“Cuando las voces del clamor guardado, sean el ruido natural del mundo”, dice Silvio Rodríguez en una de sus hermosas canciones. Esa frase es una buena manera de comenzar un editorial para hablar de los 600 números de EL POPULAR en su tercera época.
Esto es así, porque a lo largo de toda su historia EL POPULAR ha tenido ese objetivo que dice Silvio, en un doble sentido: ser una herramienta para que se expresen las voces del “clamor guardado”, las del pueblo, las silenciadas, las recluidas a espacios marginales; y, al mismo tiempo, contribuir a construir la unidad y las herramientas sociales y políticas, la organización popular necesaria, para que llegue ese día en que estas voces sean “el ruido natural del mundo”.
En el caso de EL POPULAR hablar de historia es decir mucho, hay que remontarse al 1° de febrero de 1957 cuando salió el primer ejemplar del diario, y aún más, porque las raíces de sus orígenes se nutren de Justicia, el señero diario de izquierda y comunista, que incluso convivió con EL POPULAR durante un tiempo. Hay que integrar a los órganos clandestinos, valientes, resistentes, que enfrentaron la oscura noche del fascismo y fueron un faro de libertad, de aliento, de esperanza, nos referimos a Carta y Liberarce. Hay que incorporar a Cinco Días y La Hora, experiencias nacidas al calor de la ofensiva popular para derrotar a la dictadura. Hay que hablar de la segunda época de EL POPULAR, ya como semanario, sumado a la pelea por abrir cauces populares en la democracia recién reconquistada. Hay que decir que esa historia se expresó en Carta Popular, a finales del siglo XX y comienzos del XXI. Y reivindicar, claro, el esperanzado inicio de la tercera época, en el 2008, en el primer gobierno nacional del Frente Amplio, por el que tanto luchó EL POPULAR.
Es todo eso, y, en particular este último esfuerzo, lo que germina hoy en 600 números.
Es una responsabilidad muy grande hacer EL POPULAR. Esa historia ilumina, inspira, pero también pone la vara muy alta y exige.
La permanencia en el tiempo de EL POPULAR es, en sí misma, una victoria, porque tiene todas las contras. Es una experiencia de comunicación popular, que se planta ante la hegemonía de las clases dominantes para disputársela. En tiempos de vorágine y de presente perpetuo, plantea una frecuencia semanal, para pensar y reflexionar y elabora y dice desde una perspectiva histórica. En tiempos de post, de Twitter, con su dictadura de los 280 caracteres, en que todo tiene que ser corto y rápido, insiste en materiales con desarrollo, pluralidad de voces y profundidad de análisis. En tiempos de marcar perfiles, de hipertrofia de la segmentación, de identificación extrema con las particularidades y la individualidad, reivindica la perspectiva general, la unidad como centro y apuesta a lo colectivo. En tiempos de diluir identidades y tomar distancia, reivindica su identidad popular, de izquierda y, encima, comunista.
EL POPULAR busca, cada semana, cumplir con los fines clásicos del periodismo popular: decir la verdad, agregar a la agenda pública los temas y la perspectiva del pueblo, informar, contribuir a construir línea política y disputa ideológica con las clases dominantes, hacer una comunicación amplia y a la vez combativa, que de pelea, organice y movilice. Pero, y como si todo lo anterior fuera poco, le agrega una función que antes no tenía la importancia que hoy adquiere: orientar en el caos de la interesada infodemia que promueve el poder, la saturación informativa que todo lo confunde, la dictadura de la anécdota, que dificulta el pensamiento crítico y busca imposibilitar una visión con perspectiva estratégica. EL POPULAR busca, cada semana, reforzar ejes políticos, orientar en el océano de noticias falsas y perspectiva única, la del poder.
No siempre lo logra, claro está. Y también está claro que falta mucho, pero mucho, para estar a la altura de las necesidades de nuestro pueblo y de las luchas que libra.
Es muy difícil resumir 600 números, incluso si nos ceñimos a los últimos 100. En la mirada larga, de los 600 números, aparecen las coberturas de todas las luchas sindicales y populares, los congresos del FA y del PIT-CNT, las campañas electorales, las discusiones y propuestas del PCU, sus Congresos, la lucha contra la impunidad, el internacionalismo. Especialmente destacan las ediciones especiales realizadas: la 230, dedicada a los 40 años de la Huelga General; la 374, en homenaje a Fidel Castro; la 404, por los 50 años de la caída del Che; la 408, por los 100 años de la Revolución de Octubre; la 422, por los 200 años del nacimiento de Carlos Marx y la 435, por los 50 años de los asesinatos de Líber, Hugo y Susana y el 68 en Uruguay. Y habría que agregar muchas, el homenaje a Victorio Casartelli, a Tabaré Vázquez. La cobertura de las luchas y los planteos del feminismo. La campaña contra los golpes de estado en Paraguay, en Honduras, en Bolivia, la lucha por la libertad de Lula. Señalar la importancia de la conformación de “Valor!!”, un espacio de reflexión y producción de artículos de economistas con una visión marxista, que ya generaron varios suplementos y abordan una columna semanal.
