Penas de prisión para exoficiales de la DINA por asesinato de diplomático español en 1976

Seis oficiales chilenos fueron condenados al ser hallados responsables del asesinato de un diplomático español durante los años de la dictadura de Augusto Pinochet

Los seis oficiales ya retirados recibieron condenas que van desde los 10 a los 15 años por asesinar, hace 47 años, a Carmelo Soria, economista y diplomático español.

Los seis oficiales fueron miembros de la siniestra Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y la condena recibida por la Corte Suprema que impone su encarcelamiento es inapelable ya que se trata de un fallo de última instancia.

El economista y diplomático español era militante del Partido Comunista Español y trabajaba en Chile para la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

Soria, quien tenía 54 años cuando fue detenido, ingresó al país como refugiado en 1971 y gracias a su condición de diplomático como funcionario de la ONU, ayudó a varios opositores al régimen dictatorial a exiliarse en embajadas en Santiago de Chile.

La muerte de Soria, fruto de las torturas a que fuera sometido por los agentes de la DINA, intentó justificarse presentándola como el resultado de un accidente de tránsito provocado por el consumo de alcohol.

Algunos de los ahora condenados por este hecho, cumplen otras condenas por otros delitos en la prisión especial que aloja a los genocidas de la dictadura pinochetista.

De acuerdo al fallo quedó demostrado que «un grupo de individuos pertenecientes a la DINA, entidad que operó sistemática y clandestinamente en contra de múltiples opositores políticos del gobierno militar y de sus colaboradores (…) se concertaron para detener a Carmelo Soria Espinoza, a quien consideraban contrario al régimen instaurado».

Con el pretexto de un simple control vehicular, agrega el fallo, el 14 de julio de 1976, agentes de la DINA “vestidos como funcionarios policiales», lo detuvieron, llevándolo detenido a una dependencia donde fue sometido “a interrogatorios y a castigos físicos que le provocaron la muerte».

Los agentes ocultaron el crimen, simulando “el desbarrancamiento” del auto de Soria, dejando, además entre su ropa, «una nota (…) que sugería la infidelidad de su cónyuge», se lee en la sentencia.

A pesar de la condena, la hija del diplomático asesinado en 1976, consideró que las penas recibidas por los represores fueron “miserables”.

Al conocerse el fallo, la CEPAL valoró «los esfuerzos desplegados por la familia de Carmelo Soria, la sociedad civil, las organizaciones de defensa de los derechos humanos y la justicia chilena, que permitieron determinar la verdad y la justicia en torno a su secuestro y posterior asesinato» y ratificó que a «47 años de su muerte, la Comisión rinde un sentido homenaje», reafirmando así «que el respeto por la memoria y el compromiso con la búsqueda de la verdad y la justicia son esenciales para el pleno desarrollo de los pueblos».

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