Cuba denuncia: El Toque lanza una encuesta digital en plena movilización popular: diseño viciado, contexto imposible y objetivos propagandísticos

En las últimas 48-72 horas, mientras cientos de miles de cubanos se movilizaban en toda la isla para firmar por la Patria, el sitio El Toque –radicado fuera de Cuba y con financiamiento vinculado a agendas de cambio de régimen– activó una encuesta digital en encuestascuba.net. Aún no han publicado resultados, pero el simple hecho de lanzarla ahora, con este diseño, ya es una operación de guerra informativa. Analicemos por qué, aunque mañana publiquen cualquier porcentaje, esa encuesta nunca podrá reflejar la opinión del pueblo cubano.

1. El timing no es casualidad: reacción ante una movilización real

La convocatoria “Firma por la Patria” ha tenido una respuesta masiva y creciente en todo el territorio cubano. Es un movimiento social visible, documentado y en ascenso. Ante esa realidad incómoda para quienes promueven el bloqueo y las sanciones, la reacción previsible era producir un “contrapeso” informativo.

¿Qué hacen? Lanzar una encuesta digital. No una semana antes, no un mes después –sino justo ahora, cuando la movilización está en su punto más alto. El objetivo es claro: dentro de unos días publicarán unos resultados que, según su diseño amañado, mostrarán un supuesto rechazo mayoritario o un escaso respaldo a la movilización. No importa lo que diga la calle real; lo que importa es generar un titular que circule en medios internacionales.

2. ¿Encuesta digital en Cuba con crisis energética? Una farsa desde el principio

Cuba vive una crisis energética severa, directamente provocada por el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos. Las sanciones impiden adquirir combustibles, repuestos para centrales eléctricas y tecnologías de telecomunicaciones. El resultado: apagones diarios, conectividad inestable y un acceso a Internet que, aunque ha mejorado en años recientes, sigue siendo limitado.

El bloqueo también impide adquirir la infraestructura necesaria para sustentar la creciente demanda de usuarios en la red cubana. Por eso, el acceso a datos móviles se ha tenido que racionar mediante precios que regulan la demanda –no por decisión soberana, sino por la asfixia tecnológica impuesta desde fuera. En ese contexto, responder una encuesta de 34 preguntas por Internet es un lujo que muy pocos pueden darse. La muestra que obtengan será, inevitablemente:

  • Urbana (mayor conectividad en La Habana, Villa Clara, Santiago).
  • Joven (mayor manejo técnico).
  • Con recursos económicos para datos –recursos que no toda la población tiene.
  • Y, sobre todo, políticamente motivada para participar (activistas, contrarrevolucionarios, personas conectadas a redes externas).

Pretender que esa minoría representa al pueblo cubano –que incluye adultos mayores en zonas rurales, trabajadores sin acceso diario a datos, amas de casa sin telefonía inteligente, etc.– es un fraude estadístico.

3. No hay resultados aún, pero ya sabemos que serán inválidos

Aunque todavía no han publicado cifras, el diseño de la encuesta es suficiente para calificarla como no científica. Los vicios son insalvables:

· Autoselección de la muestra: responde quien quiere y puede. No hay sorteo, no hay cuotas, no hay azar. Esto elimina cualquier base probabilística.

· Sin ponderación posible: por más que luego intenten ajustar por edad o género, no se puede corregir el sesgo fundamental de que solo responden personas con acceso y motivación.

· Sin control verificable anti-fraude: declaran tener medidas, pero no publican logs, ni tasas de rechazo, ni algoritmos. En un entorno digital sin auditoría externa, un grupo organizado de 50 personas con 10 dispositivos cada una puede votar 500 veces.

· Sin cuestionario público completo: no sabemos si las preguntas inducen respuestas, si hay escalas sesgadas o si omiten opciones como “no sabe/no contesta”.

· Sin microdatos accesibles: sin los datos brutos anonimizados, ninguna auditoría independiente puede verificar nada.

Por todo ello, cualquier porcentaje que publiquen carecerá de validez científica. No será una medición, será un acto de propaganda.

4. El montaje típico de la guerra informativa

Este procedimiento es clásico en operaciones de desinformación:

1. Detectas una movilización popular que respalda a un gobierno que tu patrocinador quiere derrocar.

2. Lanzas rápidamente un “sondeo” digital sin rigor metodológico.

3. Esperas unos días –el tiempo justo para que se acumulen respuestas de tu propia base de seguidores.

4. Publicas unos resultados que dicen exactamente lo contrario de lo que muestra la calle.

5. Los medios afines repiten el titular: “Encuesta revela que los cubanos no apoyan la movilización”.

No necesitan resultados reales: necesitan un acta de nacimiento propagandística que puedan citar después. La encuesta ya existe, ya está en circulación, ya está siendo respondida por una minoría autoseleccionada. Los números concretos son casi secundarios.

El lanzamiento de esta encuesta por parte de El Toque no es un ejercicio demoscópico. Es una operación de contrainsurgencia informativa, montada a contrarreloj (48-72 horas) para intentar desactivar simbólicamente una movilización popular real que les resulta incómoda a los patrocinadores del bloqueo.

La encuesta aún no tiene resultados publicados, pero ya sabemos que cualquier resultado que publiquen será científicamente inválido: la muestra es autoseleccionada, la cobertura es nula en zonas sin Internet estable, los controles no son verificables y el contexto de crisis energética –provocada por las sanciones de EEUU– hace imposible que una encuesta digital refleje la opinión del pueblo cubano.

Cuando dentro de unos días veas titulares diciendo “El Toque: el 70% de los cubanos rechaza Firma por la Patria”, recuerda: no es una encuesta, es un disparo más en la guerra informativa contra Cuba. La calle real ya está hablando con sus firmas. Esa encuesta solo habla de la conexión a Internet de unos pocos.

Fuente: Razones de Cuba

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