Fernando Pereira durante la entrevista con EL POPULAR. Foto: Tania Hachim. Comunicación FA.

Fernando Pereira: “Los valores antiimperialistas nos construyeron como nación y como frenteamplistas”

En la víspera de un nuevo aniversario del Frente Amplio (FA), EL POPULAR dialogó con el presidente de la fuerza política, Fernando Pereira quién repasó los avances del gobierno, la historia y vigencia de la unidad, la necesidad de hablar con la gente para construir conciencia y la necesaria defensa de los principios antiimperialistas y de solidaridad con los pueblos oprimidos y atacados en un contexto de incertidumbre y de profunda lucha ideológica. 

Estamos ante un nuevo aniversario del FA que lo encuentra iniciando su segundo año de gobierno del FA y con muchos desafíos en este 2026 con la meta de cristalizar el trabajo que implicó la aprobación del presupuesto en el 2025 ¿cuál es tu análisis al respecto?

Fue un año vertiginoso. En primer lugar, porque la derecha genera una ingeniería del caos, está todo el tiempo golpeando, machacando, insultando, descalificando, haciendo perder tiempo al pueblo uruguayo y es una cuestión organizada, es un caos organizado, es una gestión del caos. Porque la derecha entiende que en el caos le va mejor y la izquierda tiene la obligación de salir de ese caos y cumplir con el programa que, de alguna manera, le puso la ciudadanía en sus manos para ejercer el gobierno y nos dieron esa confianza. 

Fue un año con pila de aciertos, en el sentido de que fue el presupuesto con más votos de la historia del Uruguay, se incluyeron impuestos a los sectores más ricos de la sociedad, eso incluye a las multinacionales que facturan más de 750 millones de dólares y el IRPF a las transacciones en el exterior del país, cuestiones que son netamente de un gobierno de izquierda que van a generar un ingreso adicional al Estado uruguayo para poder atender circunstancias que para todos nosotros son dolorosas: la pobreza infantil, la situación de calle, los niños en el comienzo de clase, las becas para que nuestros muchachos se mantengan en educación secundaria. 

Al mismo tiempo fue un año en donde en los consejos de salarios se logró un aumento salarial por encima de 2 puntos, más que lo que Lacalle logró en su período de cinco años, se generaron 20 mil nuevos puestos de trabajo y la inflación estuvo por debajo del 4%. Es decir, hemos hecho avances que son sustanciales; detuvimos la locura que era el Plan Neptuno para Uruguay, lo que iba a impactar desde el punto de vista ambiental pero también desde el punto de vista de la sostenibilidad del agua y va a haber un proceso alternativo con Casupá, con el fortalecimiento de Aguas Corrientes con el Solís Chico que va a permitir garantizar agua potable de calidad para el área metropolitana hasta 2045; fuimos capaces de colocar leyes para el salvataje del CASMU, de la Caja Profesional pero también para votar la ley de la muerte digna, Ope Pasquet no había logrado esa mayoría con su bancada, es decir, el FA sí lo apoyaba pero él no tenía los votos que le faltaban. Tuvo que ganar el FA para que la gente tenga una nueva libertad que define la persona; yo soy cristiano, se lo que voy a definir sobre mi vida, pero quiero que todos los demás puedan definir sobre la suya de acuerdo a su real saber y entender. Antes a eso se le llamaba libre albedrío, pero parece que esas libertades no tienen valor.

Si pensamos que todo eso se hizo en un año no es coherente que el apoyo al gobierno sea del 36%. Entonces, hay una tarea que tiene que hacer la fuerza política y el propio gobierno que es conversar con nuestra sociedad, con las organizaciones de la sociedad, con los empresarios, los trabajadores, los cooperativistas, los estudiantes, las organizaciones vinculadas a las discapacidades para construir, de alguna manera, un espacio que permita entender por dónde están avanzando nuestros cambios. Son cambios muy profundos, pero si la gente no los comprende, si no somos claros, si no generamos un diálogo mano a mano permanente, la gente termina comprando el discurso negativista de la derecha que parecería que en el Uruguay no pasa nada y en el Uruguay está pasando de todo. 

