El lunes 2 de marzo, el presidente de la República, Yamandú Orsi, rindió cuentas ante el Parlamento y ante la sociedad del primer año de gobierno nacional del Frente Amplio. Hay muchas miradas posibles para analizar su discurso, todas válidas, en nuestro caso vamos a intentar colocar una perspectiva política.
En poco más de 40 minutos, Orsi hizo un balance de lo principal que el gobierno realizó en este primer año y también colocó algunos de los temas principales que se abordarán hacia el futuro.
Destacó que ante la incertidumbre e inestabilidad del escenario internacional Uruguay podía resignarse o reafirmar su identidad y el gobierno eligió el segundo camino.
Explicó que el gobierno del FA recibió un país con el déficit fiscal más alto de la historia, con deudas y compromisos cercanos a los mil millones de dólares, con proyectos que eran negativos para el país, como el proyecto Neptuno o procesos como el de Cardama y las patrullas oceánicas. Orsi reivindicó que se trabajó y se encontraron caminos para ir superando esas dificultades.
Destacó, que, con diálogo político, se logró aprobar una ley fundamental para cualquier gobierno, el Presupuesto Nacional, aún sin contar con mayoría propia en la Cámara de Diputados.
Enfatizó que de las 63 prioridades comprometidas con nuestro pueblo más del 80% están en ejecución. Con razón destacó que este primer año cierra con el crecimiento de la economía, del empleo, del salario y la inflación más baja en muchas décadas.
Allí quizás esté el centro político. Como lo señalamos en el editorial de nuestra edición 750, el crecimiento del salario y del empleo son elementos centrales para cualquier gobierno de izquierda. Además, la coincidencia del crecimiento del salario y del empleo, una vez más, demuestra la falacia del mito neoliberal de que para que haya empleo deben bajar los salarios. Todo eso, además, en el marco del fortalecimiento de la negociación colectiva, con la Ronda de Consejos de Salario más grande de la historia, que culminó con más de 90% de acuerdos en las 248 mesas de negociación.
El discurso incluyó menciones a la duplicación del presupuesto de vivienda para los sectores más vulnerables de la sociedad, que pasará de 350 millones de dólares a 700; la prioridad en la infancia y en particular en la pobreza infantil, marcada en el destino fundamental de los incrementos presupuestales y en un conjunto de instrumentos; la recuperación de la participación docente en los ámbitos de gobernanza de la educación pública; el crecimiento importante de la cobertura del Bono Crianza, del Bono Escolar, de las Becas Butiá para la enseñanza media, de la cobertura de los comedores en liceos y UTU. La inversión en OSE más importante de la historia. Los dos Data Center nuevos de ANTEL, uno para asegurar la seguridad de los datos de las y los uruguayos y el otro para Inteligencia Artificial. Las mejoras en Salud Pública.
Le dio especial relevancia a la inclusión de dos medidas de justicia tributaria, el impuesto global para que las trasnacionales tributen en Uruguay y el gravamen a una parte de los capitales que las y los uruguayos tienen en el exterior.
También se refirió al Diálogo de la Seguridad Social, que está en marcha, y adelantó la posibilidad que su resultado incluya recuperar los 60 años como edad jubilatoria para los sectores más vulnerables, según dijo, y modificaciones en el pilar de ahorro individual, es decir reducción del lucro, así como la construcción de un sistema más amplio de protección social.
Destacó también medidas, muy concretas, para mejor la seguridad y la convivencia, en torno a incorporación de efectivos policiales, un despliegue y presencia mayores y la incorporación de tecnología.
Tuvo espacio también para reivindicar y agradecer la solidaridad de los médicos cubanos que permitió que más de 100 mil uruguayas y uruguayos recuperaran la vista, en uno de los pasajes más aplaudidos del discurso.
Lo anterior, que es una apretadísima síntesis de lo expresado por el presidente Orsi, no es poco. Es, en primer lugar, una respuesta clara y con hechos al discurso de la oposición de derecha sobre la falta de rumbo y de realizaciones del gobierno del FA.
Esto es así y hay que remarcarlo. En el discurso del presidente Orsi, pero lo que es más importante aún, en la acción concreta del gobierno del FA, se expresa con claridad un modelo de país distinto, muy distinto, al modelo de la desigualdad que implementó la derecha en los cinco años anteriores. Esto no es patrimonio de toda la sociedad, es cierto, pero por ello no deja de ser cierto.
Dicho lo anterior hay que decir también que no alcanza. Y esta afirmación es en dos dimensiones.
En primer lugar, es necesario avanzar más en la implementación del Programa del FA, que no es un capricho, es la respuesta necesaria a los desafíos del país y a las necesidades de nuestro pueblo. Por poner un solo ejemplo, la inestabilidad del mundo, marcada por la política agresiva del imperialismo yanqui en declive, exige la construcción de una Estrategia Nacional de Desarrollo, que permita un crecimiento mayor, con justicia social, profundización democrática y con una perspectiva soberana.
En segundo lugar, porque el FA, la izquierda, el movimiento popular, lo que denominamos el bloque histórico, político y social, democrático y radical de los cambios, se propone transformar la sociedad, en su economía, en sus relaciones sociales y culturales, en el plano político y de la conciencia.
Claramente ese no es un objetivo que se logre solo con gestión de gobierno. Por eso cada punto, cada tema, cada iniciativa, es necesario abordarlos desde una perspectiva política y de acumulación de fuerzas. Son importantes los convenios colectivos históricos logrados por las trabajadoras domésticas y los trabajadores rurales, pero es imprescindible construir la fuerza social que transforme su potencialidad en avance material real. Son importantes las 70 mil becas Butiá, para Enseñanza Media, pero es necesario construir un fuerte movimiento estudiantil que sea protagonista de la educación pública y el avance en ella de una perspectiva popular. Son importantes las inversiones en vivienda, pero hay que construir un movimiento por el derecho a la vivienda y la reforma urbana que les de profundidad y sostenibilidad.
El FA se propone la transformación social y para ello es imprescindible el protagonismo popular organizado, social y político. Miramos y valoramos la acción del gobierno nacional desde y como parte de esa perspectiva.
Por eso hay que valorar lo hecho y lo que nos proponemos desde el gobierno, no hay acumulación posible desde la ajenidad, pero, a la vez, hay que construir las iniciativas políticas y el nivel de organización popular necesario para que los avances se consoliden y la perspectiva popular prevalezca.
Eso es decisivo para reafirmar el rumbo y resolver, a favor del pueblo, las contradicciones y los desafíos planteados.






















