento económico. Esto es algo que no está en discusión, pero sí esta idea de que no alcanza con decir necesitamos crecer al tanto por ciento o necesitamos crecer a costa de cualquier cosa sino integrar algo que decía muy bien la Subsecretaria del MIEM, las tres dimensiones: el crecimiento en su aspecto económico, pero también lo social y lo ambiental. (…) y también el crecimiento no solo como algo cuantitativo, de decir, crecemos al tanto por ciento el PBI sino también en términos cualitativos de transformación productiva y de que ese crecimiento también sea sostenible y lo es si va de la mano de la transformación de la matriz productiva”. 

“Lo que nos ha pasado a la largo de la historia del país y eso se mostraba claramente en algunos gráficos que veíamos sobre historia económica nacional que Uruguay, es que hubo etapas donde hubo momentos de crecimiento económico importantes, a tasas muy altas, pero eso en general estuvo basado en el buen precio de los commodities, un «viento de cola», digamos, a nivel del mercado internacional. Cuando este crecimiento no va de la mano de la transformación productiva es difícil de sostener en el tiempo cuando las condiciones externas se modifican, entonces, el desafío en esta etapa es retomar el crecimiento económico después de diez años que la economía uruguaya está, virtualmente, estancada, pero además tener un crecimiento que a su vez asegure su sostenibilidad a futuro y transforme la estructura productiva generando encadenamiento productivos, generando trabajo de calidad más estables y  no solamente dependiente de los ciclos económicos”, agregó. 

Evaluar medidas e impactos

Un punto muy relevante en el intercambio fue la necesidad de evaluar las políticas de exoneración fiscal y sus resultados, sobre todo teniendo en cuenta que fue y es una política muy utilizada.

El actual gobierno del FA señaló en varias oportunidades que no existe una negación hacia la promoción de inversiones ya que, además, es una política de Estado que incluso existe desde antes de los gobiernos del FA y que los gobiernos del FA la utilizaron para generar incremento en inversión. Sin embargo, se percibe un debe en una evaluación más rigurosa y más selectiva de los resultados de esto que es la política de desarrollo productivo quizás más importante y extendida del país.

En este sentido, Giometti sostuvo que “hoy, la mayor política de desarrollo productivo que tiene Uruguay es la de las exoneraciones fiscales, pero con una lógica que se llama horizontal, quiere decir que no se seleccionan ramas de actividad específicas, sino que se hace una política general a la cual se van plegando distintas inversiones que después no está claro que en todos los casos redunden en materia de desarrollo productivo y generen un desarrollo de carácter sostenible para el país. Nosotros lo que planteamos es no poner en discusión todas las exoneraciones en inversiones pero sí hacer un estudio que tiene que ser riguroso del impacto que tienen las distintas exoneraciones y mecanismo que existen para cada sector de actividad en cada momento y evaluar si corresponde mantenerlo, si corresponde utilizar otros instrumentos o corregir sobre la marcha para, en definitiva, que ese gasto que hace toda la sociedad, que son las exoneraciones fiscales, tenga una redundancia, tenga un resultado en el desarrollo nacional y general de empleo de calidad en todo el territorio”.

Ayer no es hoy

Luego de las exposiciones de Villar y Bértola, Rodrigo Alonso, suplente de Giometti en Diputados e integrante del equipo económico de Democracia Avanzada, mostró unas gráficas que mostraban que las condiciones o posibilidades de crecimiento en la que asume el actual gobierno se parecen mucho a las del tercer gobierno del FA en 2014.  

En la gráfica se advertía una serie de ciclos de crecimiento y estancamiento y que a cada estancamiento le sucedía un cambio político y de gobierno. Así sucedió en 2019 y recientemente en 2024, por ejemplo. Es necesario aprender de lo que hicimos mal para no volver a repetirlo si, efectivamente, queremos desarrollar una estrategia de desarrollo diferente, explicaba Alonso.  

Entonces, por un lado, se plantea la necesidad de no hacer lo mismo e iniciar una estrategia de desarrollo, pero, a su vez, que se generen resultados en el corto plazo para evitar un cambio al final de este período y conseguir un nuevo gobierno del FA que permita el desarrollo de una estrategia a largo plazo.  

Consultado sobre este punto, Giometti sostuvo que “claramente el contexto económico general no es parecido al que Uruguay tenía en el 2005 que veníamos de muy de abajo y crecer desde más abajo es «más fácil», en el sentido de que hay más espacio para mejorar determinados indicadores como pueden ser la pobreza, los niveles de salarios que estaban muy deprimidos. En cambio en 2014, 2015 cuando asume su tercer gobierno ya se había transitado todo un período importantísimo de mejoras y el contexto económico empezaba a ser más desfavorable, entonces, se requirió un poco cambiar el libreto, continuar con políticas distributivas pero también tener que aplicar otro tipo de medidas más vinculadas al desarrollo productivo que, si bien hay cosas que en ese tercer gobierno se hicieron bien, no fueron suficientes como para dar un salto, un nuevo escalón que a su vez permitiera, en términos políticos, seguir conquistando el gobierno en función de esos logros anteriores. Se dio como una especie de situación política donde la derecha logró, en aquel momento, recuperar el gobierno”. 

“Obviamente nuestro objetivo no es seguir ganando el gobierno como un fin en sí mismo – aclaró – pero sí la certeza de que si en un contexto parecido al que tuvimos en ese período, hacemos más o menos lo mismo, es probable que el resultado termine siendo el mismo nuevamente y que no logremos dar ese salto que planteamos en materia de desarrollo, de sacar esas 300 mil personas que tenemos en situación de pobreza, en la cual la mayoría son niños, esos debes estructurales que tenemos a nivel del país que el mercado ya está demostrado que no lo soluciona”. 

