Por Victoria Alfaro
Han pasado 10 años desde que Uruguay le ganó a la multinacional Philips Morris en un arbitraje polémico y muy riesgoso para Uruguay que marcó la defensa de la vida por encima del mercado a nivel internacional. EL POPULAR entrevistó a Eduardo Bianco, médico cardiólogo, ex presidente del Centro de Investigación para la Epidemia del Tabaquismo (CIET).
El caso Philip Morris (PMI) contra Uruguay fue un proceso judicial iniciado el 19 de febrero de 2010 y concluido el 8 de julio de 2016, en el cual la multinacional tabacalera Philip Morris Internacional presentó una demanda contra Uruguay ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial.
La multinacional demandó a Uruguay por un monto de 25 millones de dólares, por incurrir en prácticas anticompetitivas alegando una violación del tratado bilateral de inversión entre Suiza y Uruguay. Se alegaba que dos de las regulaciones implementadas por Uruguay en 2009, perjudicaban las inversiones de la empresa en el país. Una de las reglamentaciones en disputa es la que dispuso la inclusión de imágenes de advertencia muy crudas sobre el riesgo de fumar y que éstas ocupen el 80% de la caja de cigarrillos.
Los demandantes fueron FTR Holding S. A. (Suiza), Philip Morris Products S. A. (Suiza), y Abal Hermanos S. A. (esta última representante de PMI en Uruguay), iniciándose un caso contra la República Oriental del Uruguay. El 8 de julio de 2016, después de seis años el CIADI falló en favor de Uruguay obligando a los demandantes a pagar los gastos de los demandados y del tribunal.
– ¿Qué es lo que dejó para Uruguay ese arbitraje internacional?
Primero contar que se trato de un arbitraje ante un organismo internacional como es el centro de inversiones del Banco Mundial. El hecho de que Uruguay haya dado esa pelea como un país pequeño contra una de las empresas multinacionales más poderosa del mundo en ese momento, era un mensaje en sí mismo. Era el “no vender el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad”.
Y no solamente por Uruguay, Philip Morris en ese momento tenía el 15 o el 20% del mercado. Entonces, no era un tema económico, sino de presionar a un país líder mundial en el tema de control del tabaco. Lo hicieron para quebrarlo y dar el mensaje al resto del mundo si hacía lo mismo.
Era un litigio estratégico para desestimular sobre todo a los países en desarrollo.
El otro punto que durante el proceso, que tomó un conocimiento internacional muy importante, llevó a que, por ejemplo, el Tratado de Comercio Transpacífico considerara que el tabaco quedara excluido.
Después en el 2016, el 8 de julio que estamos recordando ahora, lo decidido por el Tribunal Arbitral marca un antecedente que genera jurisprudencia. De hecho, la primer consecuencia que veo en mi análisis es que después del caso Philip Morris no hubo ningún otro caso de una multinacional tabacalera contra un país, a pesar de que en este momento ya tenemos un montón de países con empaquetado genérico, con tamaño de advertencias hasta el 95%.
En el laudo se establece que el Estado tiene el poder de proteger sus valores principales, incluida
la salud. Uruguay venía siendo coherente con un tratado mundial, el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS, que forma parte de los tratados de la ONU.
En ese contexto, los árbitros, porque jugamos de visitante en la cancha del comercio y logramos que se reconociera esta situación y, de hecho, los árbitros definieron que las industrias que venden productos nocivos que ponen en riesgo la salud no solamente deben esperar este tipo de medidas restrictivas, sino que aún pueden ser mayores.
En mi opinión, ellos pensaron que Uruguay nunca iba a enfrentar el juicio, el arbitraje. Esperaban que Uruguay se quebrara antes o que lo iban a poder quebrar o manipular antes.
Pero, por suerte lo enfrentamos, porque si no lo hubiéramos hecho seguro Uruguay salía perjudicado, no tanto por el tema del tamaño de la advertencia, sino por una sencilla razón. Si ellos lograban con esta medida intimidarte, ¿por qué no lo iban a hacer con el resto?
¿Por qué no ir después con la publicidad usando los mismos argumentos? Si Uruguay no hubiera defendido este hecho, el impacto que hubiera tenido en el mundo.
– ¿Cómo fue ese detrás de bambalinas de un arbitraje como este?
La figura de Tabaré Vázquez jugó un gran papel, así como los abogados internacionales jugaron un papel clave. Nunca se ha hablado de todo lo que hubo detrás para mantener a Uruguay firme, desde producir información nacional, conseguir información internacional, conseguir expertos internacionales para que nos defendieran.
Conseguir fondos para bancar los costos de legales de enfrentar el juicio. Hubo mucha cosa detrás, tanto de la sociedad civil nacional, regional como internacional que pudo defender a Uruguay. Era defender el derecho a la salud, el derecho a la vida, por eso se movilizó tanta gente. Fue realmente un período complejo, pero terminó siendo realmente emocionante.
-¿Cómo ves la situación actual en el tema del combate al tabaquismo en Uruguay?
Bueno, honestamente yo esperaba a esta altura del partido que estuviéramos en otra situación, con una prevalencia global en adultos cercana o inferior al 10%.
Es muy bueno que se haya recuperado lo que se perdió en la administración anterior por dos decretos que fueron por suerte eliminados y se le reconoció esto a la ministra por la OPS. Estas cosas son muy buenas, tenemos un muy buen equipo en el Ministerio de Salud, pero, a mí me gustaría que no solamente hiciéramos una buena defensa, sino pasáramos al ataque. TT
Tenemos las condiciones, todavía tenemos casi un 20% de los adultos o sea mayores de 18 años que consumen productos de tabaco, con mayor prevalencia (un 30%) en las clases con menor poder económico.
Me gustaría que el país dijera: bueno, vamos a fijar una para tal año, dentro de 5 años, alcanzar una prevalencia del consumo de tabaco en adultos del 10% y en jóvenes de menos del 5%, que es lo que tenemos que hacer. Tener una política de impuestos al tabaco, que es la medida más efectiva, con un aumento del impuesto al tabaco por encima de la inflación todos los años y que se dedique, aunque sea una parte, para ayudar a la gente a que deje de fumar, para hacer las campañas de divulgación que no hemos hecho.
Así como combatir el comercio ilícito, mejorar la ayuda a las personas que aún fuman y necesitan ayuda para dejar de fumar. Hay todavía una serie de cosas que están en el convenio marco y que todavía no hemos logrado. O sea, hemos hecho mucho, fuimos los líderes, todavía somos reconocidos como un país serio que tiene un buen control del tabaco, pero hay mucha gente nos ha superado y no estoy hablando de eso de solamente por el hecho de ser mejor que los otros.
Estoy hablando de avanzar en la protección de los derechos humanos, de la salud y de la vida.























