Lula lidera integración regional para el desarrollo.
Rony Corbo
El presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula Da Silva convocó en Brasilia a los presidentes sudamericanos. Aparte del anfitrión concurrieron, Alberto Fernández (Argentina), Luis Arce (Bolivia), Gabriel Boric (Chile), Gustavo Petro (Colombia), Guillermo Lasso (Ecuador), Irfaan Ali (Guyana), Mario Abdo Benítez (Paraguay), Cha Santokhi (Surinam), Luis Lacalle Pou (Uruguay), Nicolás Maduro (Venezuela) y por parte de Perú, su primer ministro, Luis Alberto Otárola.
El tema fue la integración sudamericana, como la reactivación de la UNASUR, propuesta por Brasil y rechazada por Uruguay, Lula lanzó una serie de iniciativas que serán estudiadas por todos los países en un plazo de 120 días.
La Unasur nació como un nucleamiento de todos los países sudamericanos hace 15 años, con sede en Ecuador. El giro a la derecha a partir de 2018 se tradujo en una salida de más de la mitad de sus miembros, quienes intentaron crear PROSUR, iniciativa que no tuvo éxito. Lula insistió en la integración regional por encima de las diferencias ideológicas y puso como ejemplo la Unión Europea.
La reinserción de Venezuela en la región y la defensa de la democracia venezolana por parte de Lula fue otro de los puntos claves del encuentro.
Lacalle Pou y Gabriel Boric criticaron a Lula por la defensa de Venezuela. Uruguay está aislado en la región y el papel del presidente uruguayo de “caballo de troya” en la región seguramente lo aísle aún más,
Lula, integración sudamericana para el desarrollo de los pueblos
En el discurso inaugural Lula dijo que Brasil “entiende que la integración sudamericana es fundamental para fortalecer la unidad de América Latina y el Caribe. Una América del Sur fuerte, segura y políticamente organizada amplía las posibilidades de afirmar, en el plano internacional, una verdadera identidad latinoamericana y caribeña”, afirmó.
“Desde hace más de diez años, la Unasur nos ha permitido conocernos mejor. Consolidamos nuestros lazos a través de un amplio diálogo político que dio cabida a las diferencias y nos permitió identificar denominadores comunes. Implementamos iniciativas de cooperación en áreas como salud, infraestructura y defensa”, agregó.
“También combinamos el crecimiento económico con la distribución del ingreso. Hemos reducido nuestras desigualdades históricas y logrados avances tangibles en la lucha contra la pobreza. Según la FAO, América del Sur redujo, en dos décadas, del 15% al 5% su población víctima del hambre. No resolvimos todos nuestros problemas, pero estuvimos dispuestos a enfrentarlos en lugar de ignorarlos y decidimos hacer esto cooperando entre nosotros”, añadió el mandatario brasileño.
“Tenemos el más grande y más variado potencial energético del mundo, si tenemos en cuenta las reservas de petróleo y gas, la hidroelectricidad, los biocombustibles, la energía nuclear, eólica, solar y el hidrogeno verde. Somos grandes y diversos productores de alimentos. Tenemos más de 1/3 de las reservas de agua dulce del mundo y una biodiversidad muy rica, pero aún poco conocida”, apuntó.
