El Galpón fue y será un teatro de resistencia, exigen al gobierno respuesta al protocolo para abrir sus puertas

EL POPULAR conversó con el secretario general, actor y director del Teatro El Galpón, Héctor Guido, quien afirmó que el teatro también es urgente, que el protocolo de salud presentado en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), no es en base a los riesgos, sino a las certezas absolutas.
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Por María José Pedraja

“Hace un mes que está en un escritorio y no hemos tenido la menor respuesta. Para ser francos, podemos comprender el gran trabajo de las autoridades ante esta realidad tan compleja y complicada, pero nosotros nos sentimos con el total derecho, así como ellos tienen obligaciones, ya que son quienes están gobernando. La obligación de respondernos tenemos el derecho de exigir respuestas”, indicó.

“La Institución teatro El Galpón pertenece a un Movimiento de Teatro Independiente, ubicamos al Galpón desde el punto de vista histórico a comienzos de los años 30. Se desarrolla con una fuerza muy grande y con gran apoyo Social, también se le puede considerar como una respuesta a aquel teatro del empresario porteño que ocupaba los grandes escenarios de Montevideo”, añadió.

El Teatro del Pueblo

“El Galpón tiene la particularidad de ser un teatro muy comprometido con su tiempo, integrado por universitarios, por gente que venía con un nivel educativo importante, con un pensamiento progresista desafiante, con una realidad bastante adversa que se podía visualizar, y una de las características del Teatro Independiente uruguayo, es que la independencia se basó en tratar de conquistar sus propios medios de producción”.

Un teatro que se abrió sus puertas para no depender de empresarios. Lo importante que es “dejar de depender de un empresario y salir a la conquista de los medios de producción que les permitió ser independiente. Poder desarrollar un repertorio a mediano o largo plazo, poder tener un programa, un proyecto artístico, un proyecto de desarrollo, un elenco estable, de formación y abrir Escuelas”.

“Si bien ese comienzo lo visualizamos en 1937 con la Fundación del Teatro del Pueblo. El Galpón también se forma con la misma filosofía en el año 49, el mismo entusiasmo, la militancia que se forma en torno a recuperar la palabra, el gesto, nuestros elementos de identidad para ocupar nuestros espacios que nos pertenecen; y no dejarnos avasallar por el empresario, que tiene como finalidad el teatro pero como fin de lucro”, agregó.

La creación de FUTI

Luego se fundó la Federación Uruguaya de Teatros Independientes (FUTI) “que es todo un emblema, porque ahí el teatro ya no solo se considera que sea un Teatro de equipo que están organizando, clavando clavos, haciendo la sala, sino que además hay muchos grupos haciendo lo mismo”.

Y creo que es fantástico “como se fueron federando para una ayuda recíproca, para apoyarse mutuamente, para poner las bases de un teatro independiente en el año 1963 con la formación de la FUTI, que está basado en esos siete puntos que nos han marcado el rumbo. Entre ellos por señalar alguno, el trabajar para un Teatro de Arte, la palabra militancia como algo esencial en el concepto de lo que nosotros estamos entregando para poder construir no solo una obra de teatro, sino también un instrumento que podía ir más allá de una generación”, reflexionó.

Nace así El Galpón, querido por toda la sociedad

“En 1949 aparece El Galpón en la calle Mercedes y Carlos Roxlo, ahí aparecen figuras como Atahualpa de Cioppo, estaba la Isla de los Niños. Finalmente en el Uruguay surge una realidad muy complicada con la crisis, todo lo que paso en los 50, como tuvieron que desafiar la construcción de esa Sala. Luego el sueño de la compra del cine Gran Palace que estaba en la calle 18 de julio y que actualmente es nuestra Sede”; contó Guido.

El compromiso de El Galpón va más allá y se suma a la movilización con la clase obrera, con los trabajadores, con el apoyo incondicional de intelectuales, arquitectos, carpinteros “de todo tipo de oficios que venían a construir, que sentían que de una u otra manera, que nos pertenecía a todos y que valía la pena venir a colaborar y a contribuir”, añadió.

“Esa actitud desafiante quedó en el ADN del teatro, vinieron los durísimos años 60 y la voz de la libertad, de una nueva América, la posibilidad de que la realidad se podía modificar, que no era solo contemplarla. La guía estaba en obras como las de Bertold Brecht. Luego la llegada de los 70 con un teatro político absolutamente jugado, aliado a los más débiles, a los perseguidos, a lo que estaba sucediendo en un Uruguay padeciendo las medidas prontas de seguridad, la congelación de los salarios, las prohibiciones, la represión absoluta de las mayorías”, recordó.

El Galpón enfrentando el Golpe de Estado

“Todo esto lleva a un golpe de Estado, a una Huelga en la que nunca se cambió esa actitud que había que estar en primera línea. El Galpón salió con los obreros, con los trabajadores para acompañar en las ocupaciones de las fábricas, para luchar contra ese avasallamiento de las libertades. Si eso es ser llamado un teatro político: fuimos y seremos orgullosamente políticos”, agregó.

“Nos pegaron duro, quizá el golpe más grande que nos han dado, injusto y tan criminal como lo eran los compañeros muertos en las calles. Ya veníamos del año 68 con un Líber Arce como emblema, pero las muertes empezaron a rodearnos en nuestra vida cotidiana, la tortura, la persecución hasta que en el año 76 fuimos declarados Asociación Civil Ilegal, nos disuelven, se apropian de nuestros bienes nos roban la sala de Mercedes y Roxlo, y se apropian de nuestra sala principal”, rememoró su director.

