Marcha estudiantil. Foto PIT-CNT

14 de Agosto: Constructores de un mundo mejor

Al cierre de nuestra edición una multitudinaria marcha culminaba su pasaje por el centro de la capital del país con miles de jóvenes en la calle en un nuevo 14 de agosto, Día de los Mártires estudiantiles. 

La marcha comenzó pasada las 18.00 horas en la explanada de la Udelar y finalizó frente al Palacio Legislativo, donde se dio lectura a la proclama con la participación de todas las organizaciones de estudiantes de la Universidad de la República (FEUU), Secundaria, UTU y Formación Docente. 

Durante toda la trayectoria de la marcha se recordó a los mártires estudiantiles: Líber Arce, Hugo de los Santos, Susana Pintos, Heber Nieto, Julio Spósito, Ibero Gutiérrez, Santiago Rodríguez Muela, Joaquín Klüver, Ramón Peré, Walter Medina y Nibia Sabalsagaray. 

En este marco los gremios reclamaron más presupuesto en este año de discusión presupuestal, exigiendo un 6% para la Educación más un 1% para Investigación y además se solidarizaron con el pueblo palestino.

La proclama

Bienvenidas estudiantes, bienvenidas trabajadoras, bienvenidas vecinas a una nueva marcha por el día de nuestros y nuestras mártires estudiantiles. Gracias por estar acá un año más honrando la vida, la memoria y la lucha de quienes fueron soñadoras y constructoras de un mundo mejor para todas quienes vinimos después. 

Un mundo mejor

Haber hecho este trayecto, tantos cientos de personas, levantando las banderas de nuestros queridos gremios y coreando las canciones de nuestro Movimiento Estudiantil demuestra que “no olvidamos a nuestras mártires”. Aun cuando una gran, gran parte de nosotras ni había nacido cuando balearon a Líber  en esa marcha frente a Facultad de veterinaria, ni cuando le dispararon a Heber en el techo de la IEC, ni cuando mataron a Nibia torturándola, ni cuando le dieron por la espalda a Walter mientras grafiteaba en un muro “Consulta popular”; aun cuando gran parte de nosotras ni había nacido en esos momentos, decidimos día a día tomar la responsabilidad de transmitir su memoria porque sabemos que representan esa lucha por un mundo mejor que no debemos cesar hasta encontrarlo. 

Mártires revolucionarias

Los y las mártires eran revolucionarias. Imaginaban ese mundo mejor fuera de las fronteras que el sistema en el que vivimos nos impone. Y en eso también son bandera. En un mundo en el que la desigualdad crece sin freno, en el que todo se sucede tan rápido y nuestro futuro es tan incierto, en el que parece que todo lo deciden un puñado de superricos en algún lugar del planeta y nosotras no podemos ni decidir acerca de nuestras vidas, tenemos que volver a instalar la posibilidad de soñar. 

Tenemos que devolverle a este país, a nuestras compañeras, a nuestras amigas, a nuestras vecinas la posibilidad de soñar con un mundo mejor, con una vida digna en la que nuestras posibilidades no estén limitadas por nacer en tal o cual familia y en donde podamos estudiar, disfrutar, trabajar, descansar y ser felices sin la necesidad de estar sufriendo injusticias todos los días. 

Viva la lucha de nuestras mártires y viva la nuestra, de la que mañana van a ser herederas las generaciones que vengan. 

Un presupuesto justo

Ahora, para ser concretos, porque tampoco olvidamos que el “presupuesto es responsabilidad del Estado”, queremos aprovechar que estamos en frente del lugar que recibirá en unos días el proyecto de presupuesto quinquenal para reivindicar una de las tantas luchas que dieron nuestras mártires: la lucha por un presupuesto justo para la educación pública. 

La educación pública es la herramienta que tenemos para brindarle a cualquier persona, independientemente de sus condiciones, la posibilidad de estudiar, formarse, hacer una carrera. Una educación pública de calidad y accesible a todo el mundo es una condición necesaria para la justicia social. Y aunque el derecho a estudiar está en los papeles, ¿quién puede garantizarlo si no hay presupuesto para becas, para docentes y funcionarias, para salones? 

Urgencias a solucionar

Esto ya lo dijimos el 14 de agosto pasado, y el pasado, y el pasado, pero hay que repetirlo porque cada año que pasa la situación es más urgente. La UdelaR, para orgullo de todo el país, viene creciendo exponencialmente en estudiantes. Este año somos más de 160 mil y, más de la mitad, primera generación universitaria de su familia. Pero hay que preguntarnos: ¿Cuántos rebotan? ¿Cuántas de las estudiantes que entran logran permanecer en su carrera? Más de la mitad de las becas que se piden, no pueden darse por falta de recursos. Eso representa jóvenes que quedan por fuera del sistema educativo y de la oportunidad de cursar una carrera a causa de no tener presupuesto para asegurarles las condiciones materiales. Si queremos garantizar el pleno acceso a la educación, cubrir el 100% de las becas solicitadas y con un monto que permita sostenerse en el estudio es necesario. 

En esta línea también, fue noticia por un tiempo de este año la masividad en las clases de la Universidad. Por ejemplo, se viralizó el caso de Facultad de Psicología, donde no quedó otra que dar clases en Tristán Narvaja porque la falta de docentes hace imposible dividir las clases en más grupos. Esta realidad es la de la mayoría de las carreras en sus primeros años. La matrícula estudiantil crece aceleradamente, pero los planteles de docentes y funcionarias se mantienen casi 

inmóviles. No es solo un problema de espacio, de llegar a escuchar o no al profesor, tener un docente por cada ciento de estudiantes afecta directamente la calidad de la enseñanza, la decisión final de continuar o renunciar a la carrera, además de deplorar las condiciones de trabajo de las docentes que la mayoría de las veces tienen que hacerse cargo ellas solas de esos varios cientos de estudiantes. 

