La verdad sobre la desigualdad y los ingresos en ese período de gobierno

Federico Araya (*)

Dado el reciente debate sobre la evolución de los ingresos de los hogares, nos pusimos con Leti Piñeyro a trabajar con los microdatos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH), concentrándonos principalmente en la evolución de la mediana de los ingresos, dado que, en el promedio, como es bien sabido, los enanos se ahogan. Curiosamente, la mediana cuenta una historia diferente. 

La publicación de ex-ante dejó al descubierto los malabares que tienen que hacer los economistas del gobierno para tratar de justificar lo injustificable. Tanto es así que el ex director del CED (Centro de Estudios para Delgado) argumentó que el dato era viejo, cuándo en realidad es el último que hay disponible para analizar la evolución por quintiles de ingreso. 

Sostuvo que el aumento actual en comparación a cuando este gobierno asumió era de 7% en lugar de 0.8%. Cuando vi el 7% imaginé que estaba comparando el primer trimestre del 2024 vs el primer trimestre del 2020, entonces pensé, que pillo, se olvida que en marzo del 2020 los ingresos se desplomaron, entonces compara contra un subsuelo. Pero la cosa fue aún peor, en realidad compara el primer trimestre de 2024 vs el cuarto trimestre del 2019. Es decir, en una variable con alta volatilidad mensual como el ingreso de los hogares el tipo compara trimestres distintos. Aquello de la estacionalidad que se daba en econometría parece que se le olvidó. Una pena. 

Vamos a ver la historia que nos cuenta la mediana.

Empecemos por el final, la película es esta: la penúltima barra que corresponde al año 2019 es levemente mayor para todos los deciles que la última barra que corresponde al 2023. Esto es, analizando la mediana de los ingresos (con valor locativo) per cápita de los hogares se observa una caída para todos los deciles. 

Fuente: elaboración propia a partir de Microdatos de la ECH del INE.

Veamos capítulo por capítulo de la serie que tiene claramente diferentes temporadas. Los primeros dos gobiernos del FA muestran un crecimiento en la mediana de los ingresos para todos los deciles, pero sobre todo es impresionante el aumento de los primeros tres (superior al 80%). En contraposición, la mediana del décimo decil creció un 28%. 

Fuente: elaboración propia a partir de Microdatos de la ECH del INE.

En el último gobierno del FA, la economía se desacelera, la pobreza y la desigualdad detienen su caída. Aun así, en el 2019 la mediana de ingresos del primer decil era un 15% superior a la del 2013. El resto de los deciles también crece, pero en menor medida y se observa una recuperación del décimo (+5%).

Fuente: elaboración propia a partir de Microdatos de la ECH del INE.

Con todo, la temporada del FA arroja este resultado: La mediana de ingresos del primer decil crece 111% entre 2019 y 2006, la del segundo decil 96%, la del tercero 88% y así sucesivamente, hasta el décimo decil que crece un 35%. Esto es una muestra clarísima de crecimiento con inclusión, en favor de los hogares de menores ingresos. Los primeros deciles son los de menores ingresos los últimos los de mayor ingreso.

Fuente: elaboración propia a partir de Microdatos de la ECH del INE.

¿Qué pasó entre 2019 y 2023? Se observa una caída en la mediana de los ingresos para todos los deciles, con particular fuerza en el primero (cae 5%), el resto de los hogares muestra caídas más leves (en el 9 y en el 10 la caída es de 1%).

Fuente: elaboración propia a partir de Microdatos de la ECH del INE.

Esta mayor caída en la mediana de los ingresos de los hogares del primer decil hace que la ratio 90/10 (medida en medianas) se haya incrementado entre 2019 y 2023. Pasó de 9,1 a 9,5. Había arrancado en 14,3 en 2006. Esto básicamente da una idea de la distancia que separa a los hogares de menores ingresos con los hogares de mayores ingresos, es otro indicador de desigualdad más intuitivo que el Índice de Gini. Los hogares de más altos ingresos obtienen 10 veces más que los hogares de más bajos ingresos ($96mil per cápita vs $10mil per cápita). 

Fuente: elaboración propia a partir de Microdatos de la ECH del INE.

Esto manifiesta una desigualdad acalambrante. El crecimiento económico es condición necesaria pero insuficiente para reducirla. Si pensamos que el problema se arregla solo con crecimiento estamos fritos. Se necesitan políticas decididas para combatir la desigualdad. En eso el programa PAÍS de Carolina Cosse propone medidas bien concretas: el aumento de 50% para las Asignaciones Familiares del Plan Equidad y las Tarjetas Uruguay Social en el primer año, la creación de 30 mil puestos de trabajo con foco en mujeres con menores a cargo, la alimentación en Secundaria destinada a los adolescentes que sufren Inseguridad Alimentaria, son algunas de las medidas que atacan el problema en el corto plazo.

La política de aumentos diferenciados para salarios sumergidos, la incorporación de la productividad a la Negociación Colectiva, el apoyo a las medianas y pequeñas empresas, la ampliación de las escuelas de tiempo completo, la inversión en el sistema de cuidados, en la vivienda y el desarrollo de la ciencia y la tecnología atacan el problema en el medio y largo plazo.

La desigualdad se reduce si hay políticas públicas decididas a combatirla; se hizo entre 2007 y 2013, se puede volver a hacer a partir de 2025.

(*) (Economista, el texto y las gráficas son originales de un hilo que Federico Araya publicó en su red de X, ex Twitter)

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS.

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