20 de Mayo: el día que el pueblo rescató

Todos los 20 de mayo, desde hace 50 años, son especiales y hace 30 años, siguen siendo especiales, pero cambiaron de signo. Lo que con un acto de barbarie la dictadura fascista quiso que fuera un día de horror, y lo fue, la convicción, la ética, la firmeza, la voluntad de lucha y la acumulación de conciencia del pueblo uruguayo lo han transformado en su contrario.

No hay muchos ejemplos en la historia que permitan mostrar con tanta claridad como la lucha y la acumulación popular logran transformar en su contrario una acción, tan brutalmente extrema además, del poder.

Hemos abordado el 20 de mayo cada año desde distintas perspectivas, en este 2026, cuando se cumplen 50 años de uno de los más brutales actos terroristas de la dictadura fascista, intentaremos hacerlo incorporándole la mirada larga, la dimensión histórica, y dentro de ella, destacar la enorme fuerza transformadora de la lucha popular organizada y consciente.

El terror como arma de disciplinamiento

El 20 de mayo de 1976 la dictadura fascista uruguaya perpetró un acto terrorista, cobarde, brutal. En los días previos, en coordinación con la recién instalada dictadura argentina, el golpe allí fue el 24 de marzo de ese año, organizó una cacería brutal contra uruguayas y uruguayos exiliados en Buenos Aires. Fueron secuestrados por militares y policías uruguayos que viajaron especialmente, auxiliados por militares argentinos y por las patotas paramilitares fascistas, el senador del Frente Amplio, Zelmar Michelini; el diputado del Partido Nacional y presidente de la Cámara de Representantes, Héctor Gutiérrez Ruiz; el matrimonio de militantes del MLN, compuesto por Rosario Barredo y William Whitelaw y el médico, dirigente del Sindicato Médico del Uruguay y militante del Partido Comunista de Uruguay, Manuel Liberoff.

Los cuerpos de Michelini, Gutiérrez Ruiz, Barredo y Whitelaw aparecieron y fueron exhibidos con marcas de torturas y de ejecuciones frías. Liberoff sigue desaparecido 50 años después. 

Usaron todas las herramientas del terror: la ostentación de poder represivo, el secuestro, la tortura, el asesinato y la desaparición forzada.

Fue un mensaje brutal a las y los uruguayos todos, a los que resistían, a las y los presos y sus familias, a los exiliados: Nadie está a salvo, podemos alcanzarlos también fuera del país.

El objetivo fue claro, quebrar la voluntad de resistencia, usar el terror como arma de disciplinamiento, contra la resistencia clandestina y contra toda la sociedad. 

No es que no hubiera habido asesinatos antes, si los hubo, por citar solo uno Raúl Feldman, militante de la UJC asesinado a balazos el 24 de diciembre de 1974 en Buenos Aires por la Alianza Anticomunista Argentina. También por supuesto en Uruguay, Ramón Peré en la Huelga General, las muchachas de Abril, Nibia Sabalsagaray, los fusilados de Soca.

Pero este múltiple crimen implicaba un cambio de calidad en la represión. Fue una de las primeras operaciones del Plan Cóndor, creado pocos meses antes, en noviembre de 1975, por los servicios de inteligencia de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, con el auspicio y el apoyo de la CIA.

Hubo denuncia, hubo solidaridad con las familias, claro que sí, desde el primer día, pero lo que la dictadura fascista quiso instalar fue el miedo colectivo. Quebrar por el horror la voluntad de resistir.

La lucha cambia todo

El 20 de mayo de 1996, cuando se cumplían 20 años de estos crímenes brutales, las familias de los asesinados, de Liberoff y Madres y Familiares, deciden homenajearlos y convocar a la primera Marcha del Silencio.

No eran tiempos fáciles. Veníamos de la derrota del referéndum contra la Ley de Impunidad. La teoría de los dos demonios era el discurso con que el poder justificaba todo, la impunidad era política de Estado. 

Ese año fueron dos cuadras de 18 de Julio y solo en Montevideo, pero la fecha empezó a cambiar de signo. Pasó a ser una fecha de homenaje luchando, de compromiso.

Y Madres y Familiares perseveró. Con esa voluntad que nace de la convicción y del amor profundo por una causa noble y justa. Y el pueblo con ellas y ellos. No los íbamos a dejar solos. Jamás.

Y contra viento y marea se investigó, se denunció, y encontramos a Macarena, a Simón, a Mariana.

Y nació el “Todos somos familiares” y las remeras se volvieron miles. Y vinieron las margaritas y se llenaron todas las plazas, las ventanas, los vidrios de las facultades y de las fábricas. 

Y con los gobiernos del Frente Amplio, fruto de esa lucha inquebrantable, entramos a los cuarteles, donde era imposible, donde decían que no había nada y que mentíamos. Y la tierra habló y encontramos a Ubagésner Cháves Sosa, a Fernando Miranda, a Julio Castro, a Ricardo Blanco, a Eduardo Bleier, a Amelia Sanjurjo y a Luis Arigón.

Y horadamos el muro que parecía impenetrable de la impunidad y la Justicia, secuestrada ella también por el poder durante décadas, actuó y condenó.

Y se abrieron los corazones y pudimos poner el horror en palabras y denunciamos y dijimos la verdad. Y pusimos marcas de la memoria, y placas, y levantamos el memorial del Penal de Libertad y en Punta Rieles. Mostramos los lugares del horror y también de la resistencia.

Y entonces, el 20 de Mayo, es hoy un día de esperanza, de lucha, de convicción, de abrazar a Madres y Familiares, de marchar. Es un día de cientos de miles, de un silencio que no es de miedo, es de coraje, de compromiso.

Nuestro pueblo transformó el miedo y el horror en un silencio conmovedor que interpela, que no para, que crece.

Duele todo lo que falta. Duele la mentira repetida. Duelen las contradicciones. Claro que sí.

Pero si pudimos vencer el horror en su expresión más brutal, si no pudieron quebrarnos con el miedo; no hay manera de que venzan. 

Porque tenemos memoria, y como tenemos memoria no habrá olvido, y como no habrá olvido, no habrá impunidad, tendremos verdad y justicia porque hoy, más que nunca, estamos dispuestas y dispuestos a luchar por ellas.

Como una muestra de todo lo que falta, de las dificultades que aún persisten, y fundamentalmente, de lo que tiene que asumir y hacer el Estado, ayer la Institución Nacional de Derechos Humanos anunció que luego de exhaustivas investigaciones se incorporaban 8 nuevos nombres a la lista de uruguayas y uruguayos desaparecidos, que ahora son 205.

Por eso hacemos nuestra la convocatoria de Madres y Familiares: “Este mes, con más fuerza que nunca, nos encontraremos unidos en todo el país y en el mundo, en mayo, mes de la memoria. Porque no nos permitimos olvidar y no bajaremos los brazos: saldremos a las calles, a las canchas, haremos canciones, ocuparemos plazas, pintaremos muros, portaremos margaritas viajeras en termos y mochilas, y nos encontraremos en un abrazo este 20 de mayo, bajo una misma consigna: 30 años marchando. Contra la impunidad de ayer y hoy. Exigimos respuestas ¿Dónde están?”.

El 20 de Mayo es lo que es por la lucha y la valentía de miles, de Madres y Familiares en primer lugar. Y seremos nuevamente cientos de miles, en cada rincón del país. Nuestro silencio, otro año más, le ganará la batalla al horror y seguirá construyendo esperanza.

El 20 de Mayo es Fecha Patria, porque nuestro pueblo lo decidió.

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