El Frente Amplio (FA) comenzó la discusión de cara a su Congreso “José Pepe Mujica” que se llevará adelante el 16, 17 y 18 de octubre de este año. La discusión previa se organizó en cuatro comisiones que abordarán la coyuntura internacional; un balance que va desde el Congreso de Balance Crítica y autocrítica hasta hoy; estrategia política y programática y el rol de la fuerza política y su proyección estratégica.
Ricardo Erlich, presidente de la Comisión Nacional de Programa (CNP), analizó los desafíos de esta discusión que encara la fuerza política en un contexto internacional complejo, estando en el gobierno y con la aspiración de que el FA continúe siendo la esperanza de transformar la sociedad en favor de quienes más lo necesitan.
Cambio de época
Erlich señaló que este Congreso llevará el nombre de “José Pepe Mujica” y a partir de la afirmación que hacía el ex presidente de la República, de que estamos en un cambio de época, reflexionó acerca de la pregunta de cuál va a ser el futuro del FA y de la o las izquierdas.
“En relación a la situación mundial, yo lo que recuerdo es que cuando empezó a trabajar la CNP en el periodo anterior, había un tema arriba de la mesa que estaba en el aire desde hacía ya tiempo; una palabra que caracterizaba la situación mundial: “incertidumbre”. Porque se estaban rompiendo, en aquel momento, todos los códigos y los acuerdos multilaterales a nivel económico, el mundo estaba extraño y era muy difícil poder hacer proyecciones del futuro. La palabra incertidumbre atravesaba las reflexiones en todos los espacios y lo político, desde las derechas a las izquierdas a nivel internacional. Hoy estamos en una situación de certezas en cuanto a la complejidad y la fuerza con que irrumpen una cantidad de fenómenos”, explicó.
“Esto implica una reflexión muy profunda para saber qué camino se va a recorrer, qué opciones se van a hacer en relación al futuro y cómo se va a responder a esos desafíos”, agregó.
Repasando algunos elementos de la coyuntura, Erlich analizó que por un lado la acumulación capitalista se sigue acelerando, las cifras de los mil millonarios siguieron aumentando aún en los períodos llamados de crisis, el 1% más rico del planeta acumula la riqueza de más de la mitad del planeta; el tema de las tensiones entre bloques, el derrumbe del ordenamiento a nivel mundial; el fracaso de los organismos internacionales para regular las situaciones de conflicto y de crisis; la paz como un objetivo mayor en un contexto donde estamos frente a un nuevo tipo de guerras en forma permanente; métodos donde se aplica la ley del más fuerte, la diplomacia de la extorsión; el uso de los desarrollos tecnológicos más potentes para presionar, para amenazar y para agredir, como forma de resolver conflictos. Ante este escenario, la defensa del derecho internacional, la vigencia del multilateralismo y la construcción de la paz aparecen como temas mayores. Se suman elementos de naturaleza cultural que promueven la discriminación, el odio a los diferentes, hacia los migrantes, a todo tipo de diversidad sexual, a lo que representan los activismos feministas, ambientalistas, etc.
Estos elementos de la coyuntura se expresan en un avance muy importante de propuestas de extrema derecha, de nuevo tipo, con métodos, actitudes, formas de trabajo y maneras de llegar al gobierno y al poder que hacen acordar a otros periodos históricos del siglo pasado que dejaron un costo altísimo. Sumado a un contexto de cambios científicos y tecnológicos muy acelerados, donde ahora el control de las tecnologías de la comunicación, la información, el manejo de datos, aparece como uno de los grandes temas del poder, que están también detrás de los grandes conflictos y situaciones bélicas.
“Son temas a profundizar y que requieren respuesta, y desde un país chiquito como el nuestro, una especie de cascarita de nuez en un océano, hay que dar respuestas que nos permitan asumir, con responsabilidad, como movimiento, como fuerza política, la construcción del futuro, la propuesta que queremos que acompañe nuestra población, por la que somos responsables”, afirmó el presidente de la CNP.