Eso no quiere decir no entender el descontento de nuestros compañeros, no entender las expectativas distintas que genera un gobierno de izquierda con respecto a un gobierno de derecha, no entender que el FA va a tener el cuarto gobierno en el siglo XXI lo cual es enorme para un partido que tiene apenas 55 años y que le ha cambiado la vida a la gente y por eso la gente espera más de nosotros y por eso la gente nos exige y creo que está bueno que el frenteamplista, que el votante del FA, que aquel que nos prestó el voto tenga una mirada crítica sobre nosotros, sobre nuestro gobierno, pero al mismo tiempo ser capaces de dar respuestas sobre aquellas cosas en las que hemos realmente avanzado. 

La otra es cuestión importante es que son 55 años de unidad y esto no es para cualquier izquierda en cualquier parte y sobre todo el valor de la vigencia de la unidad, de la unidad política, social, sindical, de las izquierdas, de pensar que un marxista, un cristiano, un socialdemócrata, un anarcosindicalista pueden convivir en la misma casa con miembros del Partido Nacional (PN) del Partido Colorado (PC). Fue una apuesta de una visión de acumulación de fuerzas realmente fabulosa que es ejemplo para el mundo y eso también hay que reivindicarlo capaz en la figura de Seregni o en más figuras, porque hay muchísima gente que contribuyó a que eso fuera así, pero fue cuando entendimos que el pueblo unido jamás será vencido y ahí había militares, intelectuales, académicos, obreros, empresarios, miembros de distintas organizaciones sociales que pudieron formar parte de esta fuerza política que vino para cambiar la historia del país y la cambió. 

Esa fortaleza hay que cuidarla, como decía el Pepe D’Elía, la unidad son plantitas que se riegan todos los días, no es una cosa que se decreta sino un estado de acción política permanente para buscar acuerdos, para tejer, para encontrar soluciones a los problemas de la gente. 

El acto tiene como consigna «Antiimperialismo y solidaridad. Ayer y hoy», mencionabas la fundación del FA en donde el antiimperialismo es uno de los principios fundamentales que sigue siendo vigente, pareciera que el mundo no ha cambiado tanto

El mundo ha empeorado, probablemente uno lo está viendo en tiempo real y no pueda asimilar con exactitud lo que fue la guerra a Vietnam o la invasión a Panamá, tal vez haya pasado demasiado tiempo, pero fue claro Seregni en su vocación antiimperialista y hoy más que nunca tiene que haber una solidaridad concreta con los pueblos que están siendo hostigados por el gobierno de EEUU, particularmente por el gobierno de Trump y eso construye en nuestras almas y nuestras cabezas el espíritu antiimperialista que siempre tuvimos, que nunca abandonamos y la solidaridad con los pueblos; porque además de intervenir Venezuela, su petróleo, sus riquezas, sus minerales, vaya a saber hasta dónde puede llegar, además vamos, por baranda, a dañar Cuba a partir de que no tengan qué comer, a partir de que la gente viva de tal manera de que pueda haber cualquier cuestión en Cuba que pueda perjudicar la circunstancia actual. Pensar que un pueblo se muera de hambre es de una inhumanidad que además de antiimperialista a nosotros nos tiene que venir la solidaridad con ese pueblo, con un pueblo que muchas veces fue solidario con el pueblo uruguayo, por ejemplo, en la creación del Hospital de Ojos con la llamada «Operación milagro» que hizo que miles de veteranos pobres pudieran volver a ver; entonces, la solidaridad no solo es una expresión verbal pero también es una expresión verbal, también hay que pensar que cosas así son inadmisibles en el mundo y que el mundo debería tener una rebeldía, una resistencia a que cosas de este tipo no pudieran pasar. 

No puede ser que a un país se lo tenga bloqueado durante más de seis décadas, no puede ser que a la gente se la haga vivir la miseria más absoluta sencillamente porque no le dejan ni siquiera llegar ayuda, no puede ser que estas cosas las miremos como si fueran una anécdota cotidiana, nos tiene que venir un sentido de solidaridad y creo que brotó el antiimperialismo ese 3 de enero cuando fue bombardeada Venezuela en distintos lugares de Caracas y fue secuestrado el presidente Maduro, más allá de lo que cada uno opine de Maduro, de hecho el FA no reconoció a Maduro ganador de la elección de Venezuela, pero nadie quiere que otro país sea el que defina las cuestiones de otro país. La no injerencia en asuntos de otros países es una cuestión de principios para Uruguay, la cantidad de cuestiones que se violaron desde el punto de vista de la política internacional son incontables. 

