Honrar la llama

El 14 de agosto, los mártires estudiantiles y el referéndum para derogar 135 artículos de la LUC.

Por Gonzalo Perera

Poca duda cabe que, si se trata de homenajear a un músico, nada es mejor que interpretar su creación con la máxima calidad posible y así hacerlo vivo, eterno. O que, si la cuestión es homenajear a un docente, el mayor honor posible es que sus alumnos progresen, avancen y logren llegar mucho más lejos de lo imaginable. En general, para honrar a quien bien hace algún plano de la actividad humana, la mejor opción es continuar y profundizar su obra.
El 9 de agosto de 1968, con Jorge Pacheco Areco gobernando bajo Medidas Prontas de Seguridad, las fuerzas policiales irrumpieron en varios centros universitarios, en un acto seriamente lesivo de la autonomía de la Universidad de la República. La FEUU, obviamente, organizó una serie de acciones de protesta en diversos puntos. En una de ellas, en las inmediaciones de la Facultad de Veterinaria, participó Líber Arce, estudiante de Arquitectura y Odontología, militante de la FEUU y de la UJC, que recibió una grave herida de bala tras el disparo -con un arma no reglamentaria- de un agente policial. En la mañana del 14 de agosto, tras haber sido objeto de una cirugía, finalmente Líber Arce falleció en el Hospital de Clínicas. Su entierro en el Cementerio del Buceo movilizó multitudes y la oratoria la realizó el Rector de la Universidad de la República, ingeniero Oscar Maggiolo, quien manifestó: “La Universidad unida es una garantía de que los ideales de libertad y de justicia social volverán a imponerse en nuestra República. Y este es el mayor homenaje, el más grande homenaje que podemos brindar a este noble compañero caído en la lucha por la autonomía universitaria, por la libertad y por la soberanía de nuestro país “. Las palabras de Maggiolo recuerdan el principio enunciado al principio: para homenajear a alguien, nada más adecuado que continuar su obra, izar las banderas que portaba, profundizar las luchas que protagonizó.
La fecha del fallecimiento de Líber Arce fue elegida para homenajear a todos los mártires estudiantiles, lista lamentablemente larga que comenzó a escribirse con sangre ese aciago día. Todos ellos y ellas, militaran donde militaran, estudiaran lo que estudiaran, cayeron luchando por la democracia, por los derechos de los sectores populares y por la defensa de la Educación Pública, contra la represión y el autoritarismo.
Homenajear a los mártires estudiantiles es pues no sólo recordar sus nombres, sus historias, sus circunstancias y contextos, sino que, sobre todo, desde nuestra realidad, desde nuestro contexto actual, luchar por la democracia, por los derechos de los sectores populares y por la defensa de la Educación Pública, contra la represión y el autoritarismo.
Nuestro contexto es particularmente desafiante para ello. Porque está vigente el Manifiesto Neoliberal Salvaje, el conjunto de 135 artículos medulares de la Ley de Urgente Consideración, que queremos y debemos derogar en las urnas.
Porque entre estos 135 artículos hay 33 incluidos en la sección tercera, dedicada a la Educación, donde sin exageración ninguna, se dinamitan los pilares mismos de la Educación Pública, a la que, por si fuera poco, se la asfixia desde las dotaciones presupuestales. Con esos 33 artículos, con conducciones gerenciales de los diversos niveles de la Educación Pública, controlada únicamente por el gobierno a través del Ministerio de Educación y Cultura, podemos olvidarnos de Varela, de Jesualdo Sosa, de Julio Castro, de Antonio Grompone, de Pivel Devoto, de todo legado histórico de nuestro sistema educativo que pueda merecer reconocimiento y orgullo. Y por efecto dominó, naturalmente, olvidémonos de la Universidad de la República y de su medular aporte a la investigación científica y vida cultural de nuestro país, que es imposible una educación superior de calidad si los subsistemas que la preceden se pauperizan, material e intelectualmente.

Pero, además, los 33 artículos impugnados de la Sección 1 (Seguridad Pública) y los 3 artículos impugnados de la sección 2 (Secretaría de Inteligencia Estratégica del Estado), configuran un Estado con capacidad de represión, espionaje y en general, autoritarismo, que poco tiene que envidiarle a las Medidas Prontas de Seguridad bajo las que gobernó Pacheco y en cuyo marco, como se dijo, se dio el asesinato de varios de los mártires estudiantiles.
Por ende, si consideramos solamente las Secciones 1, 2 y 3, encontramos 69 de los 135 artículos impugnados y en ellos una mezcla perversa: instalación del Estado represor, policial, la carta blanca a las investigaciones secretas o al ocultamiento de información sensible, sumado a una Educación Pública a la altura y preferencia del ministro de Educación y Cultura de turno, sin participación docente en su conducción, gerenciada tal y como si fuera un hotel o un banco.
Líber Arce, Hugo De Los Santos, Susana Pintos, Heber Nieto, Manuel Ramos Filippini, Julio Spósito, Íbero Gutiérrez, Santiago Rodríguez Muela, Joaquín Klüver, Ramón Peré, Walter Medina……cada nombre y cada historia estará, este 14 de agosto y siempre, presente en cada militante del campo popular, porque los mártires son de todos y además, nos convocan e interpelan a todos.
Nos llaman a actuar hoy en defensa de los derechos de nuestro pueblo: a la libertad, a la vida, a la Educación, a todos y cada uno de los derechos humanos fundamentales.
A enfrentar el Manifiesto Neoliberal Salvaje, bajo el cual es posible que las semillas del odio generen espinas como las que coronaron su martirio. A hacerlo juntos, todos quienes entendemos que estos 135 artículos son la expresión más reaccionaria, retrógrada y autoritaria de las políticas al servicio al gran capital a expensas del trabajo, sacrificio y privaciones de las grandes mayorías.
Si en circunstancias normales nada es más revolucionario que la unidad organizada del campo popular, extender sus fronteras, ampliar sus alianzas, construir un gran bloque en defensa de la democracia y de los derechos básicos de nuestro pueblo, en defensa de la Educación Pública, en defensa del Estado, “manto proyector de los débiles y motor de la actividad económica” de Don Pepe, en verdadera defensa de la patria “dignidad arriba y regocijo abajo” de Aparicio, es hoy indispensable.
Porque no vivimos circunstancias normales. Porque nos jugamos mucho en el referéndum. Porque este país ha logrado que algunas personas de origen humilde lleguen a altas responsabilidades como presidente de la República o rector de la Universidad de la República, cosa seguramente pesadillezca para aquellos que con Herrera se horrorizaban por la posibilidad de que, en cualquier momento, hasta el hijo de un zapatero pudiera ser universitario.
Uruguay avanzó mucho a lo largo de décadas, desde el movimiento estudiantil, desde la clase obrera, el cooperativismo, madres y familiares de detenidos desaparecidos, el feminismo, la lucha por el derecho a la diversidad, etc. Nada de lo conseguido fue concesión graciosa: fue fruto de la lucha consciente, organizada y perseverante. Nada de lo conquistado está garantizado para siempre, de hecho, el Manifiesto Neoliberal Salvaje lesiona y habilita a lesionar mucho más aún todas esas conquistas.
En cada acto, cada reunión, en cada conversación mano a mano en que recordemos a nuestro mártires estudiantiles, hablemos de la necesidad que el SI a la derogación de los 135 artículos medulares de la LUC triunfe y presentemos esta meta como lo que es: continuar su lucha, prolongar y hacer viva hoy, la llama militante que encendió sus benditos corazones.

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