Marcha en el marco del Día Internacional de la Mujer, en Montevideo. Foto: Nicolás Celaya /adhocFOTOS.

8M: Por el derecho a la Paz y a estar vivas

En vísperas de un nuevo 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres, EL POPULAR entrevistó a la secretaria de género del Partido Comunista de Uruguay (PCU), Viviana Rodríguez.

-¿Cuáles son las reivindicaciones de las mujeres en un nuevo 8M en un contexto global de agresión imperialista?

Desde el 8M anterior a este hemos asistido a un mundo donde los conflictos bélicos han proliferado y se han agudizado. Hay más de 50 desarrollándose en la actualidad a nivel planetario, según la ONU. Venimos de un año de movilizaciones internacionalistas donde a escala mundial se organizaron marchas y otras expresiones de solidaridad, reclamando paz, exigiendo el alto al fuego y solicitando el ingreso de ayuda humanitaria en Palestina. Entonces en este contexto la reivindicación primera es la paz para asegurar el derecho a la vida. A estar vivas y ser sujeto histórico en la vida. El genocidio en Gaza dejó consecuencias dramáticas para todo el pueblo palestino. 28 mil mujeres y niñas fueron asesinadas. Otras miles sometidas al hambre, a amputaciones por las heridas provocadas por los bombardeos, a abusos sexuales por parte del ejército de ocupación israelí durante los desplazamientos forzosos en la búsqueda de refugio, comida o atención médica, en medio de la destrucción y la política de apartheid. La agresión imperialista siempre deja como saldo mujeres despojadas de su vida, su territorio y su dignidad. Por lo tanto, la segunda gran reivindicación es la soberanía, es el derecho de las mujeres a habitar libremente los territorios donde se construye políticamente la identidad cultural del pueblo. Sin injerencias ni opresiones extranjeras colonialistas.  El 3 de enero la agresión imperialista yankee avanzó sobre América Latina. Vimos mujeres criminalizadas, racializadas y deportadas por el gobierno de Trump por el solo hecho de ser migrantes latinas, mujeres pobres, trabajadoras informales que migraron en búsqueda del derecho al trabajo y que aún a la distancia sostienen económicamente a sus familias mediante remesas que envían a sus países de origen. Pienso entonces que otra gran reivindicación en esta coyuntura es el derecho de toda mujer a ser migrante, sin ningún tipo de discriminación. Lo ocurrido en Venezuela, el bombardeo a Caracas y el secuestro del presidente y la primera combatiente, nos hace pensar nuevamente en la reivindicación de la soberanía de un pueblo. Miles de mujeres venezolanas organizaron resistencia, marcharon en defensa del derecho político de autodeterminación, en defensa de su propio proceso revolucionario, pidiendo por la liberación de su presidente, por la paz y por el respeto al derecho internacional. Reivindicaron la soberanía para administrar sus recursos naturales, denunciando la política de saqueo del gobierno de Trump. El recrudecimiento del bloqueo a Cuba y sus consecuencias inmediatas sobre el sistema eléctrico implicó la vulneración de derechos sociales como el acceso a la educación pública y a la atención médica y salud reproductiva. Las escuelas tuvieron que limitar su horario de clases por los apagones. Más de 32.000 embarazadas enfrentaron riesgos como consecuencia del bloqueo energético impuesto por Estados Unidos. En esta última semana se desató el conflicto con Irán. Fueron destruidas escuelas, donde murieron decenas de niñas. No es posible no colocar en el centro de las reivindicaciones en este nuevo 8M la perspectiva antiimperialista por la paz y la soberanía de los pueblos.

-¿Cuáles son las reivindicaciones de las mujeres uruguayas cuando se cumple un año de gobierno del FA con Orsi a la cabeza?

Uruguay mantiene grandes desafíos a resolver en términos de igualdad de género y derechos de las mujeres y disidencias. Menciono algunos que en términos estadísticos son preocupantes:

Es necesario erradicar la violencia basada en género en sus múltiples formas y en todos los ámbitos de la vida. Se debe resolver la pobreza en las infancias y en las mujeres jefas de hogar, y dentro de este universo hacer foco interseccional en las mujeres afro y las mujeres trans. Urge dar soluciones habitacionales a través de políticas de vivienda accesible para mujeres jefas de hogar. Se debe ampliar y fortalecer la seguridad social y en concreto el sistema de cuidados para ayudar a resolver las desigualdades de género en lo que respecta al trabajo no remunerado, para posibilitar a las mujeres que padecen la sobrecarga de tareas domésticas mejores condiciones para la inserción laboral o la continuidad educativa. Se debe avanzar en la igualdad de acceso al trabajo y reducir la brecha salarial. Es necesario implementar un Plan de salud mental con perspectiva de género.  

Cada una de estas reivindicaciones exige desarrollo de políticas públicas por parte del gobierno y presencia del Estado. Y esto significa recursos presupuestales para efectuarlas. Implica cambios económicos y sociales profundos.  Por eso hay que destacar la lucidez política y visión estratégica   del movimiento sindical al plantear en este contexto la necesidad de un modelo redistributivo de la riqueza en el marco de una estrategia nacional de desarrollo, iniciativas para avanzar en derechos sociales que den respuesta a las necesidades de las grandes mayorías, a la clase trabajadora. 

-¿Qué papel desempeñaron, desempeñan y desempeñarán las mujeres comunistas? 

Alexandra Kollontai, Clara Zetkin, Nadezhda Krúpskaya, Rosa Luxemburgo, son algunas de las mujeres comunistas que durante el primer cuarto del siglo XX fueron pioneras al integrar a la lucha de clases la perspectiva feminista. Evidenciaron y denunciaron la doble explotación constituida en el capitalismo y el patriarcado. En la segunda mitad del siglo surgirán otros aportes teóricos como el feminismo interseccional que elaboró Ángela Davis y plasmó en su obra fundamental Mujeres, raza y clase (1981). Pero el papel de las mujeres comunistas no solo ha sido el de la elaboración teórica, sino que junto a esta labor ha asumido en la práctica su papel histórico y revolucionario siendo parte en las luchas sociales, sindicales, estando insertas en el movimiento obrero, en el movimiento feminista, cooperativo, reivindicando derechos específicos para las mujeres y para el avance de todo el pueblo. Están luchando también desde la institucionalidad del gobierno, en el Parlamento, están en el Partido y en el FA militando la perspectiva de género para que los aportes feministas amplíen y enriquezcan la praxis política y para que las reivindicaciones de las mujeres se conviertan en propuestas políticas concretas.

Citando a Silvia Rodríguez Villamil, comunista uruguaya, el papel de las mujeres comunistas fue, es y seguirá siendo el de “construir la fuerza social de las mujeres” capaz de generar junto a todo el movimiento popular los avances que la sociedad uruguaya reclama. 

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