Gabriel Mazzarovich
Es necesario hacer un balance, amplio, fino, de las elecciones para los representantes sociales en el Directorio del BPS.
Lo primero, no obstante, es grueso: ganó el movimiento popular en trabajadores, jubilados y pensionistas. La derecha y las clases dominantes que vienen atacando al movimiento popular, tratando de desprestigiarlo y sacarlo de lugares de representación, perdieron.
El objetivo de toda la derecha, no de “Un solo Uruguay”, era “echar al Frente Amplio del BPS” y “demostrar que el PIT-CNT no representa a nadie”. Los entrecomillados son textuales de las redes sociales. El objetivo no era exclusivamente ganar el lugar en los empresarios, que fue lo único que consiguieron. Debemos profundizar el análisis, no tenemos que aceptar que ahora nos rebajen la discusión. La tapa de El Observador es clarísima en esta intención. El título del lunes fue: “BPS: Un Solo Uruguay triunfa en elección de empresarios”. Estas elecciones eran mucho más que una puja de poder entre empresarios, la verdad es que la derecha y las clases dominantes, en su objetivo central, fracasaron.
Había un primer elemento a dilucidar, los tres lugares de representación en el Directorio: El resultado fue que el PIT-CNT y la ONAJPU mantuvieron los directores sociales.
Luego está la votación que alcanzó cada quien. Es cierto que hay que comparar con las anteriores elecciones de 2016, pero haciendo una salvedad, en aquellas elecciones básicamente el que desafió fue el Partido Nacional, con listas partidarias. En trabajadores promoviendo a un correligionario en pase en comisión con legisladores blancos; en jubilados integrando una lista con colorados y Asamblea Popular. En esta elección las listas 6, 16 y 26 eran respaldadas por toda la coalición de derecha, PN, PC, CA y PI, más “Un Solo Uruguay”. Es un error seguir hablando de “Un Solo Uruguay”, la campaña la hicieron los partidos políticos de derecha, las intendencias, legisladores, alcaldes, concejales. Además, son las primeras elecciones en los tres sectores para el Directorio del BPS con un gobierno de derecha; las tres anteriores, 2006, 2011 y 2016, fueron con gobiernos del Frente Amplio. No es una diferencia menor.
Contra todo eso, el PIT-CNT logró 156 mil votos más que en 2016, casi 200 mil votos más que la lista de la derecha y superó los 425 mil votos, consiguiendo, por primera vez, más votos que afiliados y eso que no todos los afiliados del PIT-CNT pueden votar en estas elecciones, hay miles de zafrales, por ejemplo, en la Construcción, que no votan y también en servicios y rurales.
Algunos análisis señalan que perdió en 5 departamentos, en realidad claramente solo en 4, en Lavalleja fueron 7 votos la diferencia. El razonamiento, desde mi humilde perspectiva, debería ser al revés. El PIT-CNT logró ganar en 14 departamentos contra todo el poder alineado, no debe haber muchos países del mundo donde eso suceda. El PIT-CNT salió fortalecido como la organización representativa de las y los trabajadores y como la organización social más importante del país, lo demuestra todos los días en la calle y ahora lo volvió a ratificar en las urnas. Que hagan todas las encuestas que quieran.
En los jubilados y pensionistas se pierden votos y la derecha crece, es cierto, pero no es menos cierto que esto ocurre en medio de una intensa ofensiva contra la ONAJPU y con la pandemia que bajó mucho el nivel de actividad de las asociaciones de jubilados en todo el país, a nivel de militancia fue donde el impacto fue mayor, por razones obvias. La campaña contra la ONAJPU no la hizo “Un Solo Uruguay”, la protagonizaron los directores políticos del BPS, que recorrieron el país. Y tuvieron una ayudita de Asamblea Popular y su Coordinadora. Pero aun así la ONAJPU ganó y superó a las dos listas contrarias, la de la derecha y la divisionista, sumadas.
Una lectura posible, no la única, del crecimiento de los votos de la derecha es viendo los votos en blanco y anulados. En esta elección entre las y los trabajadores hubo 100 mil votos en blanco menos y crecieron los habilitados. En jubilados y pensionistas hubo 25 mil votos en blanco menos, en un electorado que se mantiene igual. Parece que las listas de derecha captaron parte de los votos en blanco, que, siendo estrictos, nunca fueron del movimiento popular.