El antiimperialismo más que nunca marca la cancha de una izquierda que no se puede acobardar. Entiendo que hay que tener cuidado, que los gobiernos tienen que tener cuidado, pero el FA no tiene por qué no expresar su vocación antiimperial, de construir solidaridad con los pueblos que son agredidos y al mismo tiempo tener la capacidad de resistir los embates de esa derecha que habla de democracia y no condena estos actos que son lo más antidemocrático del mundo. ¿En qué lugar se puede capturar a otro y juzgarlo en una jurisdicción ajena? ¿Por qué se pueden violentar los derechos? ¿Por qué esas cien vidas que se perdieron en el secuestro de Maduro no valen? ¿Por qué eran militares? ¿Esa será la posición? ¡Cuidado con perder los valores antiimperialistas porque eso nos construyó como nación, no solo es una posición frenteamplista, nos construyó como nación y también como frenteamplistas! 

Mencionabas la «ingeniería del caos», que naturaliza por ejemplo los bombardeos en Gaza…

Nos ha traído un hostigamiento brutal simplemente manifestar lo que vemos en Gaza, que lo analizan las Naciones Unidas, que es expresado por buena parte de los presidentes del mundo, que es un sentir de cualquiera que estudie el derecho internacional y transfiera que fue lo que pasó en ese conflicto. Eso no significa no cuestionar, como lo hizo el FA, el ataque terrorista de Hamás en la Franja, pero luego la respuesta fue un genocidio y esa respuesta es inadecuada, inhumana y le dejó al mundo una herida difícil de curar. 

Se dice que los métodos de la izquierda se tienen que aggiornar, sin embargo, el FA está continuamente en movimiento, sobre todo en estos últimos años, de la militancia, del comité, de salir a hablar con la gente. ¿Sigue siendo válido esto de salir a hablar con la gente a pesar de que digan sistemáticamente que esos métodos de la izquierda ya no funcionan hoy en día?

La izquierda tiene que entender el cambio de época, pero el cambio de época no sustituye el mano a mano, no sustituye al amor por el compañero, a la fraternidad, al abrazo. El cambio de época no sustituye un te quiero, lo que sustituye son mecanismos, son dispositivos, son formas y hay que estudiarlas y conocerlas, pero no hay dispositivo más grande que mirar al otro a los ojos, no hay ningún dispositivo mayor que sentirse parte de una colectividad, de una forma espiritual de juntarse, además de un conjunto de ideas y un conjunto de valores, principios y planes. 

Nosotros somos una organización humanista, una organización humanista tiene una aldea común, tiene una cantidad de afectos, una cantidad de cosas que nos unen, símbolos, identidades, una referencia muy fuerte de que la izquierda uruguaya se llama FA, es muy difícil que a cualquier vecino le pregunten qué es la izquierda en el Uruguay y no responda FA. Y esa comunidad espiritual tiene que ser capaz de dar respuestas mano a mano, la gente requiere hablar, necesita hablar, la soledad es la peor enfermedad que tiene la sociedad actual, genera depresión, el pensar solo nunca es bueno para organizaciones colectivistas, pero para ninguna persona. 

Que la izquierda haga un esfuerzo enorme de salir a hablar con la gente en todo el país es de las cosas más valiosas que tiene y claro que te llevás rezongos y críticas y que les gustaría que las cosas fueran más rápidas, pero eso es la vida política, son la parte de la otra ingeniería, de la ingeniería de la construcción colectiva, de la construcción de un país productivo, con justicia social, desarrollo democrático, un país de derechos, de oportunidades, un país que atiende a las niñas y niños, que piensa en darle becas a los estudiantes de secundaria para que permanezcan en la casa de estudio; un país que tiene cada vez más estudiantes universitarios y necesita tener más y eso lo tenemos que promover y eso se promueve hablando.