“Lo desmantelan todo, tratan de borrar cualquier huella de El Galpón, creando otro grupo de Teatro para ver si la gente en la memoria colectiva se olvidaba del El Galpón y aparece otra resistencia heroica de la actitud de los compañeros del arte y la sociedad en su conjunto. No pudieron ponerle un manto de olvido a El Galpón y en esa memoria colectiva estuvo siempre presente”, añadió.

Devuelven el despojo

Vuelto a la democracia “se nos devuelven los despojos de lo que quedo de aquel teatro, nos robaron todo, no pudimos recuperar la sala de Mercedes y Roxlo. Se nos entregó el edificio de 18 de julio todo desmantelado, desde el punto de vista técnico nos robaron todo: vestuario, el archivo, hubo que empezar de cero”.

“Así seguimos, con esa misma tradición de no resignarnos, de luchar y de resistir. Por sobre todas las cosas saber que teníamos como aliados, al pueblo, a la gente y esencialmente a los trabajadores y a la clase obrera”, agregó.

“Así que reconstruimos El Galpón pasamos esa etapa y luego vino la crisis comienzo del 2002 y resistimos creciendo con esfuerzo”, recordó

Y ahora la pandemia…

“De repente aparece algo que no estaba en los planes de nadie: la pandemia. Si uno piensa en lo que venían diciendo los científicos, de alguna manera lo habían alertado, quizá fue el error de todos los que no prestamos la atención suficiente a los compañeros de ciencia. En este mundo del mercado, con un exceso de información que desvía los grandes problemas, no nos dejó ver lo que estaba pasando en nuestro ecosistema, y de lo que estábamos haciendo con nuestro medio ambiente. Para nosotros fue inesperado, pero para muchos de ellos estaba anunciado”, reflexionó.

“Los primeros días fueron de incertidumbre, a los pocos días abrimos las puertas para ofrecer alimentos y artículos de limpieza para los que estaban en una situación mucho más vulnerable que nosotros, en El Galpón somos más de cien”, añadió Guido.

“Lo primero que hicimos fue contactarnos con los compañeros para que a ninguno le faltase nada de las necesidades básicas, para dignamente enfrentar la vida. Fue reconfortante saber que nuestros integrantes tenían las necesidades básicas cubiertas”.

Pero “si veíamos que en nuestro sindicato habían muchos compañeros con una situación realmente grave, hablamos de indigencia en algunos casos y nos preocupó la cantidad, porque la gente del arte ha sido históricamente desprotegida”.

“Es un sector que tiene una enorme debilidad para poder sobrevivir. El Uruguay no ha sabido construir políticas que puedan contener y darle el valor al arte y a sus trabajadores y así darles contención”, agregó.

“Nos fue grato saber que desde la política se estaba prestado atención a los científicos y se suspendieron todos los espectáculos públicos como lo ordenaron las autoridades. El 13 de marzo suspendimos todos los espectáculos públicos y los ensayos mientras veíamos de qué se trataba esta pandemia. Lo primero fue la salud, cuidarnos entre todos no solo en el teatro sino a nivel social, nosotros no somos de quedarnos con los brazos cruzados esperando que venga la solución. Estamos acostumbrados a que los problemas tenemos que enfrentarlos y las soluciones las encontramos entre nosotros”, agregó.

Un protocolo sanitario con el Instituto Pasteur

“Más allá de todos los aportes individuales que recibimos, quiero destacar lo que nos brindó el Instituto Pasteur. Un aporte fantástico y permanente de Ricardo Erlich, que vio como un precioso desafío que El Galpón se pusiera en esto”.

“El Protocolo se elaboró con el asesoramiento del Instituto Pasteur, y está basado en que el espectador llega al local con un tapaboca, pasa por un felpudo sanitario, luego ingresa a una sala de 800 localidades que pasa a ser de 120, lo cual deja una distancia importantísima entre los espectadores”.

“Pusimos la sala principal a disposición de la Federación Uruguaya de Teatros Independientes (FUTI), la música, de la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA) y pasamos a organizar lo que podía ser una Programación, hay más de 20 grupos anotados”, agregó.

“Hay un gran entusiasmo con abrir esta sala, más allá de ese pequeñísimo aforo de 120. Algunos reflexionaban a nivel de mercado diciendo que no es rentable, no es rentable desde el punto de vista del capitalismo, no es rentable a nivel de plata, es rentable a nivel de un capital humano”, afirmó Guido.

“Estamos muy solos, aislados, tenemos las puertas cerradas y que mejor renta a lo que tenemos que estar juntos, combatir juntos esta circunstancias adversas”.

“Nuestra sala la está organizando la FUTI, su programación la entregamos de forma gratuita, y bueno cada rincón nos va a tener a cada uno de los egresados de nuestra escuela, aspirantes e integrantes de FUTI y de SUA”.

“Contamos con la solidaridad de nuestros trabajadores, tenemos 34 compañeros en seguro de paro”, contó.

“Estamos alineados a todo lo que nos mandaron las autoridades de la salud, sin apartarnos en absoluto de lo que ellos han sugerido, al contrario, si algo hemos hecho es lo que algunos llaman una exageración en el Protocolo Sanitario, lo que nosotros decimos que hemos sido muchos más exigente de lo que nos piden, porque queremos que venir a El Galpón sea de una absoluta confianza y certeza”, afirmó.

Protocolo:

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