Otro aspecto relevante en el análisis de los votos es escapar de los clichés. Ya no hay tal separación de Montevideo e Interior, no hay que dejar que la reconstruyan con lecturas sesgadas. Canelones es parte del Interior, siempre sumaba para la derecha, ahora ya no es así, en esta elección tampoco, ni en los trabajadores ni en jubilados y pensionistas. No hay un solo interior, no es igual la votación entre las y los trabajadores que entre las y los pasivos, ni el nivel de organización. Hay que mirar departamento por departamento. Pero no regalemos Canelones, ni el litoral, que en esta elección votó PIT-CNT, con claridad; Maldonado, San José, pero también fue muy parejo en Flores, en Lavalleja. No dejemos que nos presenten como un todo homogéneo algo que no lo es y no se comporta como tal. Y tampoco dejemos que se de por sentado que el movimiento popular gana Montevideo. Casi nada ganar en todas las elecciones la capital. Pero en algunos análisis parece como que no importara.
Que “perdimos” en empresarios, es una afirmación que merece, al menos, ser problematizada. ¿Alguna vez “ganamos” en empresarios? Que los representantes sean más o menos conservadores o incluso que se haya podido trabajar mejor con ellos en algunos momentos, entre otras cosas porque teníamos el gobierno nacional y la presidencia del BPS, dos detallecitos nada menores, no cambia el hecho de que la delegación empresarial siempre fue de las clases dominantes. Está bien que se haya llamado a votar por la lista 22, pero no tiene nada que ver con lo que nos jugábamos en trabajadores y jubilados. Por ejemplo, en un tema crucial, el apoyo o el rechazo a la reforma de la seguridad social auspiciada por la LUC, las dos únicas organizaciones gremiales que estaban en contra eran el PIT-CNT y la ONAJPU, ninguna gremial empresarial.
Y no se puede reducir el corrimiento a la derecha empresarial a un video o su utilización miserable y mentirosa. Habrá que ver ahora que hacen los dirigentes de las cámaras empresariales. Aunque El País y El Observador, que se pasan cuestionando la representatividad del PIT-CNT, no lo digan, lo que quedó en entredicho fue la representatividad de las cámaras empresariales. ¿Qué paradoja no? ¿Irán a hacer autocrítica?
Hay que mirar los resultados de frente sin exitismo, pero sin autoflagelamiento. No se entiende de donde se esperaba, luego de las elecciones del 2019, que mágicamente se ganara en todos lados.
Por otra parte, cualquier análisis debe integrar que la derecha puso a sus principales figuras y su estructura política e institucional a hacer campaña y el Frente Amplio, metido en su elección interna, hizo mucho menos. Y no es que el Frente Amplio deba hacer lo que le criticamos a la derecha, lo que sí debe es plantear con la fuerza suficiente el debate y la condena a esas prácticas de los partidos de la derecha y el gobierno.
La derecha puso todo lo que puso y lo que logró fue cambiar de denominación el delegado empresarial, que, estrictamente, ya lo tenían. Nada más.
Esto para nada nos exime de ver los problemas que tiene el movimiento popular en varios departamentos. Pero eso no puede ser lo central en esta elección. Lo central en esta elección es que el PIT-CNT y la ONAJPU ratificaron su representatividad y ganaron. Es que seguirán siendo del movimiento popular los representantes de las y los trabajadores y las y los jubilados y pensionistas en el Directorio del BPS. Es que al igual que en el SMU, la UDELAR y los órganos de conducción de la Enseñanza Pública, la derecha y las clases dominantes volvieron a perder.
Lo central es que el impulso de la hazaña de las 800 mil firmas nos sigue permitiendo acumular fuerzas, un proceso que siempre será contradictorio, hacia el el momento de síntesis de todas estas luchas: el referéndum para anular 135 artículos de la LUC.
En las terceras elecciones en importancia a nivel nacional, luego de las nacionales y departamentales, el movimiento popular, sus expresiones sociales organizadas, enfrentaron y derrotaron a toda la derecha, social y política, unida. Hay que festejarlo.






