Y si nos obligamos a una mirada de estos últimos 100 números, los transcurridos desde la edición 500, está toda la pandemia, la crítica al neoliberalismo y sus consecuencias, las ollas populares, el 1° de Mayo y el 20 de Mayo en esas condiciones, los 50 años del FA, los triunfos populares en Bolivia. Chile y Colombia, la solidaridad con Cuba, la gran gesta democrática de la recolección de firmas y el referéndum contra la LUC, los 100 años del PCU, el congreso del PIT-CNT, el XXXII Congreso del PCU. Especialmente hay que rescatar el esfuerzo de EL POPULAR por acompañar la recolección de firmas y la campaña por el SI en el referéndum contra la LUC, en todos los números, pero, en particular, cinco ediciones especiales abordando diferentes aspectos de la LUC: los trabajadores, la economía, la educación, la vivienda, la seguridad pública.
EL POPULAR es un hermoso fragmento de la historia de la lucha del pueblo uruguayo, a la vez testigo y protagonista. Es una experiencia de periodismo comprometido, que no solo no toma distancia, sino que se involucra y toma partido en cada lucha, en cada tema. Que sabe y asume que lo importante es decir la verdad, ser riguroso en la información y en su presentación, que la objetividad es un cuento de los poderosos y que lo que realmente define es la honestidad del punto de partida.
EL POPULAR recoge y honra su historia, su pasado, pero da la lucha desde el presente. Por eso mantiene este esfuerzo semanal, la impresión en papel, que no solo es un instrumento de información y apoyo para dar la polémica, es también una herramienta para organizar, para tener un contacto permanente con miles de hombres y mujeres, de militantes sociales y políticos cada semana, un cara a cara insustituible, irremplazable. Pero busca dar la pelea contrahegemónica en todas las canchas, tiene su Portal, que le da, de alguna manera, presencia diaria; desarrolla con mucho esfuerzo la presencia en las redes, con audiovisuales, coberturas y columnas de opinión, esta semana incorporó la del senador Oscar Andrade, y también un programa semanal de radio.
El desafío es potenciar todos esos instrumentos, aumentar y mejorar la producción de contenidos y su difusión, estar más cerca, aún, de las luchas de nuestro pueblo en todas sus expresiones. Ampliar los temas a los que les damos cobertura. Enriquecer las miradas y las columnas de opinión. Incorporar humor. Tantas cosas.
EL POPULAR llega a estos 600 números consciente que la historia hermosa que atesora es muy valiosa, nutre, compromete, pero no garantiza el presente ni el futuro. EL POPULAR, como decíamos es un hermoso fragmento de la historia de nuestro pueblo, tiene un presente de crecimiento y desafíos y tendrá el futuro que seamos capaces de construir.
Hay muchas incógnitas que solo la praxis irá respondiendo, pero hay algunas certezas centrales. EL POPULAR es una herramienta unitaria del pueblo, sus páginas han estado y seguirán estando abiertas a todas las opiniones y luchas del campo popular. EL POPULAR honrará los ejemplos que atesora. Es imposible hablar de EL POPULAR sin referirse a Juan Manuel Brieba, desaparecido por el fascismo y a Norma Cedrés, asesinada en prisión. Y sabiendo que no se puede nombrar a todas y todos, también es imposible, si hablamos de esta última etapa, no recordar a nuestro entrañable Camilo Wuhl, partícipe y motor de buena parte de estos 600 números.
Esas certezas nos comprometen más con lo que viene, con lo que hay que hacer. Pero hoy es necesario, es justo, felicitar por el esfuerzo, el sacrificio y el amor puesto en la tarea, a todas y todos los que de mil maneras hicieron posibles estos 600 números. Menos mal que existen, queridas compañeras y compañeros.
Celebramos con ustedes estos 600 números convencidos de que como dijera el poeta turco, comunista, Nazim Hikmet: “Nuestros días más hermosos aún no los hemos vivido. Y lo mejor de todo aquello que tengo que decirte todavía no lo he dicho”.
























