Biden en una encrucijada: las negociaciones por la paz en Colombia y la inclusión de Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo

El reconocimiento del nuevo gobierno colombiano de la legitimidad de la delegación en Cuba del ELN para retomar las negociaciones del proceso de paz, debería ser un argumento más que suficiente para que la Casa Blanca excluya a la isla de su “lista de países patrocinadores del terrorismo”.

La justificación legal para incluir a Cuba en dicho listado, dada por el entonces gobierno de Trump sobre los finales de su mandato, fue que el gobierno cubano se negó a la extradición de los miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), luego de haberse producido un atentado a una academia policial en Bogotá.

De acuerdo al diario Granma, en dicho momento, la declaración del gobierno estadounidense obvió, “la condición de Cuba como garante en los diálogos de paz”, que tuvo como resultado final tanto el histórico Acuerdo de Paz de 2016, así como el alcanzado con los miembros del ELN, que se encontraban en la isla desde 2018.

Para refutar la acusación estadounidense, el gobierno cubano esclareció que “los miembros del ELN no llegaron a Cuba huyendo, sino con las correspondientes autorizaciones del Estado colombiano”.

En segundo término, recuerda el diario cubano, “Colombia, además de romper el diálogo con el ELN, desconoció un protocolo de ruptura previamente acordado para estos casos, deslegitimó a la delegación de diálogo y dictó órdenes de captura y extradición contra ellos”.

Estas decisiones fueron calificadas como contradictorias por Cuba, ya que el gobierno colombiano de ese momento había reconocido “en varias ocasiones, tanto pública como privadamente, el papel de garante de la Mayor de las Antillas en el proceso de paz con las FARC-EP”, al tiempo que desconocía los acuerdos suscritos con Cuba, “también en condición de garantes, en el proceso de paz con el ELN”.

En ese sentido, Granma señala que “el Gobierno de Iván Duque dio marcha atrás a todo lo avanzado en las negociaciones”, malinterpretando el papel de Cuba e intentando “engañar a la comunidad internacional”.

Esto fue aprovechado por Estados Unidos que “se aprovechó del contexto para tomar esa decisión”, con lo que se afectaba, además “las posibilidades de acercamiento con la administración entrante”, causando, además, “incalculables daños a la población cubana”.

La inclusión de Cuba en el “listado” estadounidense, fue incorporada a la larga serie de medidas contra Cuba impulsadas desde Estados Unidos en su ya larga historia de ataques y acciones con vistas a revertir el proceso revolucionario cubano.

La pregunta que rescata el medio de prensa, toda vez que se conociera el reconocimiento dado por el gobierno de Gustavo Petro a los representantes del ELN en el proceso de diálogo por la paz es sencilla y contundente y vuelve a colocar a la administración de Biden en la encrucijada que ella señala: “¿qué argumento se inventará ahora Estados Unidos para mantener a Cuba en su fabricada lista?”.

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