¡Viva el 1º de Mayo!

Ante un nuevo 1º de Mayo, Día Internacional de las y los trabajadores, el editorial de EL POPULAR, como lo ha hecho a lo largo de toda su historia y en todas las circunstancias, adhiere a la convocatoria a su conmemoración, con convicción y con orgullo.

Por eso el título, del editorial y del semanario: ¡Viva el 1º de Mayo! Lo hacemos recogiendo un grito histórico que ha salido de millones de gargantas obreras, en todos los rincones del planeta, en todos los idiomas, a lo largo de más de un siglo.

Hay muchos posibles abordajes al 1º de Mayo, nosotros vamos a elegir referirnos a su trascendencia histórica, en el plano internacional y nacional.

El PIT-CNT convoca a su conmemoración este año con la consigna: “1º de Mayo antimperialista. Por trabajo y salario. El Uruguay es su gente. 60 años de la unidad sindical”. Se realizarán actos en los 19 departamentos del país, el central será en Avenida del Libertador, en Montevideo. Allí el movimiento sindical dará su posición sobre los que considera los temas principales de la situación mundial y de nuestro país. Nadie puede hablar en su nombre. El PIT-CNT, central única de las y los trabajadores uruguayos, orgullo de nuestro pueblo, es quien debe hablar.

Es desde esa convicción profunda, entonces, que en este editorial abordaremos, como decíamos, la perspectiva histórica del 1º de Mayo, su significación, su peso.

En estos tiempos de inmediatez absoluta, de promoción de la desmemoria, donde se quiere imponer la idea de que todo vale lo mismo, de que no hay lugar para lo trascendente y menos para la historia, de ese presente perpetuo, es imprescindible construir memoria y colocar, siempre, perspectiva histórica.

Y si hay una fecha que amerita hacerlo es el 1º de Mayo. Hay pocas fechas con tanto significado histórico e internacional, internacionalista para ser más precisos. Es el día más internacional de todos los días.

Este 1º de Mayo se cumplirán 140 años de la brutal represión en Chicago a una huelga obrera que reclamaba el cumplimiento de la ley que marcaba una jornada laboral de 8 horas y que era violada sistemáticamente por las patronales.

Las y los obreros en Chicago y otras ciudades de EEUU, también de Europa, luchaban por una consigna: “Ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio, ocho horas de descanso”.

Un reclamo de profunda humanidad, de estricta justicia, y, a la vez, de profundo contenido revolucionario. Un reclamo que colocaba la dignidad humana como centro. Un reclamo que enfrentaba con rebeldía la avaricia y la prepotencia patronal, que no aceptaba ningún límite a su afán de lucro. Ninguno. Las patronales, que detentaban el poder, consideraban como un derecho divino obligar a las y los trabajadores a jornadas de 14 y 16 horas, a condiciones de trabajo infrahumanas, a la explotación llevada hasta el límite. Consideraban a las y los trabajadores como una extensión de las máquinas. Sostenían que no eran sujetos de ningún derecho. Eran parte de su sacrosanta propiedad privada, que, como declaraban explícitamente, debía primar por encima del derecho a la vida. Y actuaban en consecuencia.

En mayo de 1886, luego de un enfrentamiento durante una huelga y una manifestación, en la que se montó una enorme provocación, fueron detenidos y condenados en un juicio infame y amañado August Spies, George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons y Oscar Neebe. Todos obreros, todos militantes sindicales, anarquistas, la gran mayoría inmigrantes. ¿Su delito? Rebelarse contra la injusticia y organizar a las y los trabajadores.

Spies, Engel, Fischer y Parsons fueron ahorcados en noviembre de 1887. A Schwab y Fielden les fue conmutada la pena de muerte por cadena perpetua, Neebe fue condenado a 15 años de trabajos forzados. Linng se suicidó en su celda.

Sus nombres, y más que sus nombres, sus vidas, siguen siendo ejemplo de dignidad obrera y de lucha. La memoria de millones de trabajadoras y trabajadores los sigue guardando y los ha rescatado de la mentira y el odio.

Por eso hay que nombrarlos y hay que contar su historia, cada 1º de Mayo, cada año, sin faltar ninguno. Eso, la memoria, junto con la organización y la lucha, es lo que forma conciencia de clase. Los nombres de los 8 mártires de Chicago forman parte de la identidad de clase de las y los trabajadores de todo el mundo.

