Daniel Dalmao (*)
Corren tiempos difíciles para los pueblos latinoamericanos. El imperio estadounidense se sabe en declive, es consciente a su vez del ascenso de otros países emergentes, que los inexorables cambios geopolíticos exigen otro orden internacional, que su hegemonía mundial se le “escurre como agua entre las manos”, por tanto se siente amenazado y esto lo torna muy peligroso como lo estamos viendo diariamente.
Su estrategia para intentar revertir esta situación, y volver a ocupar los lugares que ellos entienden les corresponde por una especie de mandato divino, incluye hacerse fuerte en “su” Hemisferio, el Occidental (H.O), es decir nuestra Latinoamérica y el Caribe. Por eso el despliegue militar prácticamente desde la asunción del actual presidente Donald Trump; por eso los bombardeos a lanchas que mataron a más de 100 personas (la excusa, el supuesto combate al narcotráfico, no tuvo ningún respaldo legal ni pruebas que lo confirmaran); la invasión a Venezuela provocando destrucción y muertes para secuestrar a su presidente y a su esposa, con el objetivo declarado de apropiarse de su petróleo; por eso la intromisión en asuntos internos de varios países como la Argentina, sosteniendo a su presidente Milei y asegurándole el triunfo en elecciones parlamentarias, en Honduras logrando imponer un presidente de ultraderecha, atacando al presidente Gustavo Petro de Colombia y al de Brasil, Lula Da Silva, defendiendo al hoy condenado por intento de golpe de estado, el ex presidente Jair Bolsonaro; y por eso también el incremento del criminal bloqueo a Cuba prohibiéndole la importación de petróleo.
Todo lo expresado arriba es real, comprobable, como también lo es la guerra desatada contra Irán desde el 28 de febrero por parte de los EEUU y su aliado Israel. Se suman a esto los ataques al Líbano y la continuidad de la agresión hacia el pueblo palestino.
Tan real como lo anterior, es el hecho que los pueblos resisten, buscan caminos de independencia, luchan por su soberanía y persisten en los sueños por construir un mundo mejor. Esto implica librar continuamente diferentes batallas. Particularmente el hermano pueblo brasileño tiene una este año, es de carácter electoral pero, de su resultado depende mucho no solo el futuro de Brasil sino, en gran medida, el de América Latina y el Caribe. La bandera que encabeza esta batalla es la de “Lula Presidente”.
Uno de los partidos que impulsa la reelección de Luis Ignacio-Lula-Da Silva es el Partido Comunista de Brasil (PCdoB). En este marco, el domingo pasado se reunió su dirección, el Comité Central (CC). De dicha reunión surgió un documento que fue publicado en su página oficial. A continuación vamos a transcribir (traducción propia) parte de dicho documento ya que las acciones que se desarrollen orientadas por estas resoluciones pueden tener una incidencia fundamental en las elecciones de octubre.
Los objetivos declarados desde el título: “Reelegir a Lula, defender a Brasil y derrotar a los traidores de la patria/Empeño máximo por la victoria del proyecto electoral del PCdoB”. Comienza alertando:”Brasil vive un momento grave, en el cual nuevamente sus intereses nacionales y soberanos están bajo amenaza y ataque. El país es blanco de una ofensiva imperialista del gobierno de los EEUU. Esta ofensiva se torna más peligrosa, por contar con apoyo interno de traidores de la patria, de la extrema derecha y sectores de la derecha. Eso se debe a su porte económico y geopolítico, por sus riquezas, por su política de integración y de equilibrio de América del Sur y, especialmente, por integrar los BRICS y protagonizar el Sur Global en pro de la paz y de un multilateralismo democrático”. Más adelante destaca que: “la disputa presidencial se configura reñida y polarizada, con el país dividido entre dos candidaturas antagónicas que corresponden a la encrucijada a la cual Brasil se enfrenta. No hay medio término: o Brasil sigue abriendo un nuevo camino, capaz de conducirlo a la prosperidad por la vía del desarrollo soberano y sustentable…con la reelección del presidente Lula; o con la elección de Flávio Bolsonaro, ser nuevamente llevado a la subordinación a los EEUU, a la regresión política, económica y social como fue en el gobierno de Jair Bolsonaro, su padre”.
El PCdoB llama a “desenmascarar la candidatura de Flávio Bolsonaro, quien intenta mostrarse como una versión moderada de su padre, pero es igual a él, un neofascista y extremista de derecha…Golpista, quiere imponer a la nación un gobierno autoritario…Candidato de los súper ricos, promete ajustes con el retorno del techo de gastos públicos, una nueva reforma laboral y de la Seguridad Social con cortes de derechos económicos y sociales. O sea, se trata de canalizar el grueso del presupuesto nacional para garantizar las ganancias fabulosas del capital financiero, cortando las inversiones en salud, educación, vivienda, seguridad, etc…En suma: es una amenaza real de regresión cultural y civilizacional, con la práctica y la diseminación del racismo, de la misoginia, de la LGTBTfobia, de la violencia contra las poblaciones indígenas, del negacionismo climático y de la destrucción de la diversidad brasilera.
“El PCdoB defiende como táctica electoral, una alianza lo más amplia posible, con protagonismo de la izquierda, embanderada con un programa avanzado, teniendo como vértice la soberanía nacional, entrelazada con la defensa de la democracia, el desarrollo y la valorización del trabajo…Considera necesaria una coordinación de campaña que refleje la amplitud de la alianza. El Partido apunta como indispensable dotar al país de un proyecto nacional, que abarque las reformas estructurales democráticas”.
“Será determinante para la victoria la movilización del pueblo, el involucramiento en la disputa del voto de los trabajadores/as, de la juventud, de las mujeres, del mundo de la cultura, de las ciencias, de los movimientos y de las diferentes religiones. Es necesario vincular la campaña electoral a la agenda de luchas, por ejemplo la lucha por la reducción de la jornada laboral…Los comunistas consideran indispensable que el gobierno siga proporcionando conquistas a los trabajadores”.
“Entrelazado con su gran esfuerzo por la reelección del presidente Lula y de los aliados en los Estados, el PCdoB busca, con empeño máximo, la victoria de su proyecto electoral, centrado en la ampliación de la bancada en la Cámara de diputados, hoy con diez integrantes…El Partido está llamado a ser la fuerza dirigente y motriz de la campaña, involucrando al colectivo de militantes y afiliados, los amigos, aliados, dirigentes del pueblo y de la sociedad”.
Una reciente encuesta da a Lula como ganador tanto en la primera como en la segunda ronda. Ante esto, un experimentado y prestigioso dirigente del PCdoB, “gaúcho” él, señala que “es necesario evitar dos errores fatales. Un primer error es considerar esta difícil disputa electoral como “ya ganada”, bajando la guardia y dejando prevalecer la estrechez y el sectarismo, sin comprender que para vencer tenemos que ser capaces de construir un amplio Frente Antifascista y por la Soberanía Nacional, capaz de aglutinar no solo a las fuerzas progresistas y de izquierda, sino también a los sectores democráticos de centro, y hasta de derecha, que se oponen al bolsonarismo y a la ultraderecha. Un segundo error es, con base en eventuales encuestas desfavorables caer en el desánimo y en el derrotismo, debilitando la lucha”.
Escuchamos, hace poco, cantar con mucha alegría una consigna militante lograda con un pequeño toque a una canción muy popular: “Eu sei, eu sei/ Que a vida devia ser/Bem melhor e será/Mas isso nao impede/Que eu repita/Fora Flávio, fora Flávio/Fora Flávio”
(*) Integrante de la Comisión de Relaciones Internacionales del PCU.