“La Unasur es un patrimonio colectivo. Recordemos que está vigente. Siete países siguen siendo miembros de pleno derecho. Es importante retomar su proceso de construcción. Pero al hacerlo, es esencial evaluar críticamente lo que no funcionó y tener en cuenta esas lecciones. Necesitamos mecanismos de coordinación flexibles que brinden agilidad y eficacia en la ejecución de iniciativas. Nuestras decisiones solo tendrán legitimidad si se toman e implementan democráticamente. En este sentido, y sin perjuicio de otras propuestas que discutiremos a lo largo del día de hoy, sugiero las siguientes iniciativas para su consideración:
poner el ahorro regional al servicio del desarrollo económico y social, movilizando bancos de desarrollo como CAF, Fonplata, Banco del Sur, entre otros. Profundizar nuestra identidad sudamericana también en el ámbito monetario, a través de mecanismos de compensación más eficientes y la creación de una unidad de referencia común para el comercio, reduciendo la dependencia de monedas extrarregionales;
implementar iniciativas de convergencia regulatoria, facilitando los trámites y reduciendo la burocracia para la exportación e importación de bienes; ampliar los mecanismos de cooperación de última generación, involucrando servicios, inversiones, comercio electrónico y política de competencia; actualizar la cartera de proyectos del Consejo Suramericano de Infraestructura y Planificación (COSIPLAN), reforzando la multimodalidad y priorizando aquellos de alto impacto para la integración física y digital, especialmente en las regiones fronterizas; desarrollar acciones coordinadas para enfrentar el cambio climático; reactivar el Instituto Suramericano de Gobierno en Salud, que nos permitirá adoptar medidas para ampliar las coberturas de vacunación, fortalecer nuestro complejo industrial de la salud y ampliar los servicios a las poblaciones necesitadas y pueblos indígenas. Iniciar la discusión sobre la constitución de un mercado energético sudamericano, que asegure el abastecimiento, el uso eficiente de nuestros recursos, la estabilidad jurídica, los precios justos y la sostenibilidad social y ambiental. Crear un programa de movilidad regional para estudiantes, investigadores y profesores de educación superior, algo que fue tan importante en la consolidación de la Unión Europea; y reanudar la cooperación en el área de defensa con miras a dotar a la región de una mayor capacidad de formación y entrenamiento, intercambio de experiencias y conocimientos en materia de industria militar, doctrina y políticas de defensa”, añadió Lula.
“Aprendimos con el querido Marco Aurelio García, intelectual y dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), fallecido en 2017: La política no es destino, sino construcción humana sobre unas condiciones históricas dadas. La integración se hará respetando la diferencia, porque ya no cabe la homogeneidad de la sumisión”, finalizó el presidente de Brasil.
Consenso de Brasilia
En este marco el llamado Consenso de Brasilia registró una “visión común de que América del Sur constituye una región de paz y cooperación, basada en el diálogo y el respeto a la diversidad de nuestros pueblos, comprometida con la democracia y los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la justicia social, el Estado de derecho y la estabilidad institucional, la defensa de la soberanía y la no injerencia en asuntos internos».
Dividida en nueve puntos, la carta señala que los presidentes «reconocieron la importancia de mantener el diálogo regular, con miras a impulsar el proceso de integración en América del Sur y proyectar la voz de la región en el mundo».
Los firmantes también «decidieron establecer un grupo de contacto, encabezado por los cancilleres, para la evaluación de las experiencias de los mecanismos sudamericanos de integración y la elaboración de una hoja de ruta para la integración de América del Sur, a ser sometida a la consideración de los Jefes de Estado». Este grupo de ministros de Relaciones Exteriores deberá presentar propuestas en cuatro meses.
Uruguay “caballo de Troya” en la Integración regional
Luis Lacalle Pou transmitió la “reunión a puertas cerradas” en su cuenta de Instagram con su intervención en el plenario de jefes de Estado, donde sostuvo que en Venezuela hay muchos grupos “tratando de mediar para que haya una democracia plena, por los derechos humanos, para que no haya presos políticos” y criticó a Lula por la defensa de la democracia venezolana.
Lacalle Pou busca transformarse así en el nuevo líder de la derecha regional, ante la debacle y la perdida de casi todos los gobiernos en el continente. Se filma en una reunión a puertas cerradas y manda un mensaje a la derecha continental y a sus amigos de EE. UU., aislando a Uruguay aún más en política exterior.
Foto de portada:
Ignacio Lula da Silva junto a Luis Lacalle Pou durante su visita oficial a Uruguay en el mes de enero. Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS.





