Pocos años después un congreso internacional obrero decide impulsar el 1º de Mayo de 1890 una huelga mundial en homenaje de los 8 mártires de Chicago y en reclamo de las 8 horas, es decir, de la reducción de la jornada de trabajo. Así nació el 1º de Mayo, como una jornada de lucha y compromiso, de solidaridad internacional.

En 1890, la huelga se logró realizar en un puñado de países, los años y la luchas fueron logrando que el 1º de Mayo se conmemorara en todos los rincones del planeta. Con algunas excepciones, entre ellas la de EEUU, que siendo el lugar donde ocurrieron los hechos, tiene, oficialmente el Día del Trabajo, no de las y los trabajadores, y lo celebra en otra fecha. Aunque eso también está cambiando, millones de migrantes llevan años manifestándose el 1º de Mayo y cada vez los acompañan sectores más importantes del pueblo norteamericano.

Fue, fruto de la lucha y el compromiso de millones de trabajadoras y trabajadores la primera fecha universal no religiosa de la historia. De ese calado es el 1º de Mayo.

Uruguay estuvo entre es puñado de países donde las y los trabajadores realizaron la huelga mundial en 1890. Es una muestra clara del internacionalismo de las y los trabajadores uruguayos. En nuestro país el 1º de Mayo se ha conmemorado de forma ininterrumpida, enfrentando la represión, en dictadura y en democracia, siempre, desde 1890.

En nuestro país, el 1º de Mayo, además de la profunda significación histórica internacionalista, tiene en un enorme peso nacional. Se lo da el peso en la vida nacional de las y los trabajadores organizados. Siempre ha sido así, pero particularmente luego de la unidad construida por el movimiento sindical y el surgimiento de la CNT, de lo que en este 2026 se cumplen 60 años.

En Uruguay particularmente, el 1º de Mayo está unido a todos los avances en derechos, en dignidad, en igualdad y libertad que se han conquistado. Sus tribunas, sus consignas, sus planteos reivindicativos y programáticos han reflejado las luchas de nuestro pueblo por igualdad y libertad.

Son mojones de esa rica historia los actos de la década del 60, que anunciaron y consolidaron la unidad, enfrentaron la represión, las medidas prontas de seguridad y defendieron las libertades públicas y la democracia. El acto de 1973, preludio de la hoerica Huelga General contra el Golpe de Estado.

Todos los 1º de Mayo contra la dictadura, con el movimiento sindical clandestino, perseguido, donde hubo manifestaciones relámpago, conmemoraciones enmasacaradas en cumpleaños y partidos de fútbol, volanteadas. Esos 1º de Mayo donde la esperanza se abría un caminito en la oscuridad del fascismo con una pintada, o un brindis dicho bajito: ¡Viva el 1º de Mayo!

Entre ellos tiene especial relevancia el 1º de Mayo de 1980, que anticipó y preparó la victoria del No de noviembre contra el intento de la dictadura de institucionalizar el fascismo con una nueva Constitución. En 1980 la dictadura quizo cambiar de fecha el Día de las y los trabajadores, correrlo para el 5 de mayo. Sabía de su significado, sabía que implicaba un golpe a la dignidad de la clase obrera. Lo que no esperó fue el nivel de conciencia y de amor con que se defendió el 1º de Mayo, en las peores condiciones imaginables, con un costo enorme de despedidos y presos, pero se defendió. Nuestro día, el día de las y los trabajadores no se toca. En 1980 también gritamos bajito pero con una fuerza enorme: ¡Viva el 1º de Mayo!

Y tres años después, las y los trabajadores organizados, comenzamos la ofensiva popular en la calle que puso fin a la dictadura. El 1º de Mayo de 1983, con la consigna: “Libertad, trabajo, salario y amnistía”, cientos de miles tomamos las calles y no nos pudieron sacar más de ellas, a pesar de la represión. La reconquista de la democracia, de la libertad, también empezó con ese grito hermoso: ¡Viva el 1º de Mayo!

Por eso el título. Por eso el homenaje, no hay mejor manera de hacerlo que con ese grito. Un grito de orgullo, de rebeldía, de protesta, de rabia. Un grito de libertad. Un grito contra la injusticia, contra la explotación, contra la represión. Un grito de respuesta y de compromiso. Un grito de unidad. Un grito de una clase, la única que puede representar los intereses del pueblo.

Un grito heroico. El grito que este viernes, en el mundo entero, gritarán millones de gargantas una vez más, como hace más de 100 años ocurre.

Con ese grito y la convocatoria a honrarlo, terminamos el editorial: ¡Viva el 1º de Mayo!, hoy y siempre.

Compartí este artículo
Temas