Condiciones dignas

Esta situación no da para más, para tener condiciones dignas y de calidad en el trabajo y en el estudio necesitamos contratar más docentes y más funcionarias, y contemplar las necesidades salariales de quienes sostienen la Universidad día a día. 

La Universidad de la República en el interior hoy es una realidad. Alrededor de 30 mil estudiantes fuera del área metropolitana tienen la posibilidad de estudiar una carrera porque la Universidad, con su impulso cogobernado y la voluntad de sus docentes y funcionarias fue y se plantó en espacios estratégicos para el país. Si será esa una gesta de accesibilizar la educación superior. 

Pero este impulso está lejos de ser concretado porque se viven situaciones críticas en las sedes del interior que necesitan de una consolidación presupuestal lo más pronto posible. Imagínense solamente que en las nuevas sedes de Colonia y Mercedes no hay ni una sola funcionaria técnica, administrativa y de servicios y tenemos inscriptas alrededor de 500 personas. 

¿Cómo se sostiene eso? Si queremos no dejar a nadie afuera, si queremos una educación pública de calidad para todo el país necesitamos presupuesto y, vamos a ser aún más específicas, necesitamos el 6% + 1% del PBI para la educación y la investigación. 6+1 YA! 

La educación pública no puede esperar más, se tienen que cumplir las promesas de campaña y se tiene que apostar de una vez por todas al proyecto de Universidad enmarcado en su plan de desarrollo estratégico. Si se prometió garantizar el 6+1 en este quinquenio, entonces hay que saber cumplir. 

14 de agosto: La hora de la esperanza  

UJC

El movimiento estudiantil uruguayo tiene una larga historia de resistencia y conquistas. Desde principios de siglo XX los estudiantes levantan la bandera de la participación, de  pensar la función social de la universidad y las distintas instituciones educativas. Mojones como la conquista de la autonomía y cogobierno para la UdelaR, las misiones socio-pedagógicas impulsadas por estudiantes de magisterio, la movilización contra la desigualdad y el autoritarismo en los sesenta, contra el neoliberalismo en los noventa dan cuenta de esa larga historia. Más recientemente, los estudiantes y docentes organizados han levantado la bandera del 6+1% del presupuesto para la educación pública e investigación. Los jóvenes se han cargado en los hombros el ¨No a la baja¨ y ¨No a la reforma¨, en defensa del derecho a la adolescencia y el énfasis en la justicia social.  

Venimos de un gobierno donde la educación pública estuvo en el punto de mira. Fue el gobierno de recorte presupuestal para UdelaR y ANEP.  Fue el gobierno donde se impuso una ¨transformación educativa¨ contra la voluntad de docentes y estudiantes, mientras que se recortaban grupos y se deterioraban los liceos. Fue el gobierno donde se persiguió a los gremios docentes y estudiantiles, el que enfrentó a los estudiantes del IAVA, el que prohibió pintar muros, el gobierno que se caracterizó por la falta de diálogo. 

Los estudiantes fueron un actor clave en la movilización como respuesta a este modelo represivo, participaron en la recolección de firmas contra la LUC y por una jubilación digna.

Hoy nos encontramos en una coyuntura diferente: el programa del Frente Amplio recoge muchas de las demandas del campo popular y se han tomado acciones positivas en cuanto al diálogo del gobierno con docentes y estudiantes.  

El nuevo contexto invita a los centros de estudiantes a pasar de la resistencia a la esperanza, con el énfasis puesto en las grandes transformaciones que necesita nuestra educación pública. En este año en particular, dos grandes ejes están en el centro de la militancia estudiantil: el presupuesto y la Universidad de la Educación.  

Desde los gremios de la UdelaR se plantea como una necesidad el crecimiento presupuestal. Para que a la Universidad lleguen aún más hijos de trabajadores, es necesario mayor cantidad de becas, mayor descentralización y cupos en las residencias estudiantiles, así como mejorar la relación hora docente/estudiante para mejorar la calidad educativa.  

En secundaria, los gremios estudiantiles reivindican también mejoras edilicias, mayor cantidad de grupos para evitar la sobrepoblación y la extensión de equipos multidisciplinarios a todas las instituciones para enfrentar la emergencia en salud mental.  

En Formación en Educación al pedido presupuestal -para mayor cobertura de becas, para edificios aptos- se le suma la histórica reivindicación de la Universidad de la Educación con autonomía y cogobierno. En ese sentido es una buena señal el proyecto anunciado por el poder ejecutivo, como mojón para abrir una instancia de diálogo donde los actores cotidianos sean protagonistas en la construcción de esa Universidad, necesaria para investigar profundamente sobre la enseñanza y para desarrollar una política de extensión con la comunidad.  

Los estudiantes salen a la calle a conmemorar un nuevo 14 de agosto y a reclamar por una educación pública de calidad y de cara al pueblo. Así como hace casi 60 años miles de jóvenes salieron a la calle, en pleno autoritarismo, a reclamar por boletos para los estudiantes de secundaria, a denunciar el recorte presupuestal y más tarde a enfrentar el golpe de Estado junto a la clase trabajadora, los estudiantes se comprometen hoy a plantear sus propias reivindicaciones.  

Porque recordar a Líber Arce, a Hugo de los Santos, Susana Pintos, Heber Nieto, Ibero Gutiérrez y todos nuestros mártires no es solo un ejercicio de memoria y denuncia activa de su asesinato, sino también un compromiso con la esperanza de construir una educación pública para todos y todas, por un Uruguay más democrático y con justicia social.

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