Acto por el día internacional de los trabajadores en Avenida del Libertador en Montevideo. Foto: Mauricio Zina/adhocFOTOS

Los desafíos para el empleo en Uruguay

Federico Araya (*)

El Día Internacional de los Trabajadores invita a reflexionar sobre los desafíos que se enfrentan en el empleo en nuestro país Uruguay y las acciones que se pueden impulsar desde la política pública enfrentarlos. No alcanza con crear más puestos de trabajo: se trata de transformar las condiciones estructurales que reproducen desigualdad, precariedad e informalidad. Casi la mitad de la población económicamente activa enfrenta alguna forma de restricción en su inserción laboral, ya sea por estar desempleada, trabajar sin aportes, en condiciones de subempleo o percibir ingresos insuficientes pese a estar formalizada. Este diagnóstico debe ser el punto de partida para una agenda transformadora del empleo, que ponga en el centro la dignidad del trabajo humano, la equidad de género, la inclusión social y la sostenibilidad.

1) El desafío de la transformación Laboral y Futuro del Trabajo

Uruguay al igual que el resto de América Latina viene de una década de estancamiento económico, Por lo tanto, uno de los principales desafíos que enfrenta el país y la región es lograr tasas de crecimiento económico que sean sostenibles en el mediano y largo plazo. Obviamente, que esto es condición necesaria pero no suficiente. 

Es decir que tenemos un doble desafío, a nosotros no nos alcanza sólo con crecimiento económico, o solo con aumentar los puestos de trabajo, precisamos que ese crecimiento llegue a los sectores más vulnerables y que los puestos de trabajo que se creen sean en condiciones dignas y decentes. Los datos del último trimestre con el que cierra el gobierno anterior marcan que de 1.750.000 ocupados hay 380.000 trabajadores y trabajadoras en condiciones de informalidad y 160.000 en condiciones de subempleo. A la vez, la última estimación que tenemos disponible nos da que más de 450.000 trabajadores con salarios por debajo de los $25.000 por 40 horas semanales, de los cuales 243.000 son trabajadores formales, es decir, que aportan a la seguridad social, pero sus salarios son muy escasos. Y estos números, son solo dentro de las personas que tienen una ocupación, a lo que hay que agregar la problemática de aquellas personas que no tienen un trabajo y que por tanto se encuentran en una situación económica más desfavorable. En el último trimestre del gobierno anterior la tasa de desempleo fue casi de 8% de la población económica activa, lo que representa aproximadamente a 150.000 personas que buscando trabajo activamente no lo consiguen. 

En síntesis, nuestra población económicamente activa es de 1.900.000 personas y de ese conjunto, casi 840.000 (cerca del 45%) presentan alguna restricción,  ya sea que se encuentran desocupadas, o estando ocupadas no aportan a la seguridad social, o se encuentran en el subempleo, o incluso estando formalizadas y trabajando 40 horas no obtienen ingresos suficientes para realizar y mejorar sus condiciones de vida materiales. Tenemos que trabajar para que ese 45% de la población activa pueda acceder a un trabajo en condiciones de decencia y dignidad.

Salud y la seguridad ocupacional en el Trabajo. Hoy entre 35.000 y 40.000 accidentes laborales ocurren anualmente. Como resultado, un trabajador pierde la vida cada 10 días, y muchos otros quedan con discapacidad permanente. Un desafío es disminuir estos números que nos interpelan a todos y todas como actores del mundo del trabajo.

Otro desafío que tenemos es romper con la división sexual del trabajo, vamos a ahondar un poco más sobre ello en la pregunta específica de trabajo, empleo y formación para las mujeres, pero sin dudas ellas se encuentran en gran desventaja. 

Todo lo anterior está íntimamente vinculado a la reducción del tiempo de la jornada de trabajo. Creo que podemos estar de acuerdo en que la jornada de 48 o más horas es excesiva. En la actualidad, cerca de 200.000 ocupados realizan jornadas de más de 48 horas. La gran mayoría están en sectores como el transporte y las actividades primarias, dónde tenemos una gran cantidad de accidentes. Por eso creemos que la reducción de la jornada, puede contribuir al bienestar de los trabajadores y trabajadoras en particular, y de la sociedad en su conjunto. No estamos presentando esta medida creyendo que con esto se resuelven los problemas de desempleo, sino que lo estamos presentando como una propuesta para incrementar el bienestar de la sociedad.

A la vez, una política de reducción de la jornada con perspectiva de género podría permitir el ascenso de las mujeres a puestos de jerarquía, dado que no sería necesario estar una enorme cantidad de tiempo en el lugar de trabajo para tomar decisiones importantes. 

