El Ejército israelí asesinó a última hora de este domingo en Gaza a un equipo entero de la cadena Al Jazeera de cinco integrantes. Las muertes fueron provocadas por un bombardeo de precisión contra una carpa para periodistas en la sitiada Ciudad de Gaza.
Según informó la propia cadena Al Jazeera, de origen qatarí, los periodistas Anas al-Sharif y Mohammed Qreiqeh murieron junto con los operadores de cámara Ibrahim Zaher, Mohammed Noufal y Moamen Aliwa, como informábamos, en un ataque israelí selectivo contra una tienda de campaña que albergaba a periodistas en la ciudad de Gaza.
Anas Al Sharif era un muy conocido periodista que reportaba sobre Gaza y sus notas tenían una gran repercusión.
Israel lo acusó de estar vinculado a Hamas y publicó documentos que Reporteros Sin Fronteras consideró que no probaban las acusaciones y alertó, casi premonitoriamente, que “la publicación de los documentos no significa una licencia para matar”.
Esta acusación, que como dijimos, nunca fue sustentada en pruebas verificables, se reflejó en el comunicado por el cual el Ejército israelí anunció la muerte del periodista: “Hace poco, en la ciudad de Gaza, el Ejército atacó al terrorista Anas al Sharif, que se hacía pasar por un periodista de la cadena catarí Al Jazeera”.
Cabe recordar que Israel, entre las más de 60 mil personas que lleva asesinadas en Gaza, ya asesinó más de 200 periodistas, además de los 5 de esta noche.
Al Jazeera denunció el asesinato de los integrantes de su equipo en la media noche de este domingo (hora local). Según informan agencias de noticias, apenas media hora antes, Anas al Sharif publicó a través de su cuenta de X un video que dejaba ver la cercanía de los bombardeos israelíes que caían en ese mismo instante sobre la Ciudad de Gaza. El video tenía como refuerzo informativo el siguiente texto: «Bombardeos sin parar… Desde hace dos horas, la agresión israelí se intensifica en la Ciudad de Gaza».
Poco antes se ser asesinado, Al Sharif compartió un nuevo texto en redes sociales alertando que la ofensiva israelí en la capital gazatí crecía en intensidad: «Si esta locura no termina, Gaza quedará reducida a ruinas, las voces de sus gentes silenciadas, sus caras borradas. Y la historia los recordará como testigos silenciosos de un genocidio que decidieron no detener».























