Durante el seminario "Evidencia para repensar la seguridad social" en el salón de actos de Torre Ejecutiva en Montevideo. Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS.

Avanza el Diálogo Social

Ya se han realizado varias instancias de debate de ideas en el marco del Diálogo Social. Todos han tenido la participación de varios actores de la sociedad organizada. La comisión ejecutiva encargada de promover e ir recogiendo las propuestas e inquietudes tiene una composición amplia con representantes de organismos estatales, organizaciones sociales y partidos políticos. 

Es así que El Popular en radio (*) entrevistó a Margarita Percovich quien integra esta comisión por la red en representación de la Red Pro Cuidado.

– ¿Cuáles son los planteos que han surgido en estos encuentros?

Es una iniciativa bien interesante del gobierno, porque nos ayuda a pensar entre todos, entre los organismos del Estado que tienen la responsabilidad ejecutiva de las políticas públicas, las organizaciones sociales, la academia y los partidos políticos que allí están representados.

O sea, es un ámbito de intercambio sobre la protección social en nuestro país y el desafío de pensarla de una manera más integral. En nuestro país ha sido un tema muy importante a lo largo de su historia, eso hay que tenerlo en cuenta. Si uno ve las características de los otros países de América Latina, uno se da cuenta de la fortaleza de haber empezado muy temprano en el siglo pasado con una matriz de protección social importante y con una participación también súper importante de quienes se organizan.

Sobre todo del sistema de organización que tienen en nuestro país los trabajadores, que además tienen una mirada política sobre los temas, una mirada integral sobre las necesidades de la gente. Entonces se ha ido como completando con una legislación protectora de las mayores vulnerabilidades de la sociedad uruguaya, en este caso, la Red Pro Cuidados es una organización social de mujeres feministas que empezó desde la salida de la democrática a trabajar en conjunto con mujeres políticas, académicas, con todas las organizaciones sociales sobre este tema de la división sexual del trabajo, que es un tema cultural que define que son las mujeres las que tienen que cuidar dentro de la familia y a nivel social. Esto desplaza y discrimina a la mitad de la población del país, una población que en el Uruguay es educada, que es muy activa, pero que tiene que dejar de lado una importante de sus vidas, entonces ese reclamo que es un diagnóstico a la salida de la dictadura se retoma en los años 90 por parte de una organización social que se llamaba la red de género y familias. Donde con el aporte de académicas entendimos que se había desarrollado una cultura discriminadora y vimos los desafíos que teníamos para el desarrollo del país, para un desarrollo integral del país. 

Entonces, esa primitiva organización social influyó muchísimo para crear instancias de discusión con los organismos del Estado y con los políticos, para entender que era necesario una política pública que empezara a pensar estos temas y se logró con todo este bagaje de elementos y por supuesto con militancia social y política, que se concretara una política pública en el primer gobierno del doctor Tabaré Vázquez.

Vimos la necesidad de crear un actor social que reclamara una política pública de ese estilo, que en realidad era muy difícil de construir, porque son poblaciones que tienen muchas vulnerabilidades, porque son las poblaciones de personas mayores, las personas de la discapacidad, las mismas trabajadoras de cuidados y quizás las que tenía mayor organización, eran todas las organizaciones que refieren a los problemas de la niñez y de la adolescencia. 

Allí logramos convocar a todas las organizaciones que atendían a este tipo de poblaciones para incidir en que se concretara la política y sobre todo para que el marco legislativo que le diera forma a los principios para esa política contemplara cosas que habían costado bastante incorporar en la reflexión tradicional de la seguridad social.

Era importante que nunca se perdiera la perspectiva de lo que llamamos a nivel académico la perspectiva de género, es decir, que era un pedido de las mujeres para poder incluirse en el desarrollo en igualdad de condiciones y que contemplara que esto es un derecho humano y así fue la primera ley de sistemas de cuidados que definió lo que ahora por suerte la Corte Interamericana de Justicia reconoce. Además, incluimos algo que en general los sistemas de Cuidado no contemplan en otros países que es la población trabajadora en cuidados, eso era central la dignificación de esa población que está compuesta en un 98% por mujeres que no tienen tantas posibilidades de conseguir un trabajo pero que sí saben cuidar porque es lo que hicieron toda su vida, donde muchas ni siquiera han podido terminar sus estudios. Entonces, para nosotros era muy importante atender esa población y por suerte quedó en la ley marco de la creación del Sistema Nacional Integrado de Cuidados.

