Brasil se encamina a aprobar una reforma constitucional que reduce la jornada laboral del 6×1 – seis días de trabajo y uno de descanso – a cinco días de trabajo con dos de descanso, reduciendo la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales. El Proyecto de Enmienda Constitucional (PEC) tuvo una aprobación de 472 votos a favor y 22 en contra en la primera ronda, y 461 votos a favor y 19 en contra en la segunda y se espera que en el senado cuente con los votos necesarios para su aprobación.
La norma prevé una aplicación escalonada reduciendo la jornada laboral semanal de 44 a 42 horas tras 60 días de su entrada en vigor, sin reducción salarial. Tras 12 meses, la nueva jornada semanal será definitivamente de 40 horas.
Adilson Araújo, presidente de la Central Sindical de Trabajadores de Brasil (CTB) señaló al respecto que «tras una larga transición de 38 años, desde que aprobamos en la Constitución Ciudadana la reducción de la jornada laboral de 48 a 44 horas, la decisión sobre este asunto sigue siendo esperada con gran ansiedad por millones de mujeres y hombres brasileños».
A nivel político se destaca también el papel del Presidente de la República, Luiz Inácio Lula da Silva, quien celebró la victoria como un «logro civilizatorio», y del gobierno en su conjunto, que actuó en primera línea en las negociaciones en el Congreso Nacional, defendiendo una bandera histórica de los derechos laborales en el centro de la agenda económica nacional, como ocurrió con la creación de la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT) por el Presidente Getúlio Vargas en 1943, que limitaba la semana laboral a 48 horas, y en la Asamblea Constituyente de 1987-1988, con la reducción a 44 horas.
La discusión parlamentaria estuvo acompañada por un movimiento que congregó a amplios sectores de la población mediante la táctica de movilización continua en las calles y en las redes sociales, liderado por el foro de las federaciones sindicales y entidades de movimientos sociales como los frentes Brasil Popular y Povo sem Medo, junto al movimiento Vida Além do Trabalho y una amplia articulación política y social, que incluyó a sectores de la comunidad empresarial.
Esta articulación entre movimientos sociales, sindicales y representantes legislativos logró una alta aceptación, conocimiento y defensa popular de la iniciativa. Una encuesta de Nexus, un instituto de investigación y análisis de datos, reveló que el 73% de los brasileños apoya el fin de la jornada laboral de 6×1 (seis días de trabajo seguidos por uno de descanso), siempre que no haya reducción salarial. La encuesta se realizó en 27 estados brasileños entre el 30 de diciembre y el 5 de enero, entrevistando a 2.021 ciudadanos mayores de 16 años, informó Agencia Brasil.
“La propuesta devuelve tiempo a los trabajadores y trabajadoras: tiempo para ver crecer a los hijos, para el ocio, para el descanso y para la convivencia familiar. Un paso hacia un país más justo y con mayor calidad de vida para todos”, aseveró el presidente Lula.
Ahora la iniciativa debe prosperar en la Cámara de Senado. Los senadores afines al gobierno creen que la propuesta de la Cámara de Representantes tiene más posibilidades de salir adelante debido al debate más profundo y al apoyo que ha recibido de los diputados.
Con información de Vermelho, Página 12, Prensa Latina, Agencia Brasil y elaboración propia























