Una ola de expansión del trabajo infantil se viene consolidando en Estados Unidos, lo que lleva a que la situación se convierta en una “realidad más frecuente” y no necesariamente contrario a lo que establecen sus leyes.
De acuerdo a la BBC, el país se reportó que en pasado año “los inspectores federales descubrieron que casi 4.000 niños trabajaban ilegalmente”.
La cifra es la mayor registrada en la serie histórica que lleva del Departamento de Trabajo, y que abarca desde 2013 hasta la fecha.
Al inicio de la serie histórica las inspecciones daban cuenta de 1.400 menores en condición de explotación laboral.
En los últimos años y según los datos de un estudio dado a conocer en el mes de mayo por el Instituto de Política Económica, “en los últimos dos años, al menos 14 de los 50 estados de Estados Unidos discutieron y en ocho se aprobaron “leyes locales que reducen las barreras a la explotación laboral infantil”.
Dichos proyectos de ley autorizaban, por ejemplo, “el empleo de niños de 14 años en turnos nocturnos de 6 horas y en trabajos pesados” reseña la BBC.
La tendencia que registra el país con relación al aumento de la explotación laboral infantil ha sido calificada por los principales expertos estadounidenses en trabajo infantil como «sorprendente».
«Nunca pensé que, después de más de 30 años trabajando en el tema del trabajo infantil en países mucho más pobres, (…) mi enfoque repentinamente se volcaría hacia EE.UU.», declaró a la BBC Brasil el economista Eric Edmonds, profesor del Dartmouth College.
Uno de los estados donde esta situación se torna evidente es Iowa que “aprobó recientemente normas de trabajo infantil que contravienen la Ley de Normas Laborales Justas, que en 1938 prohibió la explotación de menores en todo el país”.
«La ley aprobada”, comentó a la agencia de prensa Reid Maki, coordinador de la Child Labor Coalition, organización dedicada al estudio del tema durante décadas, “permite que los adolescentes trabajen en la fabricación y almacenamiento de fuegos artificiales. ¿Alguien realmente quiere que los niños de 16 años fabriquen explosivos? Es una locura», alertó.
De acuerdo a la BBC en el país se encuentra muy arraigada “la idea de que los niños deben poder ganar y administrar recursos desde edades tempranas”, lo anterior añade, se observa en algunos de los íconos culturales del país, “como la caricatura Snoopy, en la que el personaje Lucy tiene su puesto de limonada, o en las típicas películas de la escuela secundaria”.
«Todos estamos de acuerdo en que el trabajo puede ser útil y que enseña responsabilidad”, sostuvo Reid, pero este trabajo “debe limitarse en horas y restringirse a trabajos seguros».
A diferencia de ello lo que se observa, añadió el experto, es que las flexibilizaciones en las leyes impulsan, por ejemplo, a “que los niños trabajen en la construcción, lo que no es seguro».
La magnitud del problema no es clara debido a lainexistencia de “estadísticas oficiales sobre menores empleados en el país”, subraya a la BBC Edmonds, que recuerda que desde principios de la década de 1970, el país “dejó de recopilar datos sobre el empleo de menores de 16 años basándose en la suposición de que simplemente no había menores de 16 años trabajando en el país».
El único instrumento actual para medir la magnitud del problema son las inspecciones del gobierno federal, y en base a dichos datos los expertos afirman “que las estadísticas apuntan a un problema creciente”.
En comparación con el año 2018, el pasado año se reportó un aumento del 69% en los incidentes de trabajo infantil.
En ese mismo sentido se reporta que el Departamento de Trabajo informó en el mes de febrero que tenían “abiertas al menos 600 investigaciones” en lo que va del presente año.
«Este no es un problema del siglo XIX, es un problema de hoy», afirmó entonces Marty Walsh, quien era secretario de Trabajo.
De acuerdo a la agencia de prensa la actual tendencia al alza del trabajo infantil en el país norteño, obedece a una serie “de factores que han generado presión sobre los niños social y económicamente vulnerables para asumir empleos que la mayoría de los adultos no desean”.
La situación se torna especialmente grave en los casos de menores migrantes, quienes resultan ser, en el escenario de las medidas de control de las migraciones impulsadas por las diferentes administraciones de la Casa Blanca, “el único grupo demográfico que no está sujeto a una expulsión inmediata si cruza la frontera sin permiso”.
Esta medida ha tenideo como efecto que “la cantidad de inmigrantes de hasta 17 años que cruzan hacia el lado estadounidense se ha disparado. En 2021, las autoridades registraron casi 139.000” y “en 2022, 128.000”.
De acuerdo a la BBC Brasil, abogados de migración infantil le aseguraron que, en los hechos, el gobierno de estadounidense “no sabe qué sucede con estos niños una vez que son entregados a un tutor”.
«Sabemos que estos niños suelen ser reubicados con familias pobres, con varios hijos, con dificultades económicas, sin documentación», declaró uno de los abogados.
Diversos especialistas que fueron consultados por la agencia de prensa alertaron que dichos niños constituyen “objetivos obvios para algunas industrias”.
«Si bien es cierto que existe una creciente demanda de mano de obra, este factor por sí solo no explica el aumento del trabajo infantil”, afirmó Chavi Keeney Nana, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Míchigan, quien recalcó que “lo que causa el incremento es la codicia corporativa, respaldada por cabilderos y políticos, y la voluntad de explotar a las poblaciones vulnerables para obtener empleados al menor costo posible».
Para la experta no hay una simple “coincidencia entre el enorme aumento de menores no acompañados en la frontera y el de la explotación laboral infantil”.
La idea de que el trabajo infantil es vital para el rescate de la economía estadounidense, señaló Edmonds, del Dartmouth College, “se basa en premisas falsas” ya que “los niños son terribles como trabajadores, muy improductivos, se distraen fácilmente. Los adolescentes están más interesados en muchas otras cosas en lugar de trabajar duro», argumentó el economista quien añadió que no podía “creer que estos legisladores estatales quieran que sus propios hijos trabajen toda la noche para resolver la escasez de mano de obra. Más aún cuando el problema se puede solucionar fácilmente con un poco más de inmigración».
«Para mí”, subrayó, “el tema del trabajo infantil es una faceta más de nuestra guerra cultural».
Los datos presentados por UNICEF a comienzos del 2020 indican que en el mundo, 1 de cada 10 niños trabaja, lo que representa un total de 160 millones de niños objeto de posibles prácticas de explotación laboral.





















