20230501/ Javier Calvelo - adhocFOTOS/ URUGUAY/ MONTEVIDEO/ El 1° de mayo se conmemora el Día Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores. El PIT CNT realiza un acto en la Plaza 1° de Mayo, Mártires de Chicago, bajo la consigna “hoy como ayer la clase obrera no fallará". En la foto: Marcelo Abdala durante el acto por el Día Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores en la Plaza 1° de Mayo, Mártires de Chicago, en Montevideo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

Apuntes sobre la reducción de la jornada de trabajo

Presentación del Instituto Cuesta Duarte.

Pablo Da Rocha (*)

Desde las declaraciones realizadas en pasado acto de 1ro de Mayo por el presidente de nuestra central sindical, Marcelo Abdala, la reducción de la jornada laboral y la disminución del tiempo destinado al trabajo remunerado, se ha incorporado rápidamente al debate público. Tanto así, que ha despertado el interés y generado una serie de actividades que han puesto el foco en el tema.
Posiblemente un aspecto que lo convierte en “asunto de interés” es que el uso del tiempo es, en definitiva, uso de la vida. Destinamos parte de nuestra vida, al trabajo. Entendido así, el uso del tiempo pasa a ser relevante, en tanto y en cuanto, no sabemos su límite, es decir, nadie nace sabiendo de cuánto tiempo dispone, si a esto le sumamos que este tiempo, es vida, sin duda, se ubica como trascendente.
Aunque el planteo causa sorpresa en referentes del mundo laboral como el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, es un tema que ha estado en la agenda de las organizaciones sindicales de larga data y no deberá extraer que el movimiento sindical reivindique mejoras en las condiciones laborales ya que es desde esta óptica que debe ser entendida la reducción de la jornada laboral. Además, recientemente se han registrado movimientos en este sentido en varios pases del mundo. Como sea la OIT, con la posible excepción de los salarios, el tiempo de trabajo es la condición que tiene un impacto más directo en la vida cotidiana de los trabajadores.
La cantidad de horas trabajadas y la forma en que éstas se distribuyen no sólo afectan a la calidad del trabajo sino también a la vida fuera de ese lugar. Las horas de trabajo y su organización pueden tener graves consecuencias para la salud física, mental y el bienestar de los trabajadores, así como para su seguridad en el trabajo.
El aumento de la productividad a lo largo de la historia habilita a que con menos tiempo de trabajo se pudiera producir una cantidad aún mayor de bienes y servicios. Pero fueron las luchas obreras organizadas las que consiguieron que esto se tradujera en jornadas laborales menos extensas lo que fue recogido y acompañado por la normativa y legislación laboral. Uruguay, sin embargo, con su jornada laboral de 48 horas semanales y 8 horas al día a pesar de que no es igual en todos los sectores de actividad- es uno de los países del mundo con mayor extensión legal de la jornada de trabajo remunerado.
El Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT presentó el jueves un informe que da cuenta de un trabajo sistematizado y serio como insumo para el debate que se viene desarrollando, incorporando una mirada interdisciplinaria y abarcando diversas dimensiones acerca del tema. El informe se constituye como un aporte al debate acerca de la reducción de la jornada laboral, desde la óptica del movimiento sindical.
Para esto, el informe se dividió en seis partes. En la primera parte se hace referencia brevemente a la noción de jornada laboral, así como a la evolución que ha tenido la duración de esta a lo largo de la historia y los cambios verificados en materia regulatoria. La segunda parte da cuenta de la normativa laboral en torno a la duración de la jornada de trabajo en nuestro país, así como los convenios internacionales vigentes al respecto. La tercera parte refiere a los impactos esperados de la reducción de la jornada laboral sobre distintos ámbitos de la sociedad, la economía y la vida de las personas. En la cuarta parte se mencionan algunos ejemplos de reducción de la jornada laboral en nuestro país, acordados sectorialmente en el marco de la negociación colectiva de 2005 a la fecha, así como la modalidad de implementación de estos. La quinta parte, a su vez, presenta información estadística acerca del tiempo de trabajo efectivo a nivel mundial y su distribución por regiones, así como otros indicadores relevantes al momento de analizar la reducción de la jornada, como es el caso del empleo, los salarios y la productividad. En la última parte del informe se enumeran los principales elementos que, desde el punto de vista sindical, deben ser tenidos en cuenta e incorporados en el necesario debate para avanzar en la reducción de la jornada de trabajo remunerado, tanto a partir del análisis de la experiencia internacional como de las posibilidades de implementación en nuestro país.
Algunas de las cuestiones más destacadas pasan sin duda por su conceptualización, es decir, qué se entiende por “jornada laboral”. En ese sentido el informe señala que: por jornada de trabajo remunerado se hace referencia al tiempo que las personas destinan en el día y de manera habitual al trabajo remunerado.
El tiempo de trabajo remunerado puede ser fijo o diferir entre jornadas por lo que para contabilizar las horas de trabajo remunerado se emplean distintos mecanismos y, de hecho, los países utilizan diferentes criterios para la fijación de límites al respecto.
En concreto, la contabilización de las horas trabajadas puede hacerse de manera diaria, semanal, mensual o incluso por períodos más prolongados como un semestre o un año.
En consecuencia, en una mirada amplia, la reducción del tiempo de trabajo remunerado puede implicar desde una reducción de la jornada de trabajo diaria o semanal, a modalidades como la ampliación de las vacaciones pagas de forma de reducir el tiempo de trabajo remunerado en el correr del año, o incluso la anticipación de la jubilación, como un recorte del tiempo de trabajo a lo largo de la vida. Sin embargo, en este informe se refieren a una idea más acotada de reducción de la jornada laboral, que es además sobre la que mayores avances se han dado en el mundo en los últimos años y que tiene que ver con la disminución del tiempo de trabajo remunerado que se realiza en el día o a nivel semanal.
En relación con las horas de trabajo remunerado, en general se suelen contabilizar a partir del tiempo que el trabajador está a disposición del empleador, esté o no desempeñando tareas laborales activamente y lo haga o no en el establecimiento de la empresa por la que está contratado. Además, es habitual que las horas de descanso intermedio se tengan en cuenta como horas de trabajo siempre que el trabajador permanezca a disposición del empleador o en las instalaciones de trabajo.
La duración de la jornada laboral, así como su distribución son aspectos centrales que hacen a la calidad de vida y al bienestar de las personas. El tiempo que destinan al trabajo remunerado y la forma en que éste se organiza, tienen efectos directos tanto sobre su salud como sobre las posibilidades de realizar otras actividades fuera de la vida laboral y conciliar esta con la vida familiar. Para las empresas, la duración de la jornada de trabajo también es un factor fundamental, ya que hace a la producción que pueden obtener, la productividad y la rentabilidad, entre otros.
Por todo esto, el tiempo destinado al trabajo remunerado tiene consecuencias sociales y económicas de relevancia. La limitación de la jornada laboral y la jornada de trabajo de 8 horas ha sido una de las primeras reivindicaciones del movimiento obrero a nivel mundial y en consecuencia ha sido de los primeros aspectos regulados en materia de relaciones laborales. Cabe mencionar en este punto, la relevancia del trabajo no remunerado, esencial para la reproducción de la vida.
La jornada de trabajo no remunerada, de la cual son responsables las personas y en mayor medida las mujeres que los varones, se mide a través de encuestas del uso del tiempo y otras herramientas específicas. A nivel nacional se cuenta con mediciones de la jornada de trabajo no remunerada para el año 2013 previo a la pandemia y en el marco del crecimiento de la economía y para 2021 año enmarcado en la pandemia durante el primer semestre y de salida y levantamiento de las medidas sanitarias en el segundo semestre. Uno de los cambios más notorios que se visualiza a partir de los datos de 2013 y 2021 es la caída en las horas semanales dedicadas al trabajo remunerado, tanto para mujeres como para varones.