Ahora se están discutiendo todas esas cosas con el Diálogo Social, porque esta nueva administración, al retomar cuestiones que habían quedado congeladas en el período anterior, porque los cinco años anteriores, hicimos el esfuerzo como red de nunca irnos del Consejo Consultivo porque había que estar allí para marcar las diferencias, para marcar las cosas que habían quedado sistematizadas como desafíos en el período anterior, y además para acompañar a la persona que designaron que tenía voluntad pero sin recursos. Ese fue un Mides con alguien que después quiso ser candidato y que destrozó toda la base de políticas sociales que se habían ido adelantando con esfuerzo, recursos y capacitación, sobre todo de equipos intersectoriales.

Entonces cuando recibimos la convocatoria de la organización para participar, hicimos un punteo de cosas que nos parecía que estaban mal enfocadas en esos bloques que se habían realizado y también logramos que se incorporaran mujeres técnicas en la discusión. 

-Fue como muy patriarcal esa discusión de seguridad social anterior ¿No? 

Totalmente, pero fuimos la única organización social que hicimos propuestas concretas y algunas se tomaron, porque los parlamentarios algunas las tomaron. Entonces en esa crítica que nosotros le hicimos cuando vino Hugo Bai (coordinador del Dialogo Social) con Jimena Pardo como presidenta actual del directorio del BPS, les planteamos que nos parecía que los bloques estaban muy atados a la tradicional concepción de la Seguridad Social, es decir, que no se podía hablar de la infancia y de la adolescencia y pasar de ahí a hablar de las prestaciones. En estos últimos cinco años, fue fantástico lo que se adelantó en investigaciones por parte de nuestra Universidad de la República, tanto de la parte de la Facultad de Ciencias Sociales como del Instituto de Economía, de definir dónde están los nudos de la reproducción de la pobreza. Se trata de una pobreza estructural que hay que atenderla globalmente. Entonces nos parecía que era muy pobre solamente hablar de prestaciones, porque eso fue lo que se hizo en el gobierno anterior del Frente Amplio y los análisis académicos es que estuvo bien el aumento de las prestaciones para disminuir el porcentaje de pobreza, pero no se atacó la pobreza estructural, porque esto requiere otras complejidades a encarar que son culturales de generación en generación. Como Estado tenemos que recabar más datos que nos permitan analizar más. Datos que se pueden seguir construyendo y profundizando en todo el país, porque tenemos datos tanto en el Instituto Nacional de Estadísticas, pero hay que cruzarlos con los de la Udelar que estén disponibles que las encuestas continuas de hogares tengan módulos más completos para poder definir claramente quienes cuidan adentro de las familias, como cuidan, cuánto tiempo, si trabajan o no. Los niños, niñas y adolescentes que cuidan cuando la madre tiene que salir a hacer una changa para darles de comer. Esas cosas son las que tenemos que analizar porque son las trancas que reproducen la pobreza, porque esos chiquilines no van a los sistemas educativos porque tienen otras preocupaciones que no deberían tener. Eso se trabajó en primera instancia y se lograron cambios en la ANEP que suele ser tan rígida en sus horarios y sus normas, por ejemplo, cambiar los horarios para que las adolescentes con un bebito pudieran ir a estudiar y que hubiera espacios de cuidados, eso se había empezado a lograr con la ANEP y bueno se perdió en los cinco años pasados, porque nadie se ocupó de eso, pero hay que retomarlo porque es especialmente importante. Nos parece que falta que el sistema de salud incluya más este tema, el Sistema Nacional Integrado de Salud no coordina con el Sistema de Cuidados y eso es central, porque es un cambio de cabeza en la atención de la salud y en todo el Estado.

Lo que recogemos de las distintas poblaciones más vulnerables es que los mayores problemas provienen del propio Estado, las barreras las pone el Estado. Entonces es muy importante que el Estado cambie, un gobierno que tiene vocación de Justicia Social y de incluir a las poblaciones más vulnerables tiene que plantearse el cambio de cabeza de la atención del funcionariado, en cada una de las instituciones del Estado de acuerdo a las poblaciones que atienden.

Se lo hemos dicho a las directoras del BPS, es central que empiece a atender bien a las personas mayores, las atienden mal y encima no saben cómo conectarse, cómo utilizar la tecnología, este es un gran problema. El otro día escuchamos a Pardo plantear en una entrevista sobre las cosas que iba a hacer el BPS y allí habló de cambiar la forma de atender a la gente, es decir que las organizaciones sociales podemos influir en este momento en el Diálogo Social. 

El cambio estructural es una batalla que hay que dar y con fuerza, porque si no se da desde la actual administración se termina perdiendo. Por ejemplo, en el tema del cuidado hay un interés económico clarísimo porque es tener mano de obra barata y accesible.

(*) Programa emitido los lunes, miércoles y viernes de 10.00 a 11.00 horas por Radio Fénix.

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