En el Uruguay hay universidades en todo el país cuando no existían, construimos el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), en el Uruguay hicimos la reforma tributaria y ahora acabamos de hacer otra adecuación que son tributos a los que más tienen, precisamente para que el que más tiene pague más para que el que no tiene nada pueda acceder a los derechos mínimos que es comer, tener un hábitat adecuado, que es dotarlo de las herramientas para que en un país que produce alimento para 30 millones de seres humanos no pasen hambre o no tengan las comidas en el día. 

Esa es una lucha que vale la pena dar, que tiene épica, porque es contra toda la corriente que dice que se salve el que pueda, el que tenga herramientas, conocimiento y un montón de gente que queda descartada. Esa es la teoría de los malla oro, del pelotón y los rezagados y a los rezagados no los mira nadie. Nosotros miramos con decisión solucionar el tema de las personas en calle y de hecho tomamos una medida fuerte sobre el Sistema de Emergencia y ya se están tomando medidas para evitar que esa gente en situación de calle pase penurias en el invierno y en el verano. Ya se tomaron medidas con los escolares con el bono escolar, ya se tomaron un conjunto de medidas que cambiaron los dispositivos de la derecha, pero claramente la derecha actúa, genera opinión, nos hace replicar mensajes que son de ellos no nuestros, insultan, desean la muerte de otro. Yo nunca había escuchado a políticos en Uruguay desearle la muerte a otro por delincuente que fuera. Pero acá sin problemas.

Cuidado cuando la derecha se pone con esta agresividad porque lejos de jugar en esa cancha, que es una cancha que no solo no le conviene a la izquierda, no le conviene a la humanidad, al humanismo, a los valores que nosotros describimos muy bien en el Congreso Rodney Arismendi, entonces, que no nos saquen del lugar desde el que queremos hacer política. Nosotros no queremos hacer política en el barro, nosotros no vamos a hacer ninguna auditoría para denunciar café vencido ni estamos persiguiendo ministros del gobierno anterior, nosotros vamos a gobernar para cambiarle la vida a la gente y la gente va a evaluar, dentro de cuatro años, si construimos o no con nuestro programa y estoy convencido que cuando nos miremos a los ojos vamos a poder decir «supimos cumplir»; con todos los problemas que tienen gobernar un país en este caos mundial, con todos los problemas que tiene gobernar un país con una potencia intentando incidir en elecciones como en Brasil, Argentina, Honduras, con todos esos problemas el FA tiene que ser capaz de llegar a la elección subsiguiente en condiciones de ganar. 

Mi pronóstico es que vamos a llegar en condiciones de ganar, pero no es ganar o perder, siempre es alguno u otro, entiendo que eso nos puede pasar, pero estoy convencido que empezamos un ciclo y que en la medida que ordenemos estas ideas y estas ideas en vez de tenerlas en la cabeza nuestra esté en la cabeza de cientos de miles de uruguayos, vamos a generar las condiciones para poder ganar.

También encontramos del gobierno anterior problemas severos, un déficit fiscal de mil millones mayor al esperado, deuda de ASSE multimillonarias, de la ANEP, de otros organismos del Estado por casi mil millones de dólares, es decir, nos dejaron un país arruinado. No lo va a decir el ministro de Economía, pero yo tengo la certeza de que gobernaron el último año como en carnaval electoral y en el medio del carnaval electoral dejaron al país como lo dejaron. Supongo que pensaron que no podían perder porque tienen esa soberbia y siempre se puede perder, porque hay un partido como el FA que es capaz de vencer a todos los partidos de la derecha juntos.

El acto se realiza en Juan Lacaze que es un ejemplo de todo esto que venís hablando, de resistencia, de organización, de lo que significa la mística, la épica, están emocionados allí, lo viven como un reconocimiento y reivindicación de los compañeros y compañeras que construyeron y lucharon. 

Es un pueblo obrero y popular, donde la izquierda siempre ganó sus elecciones, es un pueblo que quienes no son de izquierda o no la vota se afilian a los sindicatos sin ningún problema, un pueblo con características tales que fue muy perseguido en la dictadura exiliando clase trabajadora y poetas. Es un pueblo que supo resistir esa dictadura y que luego de la dictadura supo ser bastión del movimiento popular y es un pueblo que vio, también, caer el sector productivo que lo sostenía, la textil, la papelera y es un pueblo que tiene que tener otras oportunidades y hay que trabajar activamente, sé que el gobierno lo está pensando, para dar oportunidades. Siempre fue un pueblo pujante que salió adelante a través del trabajo.

