Ana Olivera junto al resto de la delegación del Frente Amplio en un acto realizado en La Habana, Cuba.

“Cuba sí, bloqueo no”

Por Paola Beltrán

El Frente Amplio (FA) viajó a Cuba representado por una delegación integrada por el presidente de la fuerza política, Fernando Pereira, los integrantes de su Secretariado Ejecutivo Heber Bousses y Ana Olivera y el presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del FA, Fernando Gambera. 

Ana Olivera, integrante además de la dirección nacional del PCU, en entrevista con EL POPULAR, repasó algunos aspectos de la visita que dan cuenta de un pueblo asediado por EEUU que resiste a fuerza de organización y solidaridad tanto externa como también al interior, entre los propios cubanos y cubanas. 

Sin ninguna duda

Antes que nada, Olivera quiso explicar con claridad la resolución unitaria y sin fisuras que definió el FA con respecto a la solidaridad con Cuba y en particular con la visita a la isla. 

“La decisión de ir a Cuba, en el FA, fue una decisión unánime. Y si alguien planteó dudas no fue por no ir por una significación política, sino en el sentido de no complicarles más la vida en la situación en la que se estaba. Y Cuba inmediatamente contestó que en absoluto”, afirmó.

A partir de allí, la visita prevista para abril se adelantó debido a articulaciones que se dieron con partidos políticos de la región promovidos por la embajada cubana “con la idea de hacer algo que tuviera un contenido más internacional, más grande”. 

Fue así que, finalmente, se acordó la visita junto a representantes de 33 países y diversas personalidades. En total, en la actividad central participaron más de 600 personas con una consigna central: “Cuba no está sola”. 

Advirtió también que el objetivo del FA no fue decirle a los cubanos qué tenían que hacer, por el contrario, señaló, “nosotros fuimos a decirles «acá estamos». La solidaridad de Cuba con el mundo y en particular con Uruguay ha sido enorme desde siempre y por lo tanto, nosotros tenemos la obligación, el compromiso moral y ético de devolver esa solidaridad a Cuba”. 

La agenda fue variada, además de la actividad central el FA tuvo su propia agenda que en algunos casos fue surgiendo “sobre la marcha”. 

La visita “tuvo el carácter de pensar juntos con los cubanos. Nosotros entendemos que tiene que haber, y el Partido y el FA también, un enorme movimiento de solidaridad en este momento, que es quizás de los más difíciles que ha vivido la humanidad en las últimas décadas. Y en particular en Cuba, porque ya no es solamente el bloqueo económico, ya no es el bloqueo financiero, es el bloqueo energético. Buscan que Cuba se arrodille”, afirmó.  

“Conversábamos entre los cuatro compañeros de la delegación y decíamos que nosotros veníamos a Cuba con convicción y reafirmamos la convicción con la vinimos”, agregó.

El legado de Fidel

“¿Qué necesita Cuba, cómo es más efectiva la solidaridad internacional en este momento en que Cuba precisa alimentos, medicamentos, paneles solares, mucha cosa? Nosotros estamos en una campaña recogiendo dinero ¿mandamos el dinero o hacemos otra cosa?, estas fueron las preguntas que se le trasladaron a todos con quienes se conversó y la conclusión, informó Olivera es que “ juntos es mejor que cada uno por separado”. Se construyeron hojas de rutas que, para evitar que sean bloqueadas, se mantienen en reserva. 

Antes del acto público, la delegación del FA mantuvo una reunión abierta con el presidente de Cuba Miguel Díaz Canel. Una reunión, según explicó Olivera, que no fue formal o protocolar en donde Pereira afirmó: «nosotros no venimos a decirles qué tiene que hacer Cuba, venimos a decir qué precisa Cuba de nosotros». 

También hubo un reconocimiento a Cuba, por parte de la delegación, de su solidaridad con Uruguay con la Operación Milagro, el plan de alfabetización “En el país de Varela yo sí puedo”, las becas para estudiar medicina y deporte en Cuba de forma gratuita, la solidaridad con los exiliados en dictadura, etc. 

Para Olivera “se le dio un destaque muy importante a la presencia de la delegación del FA en esa visita”. 