2) El desafío de la formación continua y el empleo para jóvenes y mujeres

Obviamente, todos los números presentados previamente, que son promedios, se agravan cuando uno desagrega por determinadas variables. Cuando lo hacemos por edad, los que se encuentran en mayor desventaja son los jóvenes, cuando lo hacemos por género, las que se encuentran en peores condiciones son las mujeres, cuando lo hacemos por ascendencia, las que se encuentran más perjudicadas son las personas afro y así podríamos seguir. La tasa de desempleo para las personas de menos de 25 años fue de 26,3% en el 2024, más que triplicando a la de la economía en su conjunto (8,2%), pero dentro de ese promedio, los varones jóvenes tienen un desempleo de 23,9%, pero para las mujeres el indicador asciende a 29,6%.

Entendemos que una de las mejores políticas de empleo juvenil, tiene que ver con la educación. La inserción al mundo laboral de la población joven tiene que ir de la mano con poder continuar estudiando. 

En ese sentido, se están trabajando diversas, en varias medidas. Una es la ampliación del cupo del Programa Yo Estudio y Trabajo que lleva adelante el MTSS en coordinación con otras instituciones.  Otra de las medidas es la reinstalación del Sistema Nacional de Formación Profesional, que había dejado de convocarse en el periodo pasado. 

Además, se está estudiando la presentación una nueva ley de promoción de empleo. Entendemos que la actual, no ha tenido los efectos que se esperaba que tuvieran. La ley actual tiene su mayor concentración en Montevideo y la zona metropolitana y por lo tanto, necesitamos llegar a los lugares más profundos del interior del país. Queremos que las herramientas de promoción del empleo lleguen a todos los territorios.   

No solo alcanza con incorporar cuotas de participación femenina en los distintos ámbitos. Hay que asegurar las condiciones para que las mujeres jóvenes se incorporen al mercado de trabajo remunerado, como un espacio de cuidados en su lugar de trabajo. 

3) El desafío del trabajo decente y sostenibilidad social

La línea de empleos verdes la comenzó a trabajar el MTSS en el año 2013, es decir, que hace ya más de una década que estamos en esta temática. Los empleos verdes son aquellos que se desarrollan respetando las condiciones ambientales, aportan a la calidad del ambiente y buscan contribuir a la mitigación del cambio climático, a la vez que cumplen con los requisitos del trabajo decente. 

Una de las líneas a trabajar por parte del MTSS es la actualización y seguimiento del registro de clasificadores. La ley de residuos aprobada en el 2019, le otorga esta facultad y obligación al MTSS. Esto que había sido descontinuado en los últimos años será de las cosas a retomar en este período para tener una sistematización confiable del registro de personas clasificadoras de residuos en el país. Se trabajará con todas las partes para llevar adelante este desafío.

4) El desafío de la inclusión y diversidad en el empleo

La ley para el empleo de personas con discapacidad en el Estado no ha respetado las cuotas para esta población en el sector público y privado y uno de los aspectos bajo actual análisis es la flexibilización de los requisitos para que una persona pueda acceder al beneficio. 

Es un trabajo de todo el Ministerio promover la inclusión de las personas con discapacidad a los ámbitos del mundo laboral, ya sea a través de facilitar las condiciones para el acceso al trabajo, como, por ejemplo, la revisión y cumplimiento de las leyes, así como para la inclusión de cláusulas en lo que refiere a los beneficios no salariales a impulsar en la Negociación Colectiva.  En lo que respecta a las personas trans también existe un gran debe y también se revisará la normativa para que los derechos no sean más vulnerados. 

5) El desafío de la formalización del empleo

Los datos de informalidad dan cuenta de que casi 400.000 trabajadores se encuentran sin cotización a la seguridad social. La última encuesta de Protección Social que realizó el BPS en el año 2017 daba cuenta de que entre los trabajadores informales había un 15% que declaraba que el patrón le exigía mantenerlo por fuera de la formalidad para contratarlo. Es necesario combatir a ese tipo de patrón que obliga a que un trabajador acepte estar en la informalidad o la alternativa es quedar desempleado. 

Casi dos de cada tres trabajadores que realizan su labor por cuenta propia se encuentran en condiciones de informalidad. Entonces debemos generar incentivos y facilidades para que los cuentapropistas se registren como unipersonales extendiendo parte de la cobertura del sistema de seguridad social hacia este tipo de empresas. Tendremos que generar mecanismos para que las unipersonales puedan tener la posibilidad de hacer aportes al sistema previsional en función de su facturación y recibir a cambio ciertos beneficios y derechos correspondientes de seguridad social, como ser la cobertura de seguro de desempleo, enfermedad, o subsidio y licencia por maternidad, entre otros.

Finalmente, desde el INEFOP trabajar para el fortalecimiento de los programas de Reconversión Laboral, de manera que aquellos trabajadores que estaban en la informalidad o en el desempleo pasen a estar ocupados en actividades formales y de mayor productividad. 

(*)Economista y Director Nacional de Empleo en el MTSS

Compartí este artículo
Temas