También se puede observar que las mujeres tienen cada vez más tiempo de trabajo destinado a las tareas remuneradas y que la recomposición de las horas destinadas a las tareas no remuneradas parece responder a un reordenamiento en las responsabilidades a la interna del hogar.
El tiempo dedicado al trabajo remunerado fue un asunto central en las luchas obreras en el siglo XIX, y es de las primeras cuestiones en el plano laboral, sobre la que los Estados establecieron límites. La era industrial cambio la forma y organización del trabajo prevaleciente en la era preindustrial.
Se estima que, a fines del siglo XIX, un trabajador laboraba unas 3.000 horas al año, lo que significaba un 60% de su vida, dedicación que creció al 70% en los primeros años del siglo XX. Hoy en la mayoría de los países de Europa se estima que el tiempo dedicado al trabajo remunerado implica un 30% de la vida de las personas.
En el Uruguay de inicios del siglo XX se discutió en varias oportunidades la limitación de la jornada laboral. Los primeros antecedentes datan de 1903, con propuestas desde los círculos católicos de obreros en los que se había impulsado una ley de limitación de la jornada laboral. En 1905, Luis Alberto de Herrera y Carlos Roxlo realizan también una propuesta de reglamentación laboral y el propio José Batlle y Ordoñez en 1906 promueve una ley de ordenamiento de las relaciones laborales. La discusión parlamentaria respecto de este asunto se da recién en los años 1913 y 1914.
El debate tuvo a dos contrincantes parlamentarios por un lado a M. Prando, quien defendía la postura de los comerciantes y los industriales de la época, y por otro, la de Emilio Frugoni. El proyecto inicial, presentado por el entonces presidente José Batlle y Ordoñez en 1911, comprendía otros aspectos además de la limitación de la jornada como la regulación de trabajo femenino e infantil, que no terminaron quedando en el texto que finalmente se aprobó. En los años subsiguientes se regula sobre otros aspectos del tiempo de trabajo, sobre los descansos semanales, las horas extras, las vacaciones pagas y los aguinaldos.
Muchos de estos beneficios fueron inicialmente logros de algunos sectores de actividad, quienes a partir de la reivindicación de los trabajadores organizados accedan a ellos, y más tarde se fueron convirtiendo en normas generales.
Casi cien años después los trabajadores rurales y las trabajadoras domésticas tuvieron una limitación expresa en la jornada de trabajo laboral. La ley de trabajo doméstico, que incluye la limitación de la jornada laboral y la regulación de los tiempos de descanso. Dos siglos después, la disputa sigue siendo la misma y los argumentos similares, de modo que el rol del Estado seguirá siendo preponderante para equilibrar la balanza.

(*) Economista.

Foto de portada:

Marcelo Abdala durante el 1 de Mayo pasado cuando planteo la reducción de la jornada laboral. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS.

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