Los compañeros están conmovidos porque seguramente es el primer acto que se hace en Juan Lacaze como acto central; yo tengo la misma noción de que hay que estar conmovido y de que cuando hay cosas que conmueven sencillamente hay que dejarse sentir, hay que perder la idea de que es un flojo aquel que lagrimea o que es un flojo aquel que se sensibiliza porque finalmente flojo es el que no se deja sentir.

Creo que hacer el acto en Juan Lacaze fue un acierto. El oeste del país tiene un peso tremendo, el FA tiene la obligación de ser mucho más que un partido vinculado al área metropolitana, tiene que ser un partido de carácter nacional y ha ganado elecciones nacionales cuando fue un partido de carácter nacional y esto hay que reivindicarlo también cuando hacemos actos políticos. Eso no quiere decir no hacer actos en Montevideo y Canelones, pero también priorizar el oeste, el litoral, el norte del país y si nos da la fuerza vamos a llegar a hacer actos en cada uno de estos lugares para demostrar que el FA construyó una identidad que va mucho más allá que la identidad fundacional.

Mi padre creía que no iba a llegar a ver al FA gobernando y finalmente lo vio, un año, pero lo vio y mi madre lo vio gobernar quince años que también pensaba lo mismo, que no lo iba a ver, pero hubo personas que pensaron este proyecto político como una alternativa a la derecha y fuimos una alternativa a la derecha. Pasamos de ser una izquierda testimonial de algo menos del 10% a ser una izquierda que llegó a superar el 50% en el 2004 y esto son las acumulaciones sucesivas que pronosticaban aquellos líderes como Arismendi, como Zelmar Michellini, como Juan Pablo Terra, como Liber Seregni, como Crotoggini, como Alba Roballo, tenían una visión de que esta acumulación se podía dar en el mediano plazo, no pensaban que se iba a resolver cinco años después y 55 años después esa unidad se mantiene viva. 

Cuánta razón tenía Seregni cuando decía «somos una fuerza constructora de la patria del futuro». Hemos construido la patria del futuro, el Uruguay no tiene nada que ver con el Uruguay de 2004, transformamos todo lo que se podía transformar. Obviamente somos frenteamplistas, no nos va a parecer suficiente pero claramente dimos saltos en estos períodos que fueron insólitos: duplicar el salario de los maestros, de los profesores o triplicar el salario de los policías. Y se sigue avanzando como hemos visto, ya en este período va a haber crecimiento salarial. Entonces, cuando uno compara el modelo de la derecha, el modelo de la desigualdad y este modelo, hay un abismo entre uno y otro. Se puede estar molesto con este modelo de acumulación, se puede tener molestias, se puede creer que algo falta, que de hecho faltan muchas cosas, pero de lo que no se puede tener dudas es que entre un modelo y otro hay un abismo y que la gente si compara el modelo de la desigualdad de Lacalle Pou con el modelo de justicia social, profundización democrática, crecimiento, son dos modelos completamente distintos.

Esto no es subestimar a Lacalle, yo lo respeto como persona, es simplemente que tiene ideas muy contrarias a las ideas nuestras y que es necesario entonces que estas ideas de la izquierda se consoliden en seno de la sociedad uruguaya para construir la pelea por esa subjetividad que es la que plantea Oscar (Andrade), es decir, cómo es posible que estemos dando miles de becas y la gente no lo sepa, que hayamos dado, en nuestros gobiernos, el boleto gratis, una la lucha que costó muertes, desapariciones acá, en Argentina, hoy damos boletos a mitad de precio a los estudiantes universitarios hasta determinada edad, hicimos cambios que son de matriz, que son de mirar al otro con sensibilidad, de mirar al otro con empatía, intentando buscar soluciones armónicas y eso fue logro del FA, gobiernos de unidad popular, de conversación con las organizaciones sociales que son parte de nuestro bloque social y político de los cambios y si fallamos en eso perdemos el alma. Nosotros tenemos que poder hablar con la sociedad, si dejamos de hablar con la sociedad perdemos el alma y si la izquierda pierde el alma, no solo pierde una elección, pierde el proyecto del futuro.

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