Protestas internacionales contra la guerra en Medio Oriente. Foto Agencias.

EEUU e Israel atacaron Irán

Bombardearon 20 ciudades, provocando más de mil muertos, entre ellos más de 100 niñas en una escuela.

Por Gabriel Mazzarovich

El sábado 28 de febrero, EEUU e Israel desataron las denominadas Operación Furia Épica, por EEUU y León Rugiente, por Israel, contra Irán. Según lo que hasta ahora se sabe EEUU movilizó 50 mil soldados, dos portaviones y más de 200 aviones de combate, Israel movilizó miles de efectivos y cientos de aviones de combate. 

Irán recibió el primer día una oleada de bombardeos y ataques con misiles en más de 20 ciudades. Al momento de escribir esta nota, tras 5 días de ataques, ya se superaban las mil muertes en Irán, la mayoría de población civil, entre ellas las de más de 100 niñas, asesinadas en su escuela de la ciudad de Minab. También, según afirman EEUU e Israel y reconoce, al menos parcialmente Irán, fueron asesinados más de 40 altos cargos del gobierno iraní, entre ellos el líder supremo, ayatolá Alí Khamenei y la mayoría de su familia. EEUU e Israel también bombardearon zonas de El Líbano, Siria e Irak.

Irán respondió a los ataques con lanzamiento de drones y misiles, algunos de ellos hipersónicos, que lograron penetrar las defensas israelíes, impactar en varias ciudades y contra bases militares de EEUU ubicadas en varios países de la región, también contra al menos una base de Inglaterra en Chipre y contra aviones, barcos de guerra e incluso uno de los portaviones.

EEUU e Israel, han expresado que se trata de “un ataque preventivo”, porque era inminente un ataque iraní, sobre el que no ofrecen ninguna prueba, que se trataba de impedir que Irán concretara una bomba atómica, cabe recordar que en el ataque anterior de EEUU, hace pocos meses, se había dicho que habían destruido todas las instalaciones nucleares iraníes, pero también dijeron que era para cambiar “el régimen” en Irán y llevar, faltaba más, “la libertad a su pueblo”.

Son argumentos falsos. Lo que hicieron EEUU e Israel es una agresión criminal contra otro país, que viola el derecho internacional y que no tiene ninguna justificación. No es un hecho aislado, se inscribe en una política del imperialismo yanqui, expresada abiertamente en su Doctrina de Seguridad Nacional, publicada en noviembre de 2025, de defender su hegemonía en declive a través de las agresiones y la guerra.

La acción de EEUU e Israel es un mojón más en la destrucción sistemática del orden internacional basado en reglas y su sustitución por la disputa abierta y belicista por áreas de influencia y recursos estratégicos.

La agresión en marcha busca destruir a Irán, una potencia relevante en una zona estratégica como Medio Oriente, objetivo que es obsesión de Israel y, también, controlar al tercer país con más reservas petroleras del mundo, detrás de Venezuela, agredida antes, y Arabia Saudita, aliado de EEUU.

Además, Irán, bloqueado y sancionado hace años, exporta el 80% de su producción petrolera a China, por lo que también es objetivo de EEUU golpear a quien considera su principal desafiante por la hegemonía mundial.

En Europa las reacciones han sido de seguidismo a EEUU; Francia, Inglaterra y Alemania condenaron la respuesta iraní y manifestaron su disposición a intervenir en el conflicto, por supuesto del lado de EEUU e Israel, para “defender sus intereses”.

La gran excepción es España, cuyo presidente Pedro Sánchez, negó a EEUU la utilización de las bases que tiene en ese país para atacar a Irán. Sánchez dijo: “La posición del gobierno español se resume en cuatro palabras: no a la guerra”. La posición soberana española provocó la furia de Donald Trump que anunció que cortaba el comercio y con prepotencia imperial afirmó: “Yo voy a entrar igual a las bases, ¿quién me lo va a impedir?”.

China y Rusia condenaron el ataque en el Consejo de Seguridad de la ONU, no obstante, ante una consulta sobre un posible involucramiento de los BRICS, de los que forma parte Irán, en el conflicto, la cancillería rusa aclaró que ese bloque no contempla el apoyo militar.

La situación es de extrema gravedad, la previsión de EEUU e Israel de una derrota inmediata de Irán no se ha cumplido, se puede esperar una guerra larga, que se extienda a la región, con un gran potencial de desestabilización regional y global.

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