“Planteamos aprender de todo lo bueno que hicieron los gobiernos del FA en sus tres períodos, pero a su vez ver qué tenemos que ajustar, qué medidas vinculadas sobre todo a estas cuestiones de inversión pública, de las compras estatales, de la planificación estratégica de la economía, de la articulación entre los distintos sectores, de cómo direccionar la promoción de inversiones, etc, para dar un salto a ese desarrollo económico sostenible, con justicia social que es un poco el titular que nos ampara a todos”, puntualizó. 

“Elegir ganadores”

En su exposición Luis Bértola señaló que era necesario “elegir ganadores” y que esa elección debía ser fruto del diálogo y la participación para poder llevarla adelante. 

Consultado sobre cómo lee esta afirmación de Bértola, el diputado explicó que “tiene que ver con ir en contra de esta idea muy neoliberal de la economía de que el Estado tiene que ser neutral, entonces se dice, si el Estado hace políticas sectoriales, políticas industriales o genera inversión pública, lo que está haciendo es elegir ganadores dentro de la economía, bueno, nosotros lo que decimos es que primero, todos los países que se desarrollaron hicieron exactamente eso. Eligieron, desde el Estado, algunos sectores estratégicos a potenciar colocaron recursos, planificación y después terminaron desarrollándose a influjo de esos sectores estratégicos”. 

“La otra opción – continuó diciendo – es dejar que el mercado se autorregule. Eso, en los países dependientes, sabemos que termina en que lo que va a haber es más inversiones que vayan hacia la explotación de los recursos naturales, donde hay ganancias seguramente de mayor porte, pero que no generan un desarrollo productivo genuino, duradero, con trabajo de calidad. Esa expresión de “elegir ganadores” tiene que ver con decir que hay sectores que hoy en día por sí solos no se pueden desarrollar o no existe suficiente rentabilidad como para que las empresas inviertan allí y lo que tiene que generar el Estado son las condiciones para que esos sectores se puedan desarrollar con mecanismo de participación del Estado en esos sectores, como es hoy en Uruguay que tenemos las telecomunicaciones, la energía, los combustibles en manos del propio Estado y puede ser también, complementario con eso, con medidas que permitan que el capital privado, asociado por ejemplo con el Estado, con determinadas políticas, pueda desarrollar esos sectores que sin esa orientación ni siquiera aparecerían”. 

“Obviamente que eso se tiene que dar en un marco general donde, por ejemplo, la población que está inserta en sectores sin tanto potencial de desarrollo no queden por el camino. Tienen que haber políticas que contemplen a la población y a su vez inversiones que permitan generar desarrollo en esos sectores que se quieren favorecer en virtud de que tienen capacidad de generar trabajo de calidad y crecimiento más sostenido. Esa es un poco la idea de ese concepto y obviamente que es una discusión permanente con el dogma liberal de que el Estado no tiene que participar en ningún caso”, agregó. 

Cuándo y cómo

El desafío es interesante e implica diseñar un rumbo claro. El gobierno son cinco años, se aproxima la discusión presupuestal, existen demandas sociales y compromisos asumidos ¿cuándo se debería empezar a concretar esta planificación de una estrategia nacional de desarrollo recogiendo estas ideas que se van construyendo colectivamente y lo que viene desde el Programa?

“Se tiene que atender todo de forma medio simultánea. Este año tienen que haber medidas que permitan tener un efecto inmediato en materia de creación de empleo, reactivar determinados sectores que tienen potencial importante y al mismo tiempo dibujar esa estrategia más a futuro que tiene que ser, claramente, acordada entre por lo menos el gobierno, los trabajadores, las empresas y la academia, como los cuatro principales actores que tienen cuestiones para decir en cuanto a esto. El ámbito concreto en que esto se vaya a generar no es algo que esté cerrado ni que lo planteemos con una visión cerrada pero sí, claramente tiene que haber una interacción entre todas las partes para dibujar esa estrategia”, contestó Giometti ante la consulta. 

Y agregó “creo que en los primeros días de gobierno hubo una declaración de voluntad política importante cuando tanto Alejandro Sánchez (Secretario de Presidencia) como Juan Castillo (Ministro de Trabajo y Seguridad Social) estuvieron en la carpa que habían instalado los trabajadores de la Confederación de Sindicatos Industriales donde se comprometieron a generar un ámbito de diálogo en materia de desarrollo productivo; la acción y participación del MIEM y declaraciones tanto en la asunción de la Ministra Fernanda Cardona como en la actividad de hoy van en esta dirección y para nosotros son alentadores en cuanto a que esto se va a ir desarrollando”. 

Y aclaró que “obviamente después la instancia, por ejemplo presupuestal, va a marcar cuántas de esas políticas pueden tener recursos para efectivamente irse materializando; pero nos parece que ya tener esto en la cabeza, esta idea de que tiene que haber una estrategia nacional de desarrollo, que tiene que haber una política donde el Estado, junto a toda la sociedad, diseñe un Plan Estratégico que claramente en los cinco años del gobierno neoliberal, se había perdido, ya nos parece algo importante. La OPP tiene un rol fundamental y contamos con su participación hoy en la actividad. Este cambio de chip o por lo menos tener esto en mente no es nada menor, nos parece importante”, concluyó.

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