Bolsonaro: entre la cloroquina y el impeachment

Lula: “¿Te imaginas que el presidente de la República sale a la televisión para recetar medicamentos contra toda la comunidad científica?”
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Por Rony Corbo

En Brasil el impacto del coronavirus tiene contra las cuerdas al gobierno de Jair Bolsonaro. La subestimación de la pandemia -es una gripecita dijo- junto con la negligencia de su gobierno, ha llevado a que diferentes sectores de la oposición a pedir un juicio político.

Esta semana se sumó a ese planteo el Partido de los Trabajadores, con el propio Lula sosteniendo el pedido.

El discurso del presidente y su equipo se centra en la reapertura de la economía sin tener en cuenta la salud de los trabajadores y del pueblo brasileño todo. Son los gobiernos estaduales, con el apoyo del Congreso Nacional, quienes están tomando la iniciativa en cuanto a las políticas públicas de atención a la pandemia, que registra índices realmente alarmantes. Brasil registró más de 1.000 muertos el miércoles, siendo más de 20.000 los contagiados en dos días, con más de 300 mil casos confirmados, superando a España, ocupando el tercer lugar en el mundo, detrás de EEUU y Rusia.

Dos ministros de salud ya han dejado sus cargos por querer aplicar medidas de la Organización Mundial de la Salud en atención al “Coronavirus”. El Ministro de Salud, Nelson Teich, dimitió a menos de un mes de asumir el cargo. El nuevo ministro de Salud, Eduardo Pazuello es un general del Ejército que no tiene ninguna experiencia en salud. Su primer acto fue firmar y protocolizar el uso de cloroquina, un remedio para la malaria, cuya utilización para combatir el COVID 19 no tiene ninguna base científica. Su uso fue recomendado esta semana por Donald Trump y posteriormente por Jair Bolsonaro. “Dios bendiga a Brasil. Aún no existe comprobación científica, pero (la cloroquina) está siendo usada en Brasil y en todo el mundo”, dijo Bolsonaro.

El coronavirus encuentra terreno fértil en Brasil para su propagación producto de la fuerte desigualdad social y una fuertísima concentración de ingresos, un sistema de salud debilitado por recortes presupuestales, saneamiento básico muy deficiente y una pobreza en aumento. Muchos millones de brasileños viven en distritos, comunidades y favelas sin la infraestructura mínima. El desempleo ronda los 15 millones de personas y el trabajo informal el 41%, es decir más de 40 millones de personas sin ninguna cobertura.

Las iglesias evangélicas -que son la base social más fuerte de Bolsonaro- apelan a los rezos y los canticos “a deus” como forma de contrarrestar la epidemia. Los pastores son los “embajadores” más fuertes de Jair Bolsonaro para llegar a sus seguidores y sus aliados más fieles en los sectores populares. Las clases acomodadas, en particular la burguesía paulista, que apoyaron a Bolsonaro en su carrera presidencial, luego de la renuncia de Sergio Moro, su ministro de Justicia estrella, que ahora lo cuestiona incluso en la Justicia, le dan la espalda.

El gobierno del presidente Jair Bolsonaro es considerado malo o terrible por el 50% de los brasileños, según una encuesta realizada por XP Ipespe. El 25% de la población apoya su gestión.

El PT se suma al juicio político

El PT señaló esta semana que promueve un juicio político contra Bolsonaro y que la solicitud estará respaldada, además, por movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil y entidades jurídicas.

Según el Ejecutivo Nacional del PT, la solicitud de juicio político se realizará conjuntamente con juristas, movimientos sociales y varios otros sectores de la sociedad civil.

“Ya no funciona este gobierno. Bolsonaro no puede responder a la crisis que estamos viviendo y no tiene las condiciones ni la capacidad administrativa y humana para liderar el país. Pelea con todo el mundo y no protege al pueblo brasileño”, dijo la presidenta del PT, diputada Gleisi Hoffmann.

En una entrevista con ‘Carta Capital’, Lula sostuvo que Bolsonaro comete un delito de responsabilidad al faltarle el respeto a la ciencia y hacer campaña contra las políticas para prevenir la proliferación del coronavirus.

Lula apoyó la propuesta del Presidente de la Cámara, Rodrigo Maia (DEM-RJ), que impulsa la solicitud de juicio político a Bolsonaro entre los parlamentarios.

El ex presidente indicó que Bolsonaro comete “genocidio” al promover el uso indiscriminado de cloroquina, en contra de las opiniones de los académicos que refuerzan la falta de evidencia de la efectividad del medicamento contra la enfermedad.

“Creo [en la acusación]. Creo porque Bolsonaro está creando varias posibilidades de delitos que pueden convertirse en delitos de responsabilidad. Y lo que está haciendo con el coronavirus es el genocidio. ¿Te imaginas que el presidente de la República sale a la televisión para recetar medicamentos contra toda la comunidad científica?”, dijo en la citada entrevista.

“Es insoportable para usted tener un hombre que sea tan ignorante que no se ocupe de la pandemia, no se ocupe de la economía, no se ocupe de la educación, de nada”, dijo Lula. “Es por eso que creo que la gente tiene que crear las condiciones objetivas para votar sobre la destitución y que el país debería elegir nuevamente a un nuevo presidente”, enfatizó.

Por otro lado, los movimientos sociales presentaron una plataforma con medidas urgentes para combatir el virus y su impacto socioeconómico, centrada en los siguientes puntos: fortalecer la salud pública, garantizar ingresos y empleo, protección social y el derecho a la alimentación para todos, el derecho a vivienda, conversión de la economía y uso de recursos públicos. En este grupo, Bolsonaro es visto como la principal amenaza para la seguridad y el bienestar de la población y, por lo tanto, ellos exigen su renuncia inmediata.

La capacidad de reacción de este sector a través de las movilizaciones callejeras está completamente limitada por la cuarentena, pero las iniciativas en las redes sociales se están multiplicando.
Esta semana el movimiento estudiantil obtuvo una histórica victoria en el senado, al derrotar al gobierno de Bolsonaro y a su Ministro de Educación, Abraham Weintraub, quienes se negaban a postergar las pruebas del Examen Nacional de Escuela Secundaria para poder ingresar a la Universidad. Por 75 votos favorables y solo uno en contra, por el senador Flávio Bolsonaro (republicanos), hijo del presidente, los senadores suspendieron la celebración de las pruebas de Enem hasta después de la pandemia.

Este jueves junto con los ministros y los presidentes del Senado y la Cámara, Jair Bolsonaro se reunió virtualmente con los gobernadores de los 27 estados brasileños. En tono conciliador, confirmó la sanción del proyecto de ayuda financiera a los estados y municipios por el coronavirus, y solicitó apoyo a los partidos para la congelación de los ajustes salariales para los empleados públicos hasta el 31 de diciembre de 2021.

En síntesis, de los respaldos que Bolsonaro contaba al inicio de su gobierno, el sector militar, una bancada de derecha de diferentes partidos y el apoyo de las iglesias evangelistas, solo parece contar con este último.

Eso explica que tenga ahora solo 41 diputados de 513 y apenas dos senadores sobre 81, lo que lo deja muy vulnerable. En caso de prosperar el juicio político estará con un pie afuera.

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