La Sociedad Palestina de Prisioneros (PPS) denunció los abusos a los que son sometidas las mujeres palestinas por parte de las autoridades de las prisiones israelíes.
Los hechos derivaron en que se iniciaran una serie de protestas, de acuerdo a un comunicado emitido por PPS, se informó “que los funcionarios de la cárcel de Damon impusieron varias medidas contra las reclusas, entre ellas privarlas de las visitas de sus familiares, la prohibición de adquirir artículos en el comedor del reciento y la imposición de multas”.
De acuerdo a un reporte de Prensa Latina (PL), que da cuenta del comunicado, las detenidas “comenzaron acciones de protesta” que incluyen, entre otras “devolver las comidas y desconocer las leyes del recinto”.
La resistencia de las palestinas prisioneras desató la ira de los carceleros quienes respondieron golpeando a las mismas, al tiempo que les imponían “varias medidas represivas como el corte de la electricidad y lanzar gases lacrimógenos en el interior de las celdas”.
La situación de las mujeres palestinas en las prisiones israelíes ya ha sido denunciada anteriormente, el pasado mes, recuerda la agencia de prensa, la diputada palestina Khaleda Jarrar denunció “los maltratos a que son sometidas las mujeres en las cárceles israelíes”.
La diputada que estuvo prisionera dos años afirmó que las autoridades del Servicio Penitenciario israelí (IPS) “ubican a criminales junto a nosotras para causarnos molestias”.
Jarrar quien es miembro del Buró Político del Frente Popular para la Liberación de Palestina denunció, además, “que el IPS aprovechó el brote de la Covid-19 para cancelar las visitas durante más de nueve meses”.
Las autoridades israelíes, añadió Jarrar, “restringen deliberadamente los derechos de las reclusas al colocar cámaras de vigilancia en el patio exterior de la prisión Al Fora para evitar su privacidad”.
A esto, agregó, hay que adicionarle la escasa cantidad de aire que ingresa a las celdas, así como el hecho de que “las duchas están fuera y por tanto cuando nos castigan nos quedamos días sin bañarnos”.
Las agresiones de las fuerzas israelíes en la prisión de Damon, incluyeron quitarles a las prisioneras palestinas los hijabs.
En respuesta, Marah Bakeer, Shurooq Dwayyat y Mona Qaadan, tres de las prisioneras palestinas iniciaron desde este lunes una huelga de hambre como protesta por el accionar y el aislamiento al que las someten las autoridades de las prisiones del Estado de Israel.
A la denuncia de PPS se suma la realizada por la Asociación Juvenil Waaed, que informó que las prisioneras en huelga de hambre fueron enviadas al confinamiento solitario en las prisiones de Al-Jalama y de Gilboa, respectivamente.
En las últimas semanas, de acuerdo a una denuncia del Centro de Estudios sobre Prisioneros Palestinos, las fuerzas de ocupación israelíes y el servicio penitenciario habían intensificado sus agresiones contra las prisioneras palestinas, aumentado así, el ritmo de sus políticas de represión en un intento de quebrar su voluntad.
Las cautivas, según consignó Telesur, “son objeto de una campaña sistemática de represión, utilizando inspecciones por sorpresa y no permitiéndoles ninguna intimidad”.
Como respuesta al incremento de las agresiones a prisioneras, “el Comité de Liderazgo de los Prisioneros de la Jihad Islámica en las Cárceles de la ocupación israelí informó que tomará represalias enérgicas contra el brutal ataque contra las prisioneras”.
De acuerdo a este medio de prensa, “fuentes privadas dijeron a Al Mayadeen que el movimiento Hamas transmitió un mensaje enérgico a la delegación egipcia en Gaza sobre el ataque de la ocupación contra las mujeres palestinas en prisión”.
Rolando Arbesún






