“El tema de la defensa de la dignidad del ser humano en cualquier rincón del planeta es un desafío, es una responsabilidad de cada uno y tiene que ver con el futuro de las izquierdas en un momento donde las propuestas de las nuevas derechas, por llamarlos de alguna manera, han desarrollado estrategias muy fuertes, promoviendo métodos que pasan por desacreditar la política y a los políticos, que pasan por desacreditar el Estado, que vela por el bien común, a la política y a los políticos y eso exige que la izquierda siga levantando con mucha fuerza el tema de la ética, pero también la defensa de la política como sustento de la democracia, la defensa de la democracia y de los principios republicanos que también se desmoronan con el avance de estas propuestas”, aseguró.
“Estos son temas centrales y muestran cómo la izquierda tiene que volver a encontrar el camino que fortalezca la propuesta ética asociada, esencia de la izquierda, que es la construcción de esperanza, la militancia de izquierda implica necesariamente esperanza, y el proyecto de izquierda implica que la población pueda sentir esta esperanza”, aseguró.
La unidad de la izquierda
“El Frente Amplio aparece, a nivel internacional, como algo singular; una unidad de la izquierda que ha transitado los periodos más diversos; tenemos un camino juntos y seguiremos un camino juntos a pesar de nuestra diversidad; somos una fuerza programática que tiene un programa, un rumbo, que nos permite avanzar con nuestros matices y si bien somos muy chiquitos y no somos un factor desestabilizador de ninguna manera, el FA es un modelo inspirador que hay que cuidar. Toda piedra en el camino, todo palo en la rueda que lo debilite, busca sacarle el contenido de esperanza que lo creó y que lo sigue recreando”, señaló Erlich sobre las particularidades de la fuerza política.
Una de las claves para esta particularidad, explicó, radica en su estructura. “Todos confluyen en lo que fue la creación del FA, eso formidable de los Comité de Base y que nos hayamos constituido, no en una coalición de sectores y partidos políticos, que es lo que aparece a veces hacia afuera, sino en algo que motiva discusiones cuando no lo decimos bien, no somos una coalición y un movimiento de Comité de Bases, sino que somos una coalición-movimiento, es una sola cosa, pero eso implica mucho, implica que las bases del FA forman parte de su dirección, el Congreso es un Congreso esencialmente de Comités de Base, con una representación sectorial menor y creo que ahí radica la fuerza, radica la clave de la unidad y la clave de la singularidad del Frente”, explicó.
Frente a esto, señaló algunas pistas desde las cuáles pensar la fuerza política hacia el futuro. Por un lado “las sendas definidas en nuestras bases programáticas; estamos en el gobierno y tenemos que asegurar tanto la profundidad de los cambios, como la apertura de los cambios que se están instalando hacia el futuro”; un segundo punto es el hecho de que el FA “es la única fuerza política capaz de construir grandes confluencias sociales, no son alianzas políticas, que incluyen también fuerzas políticas, pero esencialmente son confluencias sociales que son las que aseguran la profundidad de los cambios y su duración. Ya los uruguayos hemos aprendido que a veces hay cambios que pueden ser muy profundos, pero que si no cuentan con un respaldo social fuerte se pueden cambiar de un plumazo”; un tercer elemento es la “defensa de la democracia y los principios republicanos” y por último, la cuestión de la soberanía, que no refiere sólo a lo territorial, explicó, sino también a los temas de acceso y protección de la información, la ciberseguridad y también incluye la integración regional.
“Nuestra fuerza política tiene que seguir siendo un pilar de defensa y construcción de la integración regional y de todo lo que implica como espacios comunes y espacios conjuntos a todo nivel y atravesando la sociedad en América Latina y el Caribe”, agregó.
“Es un clima muy difícil pero hay que resistir y seguir trabajando para mostrar que la militancia y la vida política es lo que garantiza que podamos convertirnos en una sociedad que construya su futuro, como decía Seregni; fortalecer una sociedad, sincronizarla, dotarla de esperanza, de confianza en sí misma sigue siendo, no sólo nuestra preocupación, nuestro camino, sino creo que es el de las izquierdas”, concluyó.