“En las dos entrevistas llegamos a la conclusión que Cuba está dispuesta a dar respuesta en cualquier campo. Que está dispuesta a defenderse, que fue de un impacto muy grande, para Cuba, la muerte de los 32 cubanos en Venezuela y que ellos, como dijo Díaz Canel en el final de su intervención en el acto público, no pueden traicionar el legado de Fidel”. 

Hubo más reuniones y conversaciones, con el encargado de América Latina del Comité Central de Cuba, ministros y ministras, integrantes de la Fundación Martin Luther King, una organización ecuménica con raíces bautistas con una llegada capilar en todo el territorio cubano, con las personas que los atendieron en un restaurante, “vas armando como un rompecabezas de visiones distintas”. 

Una de las pastoras de la Fundación sintetizó, señaló Olivera, el sentir generalizado: “EEUU busca incidir para que cambie el gobierno pero para eso lo que está haciendo es castigar al pueblo cubano”.

Y el castigo se ve, se materializa. Se organizan voluntarios para levantar la basura que se acumula por falta de combustibles para los camiones recolectores con las afectaciones sanitarias que esta acumulación implica, se ve en el tercer corte total de energía en un  mes que duran entre 24 y 30 horas. Se ve en la planificación detallada de cómo se distribuye la ayuda que llega, las prioridades en la atención de salud según criterios de edad y disponibilidad, en el restaurante que no puede encender el horno. Es “la vida de la gente”.

“Hay muchas cosas en que vos ves esa resiliencia que tiene el pueblo cubano para sobreponerse a la situación enormemente difícil que está viviendo”, afirmó. 

El apoyo crítico

Desde afuera se especula en cómo vive la sociedad cubana esta grave situación que le toca afrontar. ¿Qué pasa con el humor social? ¿La gente protesta? ¿No protesta porque está amenazada, porque hay una especie de estado de sitio?

“El cubano es una persona hipercrítica”, explicó Olivera y esta crítica se relaciona con la dependencia, primero de la Unión Soviética y luego del petróleo barato de Venezuela, confiar en esa solidaridad como si siempre fuera a estar es uno de los aspectos en que más se hace la autocrítica. 

“Obviamente que no estarías en esta situación si hubieras generado otras condiciones respecto a la soberanía energética ¿solos? No. Porque el problema que tiene el bloqueo, que no es una consigna, es una realidad que se ha ido agudizando a lo largo de los años. Cuando tú decís que un barco que toca Cuba tiene que pasar seis meses para poder tocar un puerto de los EEUU o que después de la ley Ley Helms-Burton empezaron a haber amenazas para aquellos que comercializaban con Cuba. Todas las medidas que están ahí planteadas son parte de lo que tenés que tener en cuenta para pensar cómo se enfrenta esto”, explicó la ex legisladora. 

“Nos los decía Díaz-Canel en la conversación, hubo una época que tenías el campo socialista ahí y eso era como seguro y hoy nosotros estamos navegando, sosteniendo la bandera del socialismo, tratando de mantener las conquistas de la revolución que son la salud, la educación pero con enormes dificultades en el medio de una situación donde hay alguien que decidió eliminarlos de la faz de la tierra o quedarse con Cuba y que declara públicamente que son una peligro inusual extraordinario para EEUU. ¿Qué peligro implica Cuba que está hace 67 años desafiando a EEUU? El desafío es moral, es eso”, afirmó.

A pesar de las enormes dificultades, la delegación caminó en medio de la oscuridad del apagón hasta un pequeño restaurante. En las recorridas no se ve al ejército en la calle, ni a policías. Apenas fueron testigos de que se le pidió documentos a un grupo de cuatro o cinco que estaban en una esquina, “nada de caos o inseguridad”. 

Olivera mencionó un dato importante, Cuba pasó de tener 11 millones de habitantes a 6 millones, “ese es un gran tema que ellos también se lo plantean porque hay mucha gente que está contra la revolución fuera del país pero no es la mayoría de la gente. Cuba tiene hoy exilio económico, gente que desearía estar en su país y que no está contra la revolución pero que no tiene condiciones para vivir”. 

Es claro, afirmó que lo que se busca es presionar para que se produzca una explosión social. “El hecho de que tengas dificultades para acceder a bienes básicos es un problema”, lamentó. 

Ante esta resistencia de Cuba y la contradicción con el tratamiento que tuvo esta visita en los medios locales, intentando darle un contenido negativo, dijo “de verdad son increíbles las cosas que lees y que escuchás porque te da la sensación de que hay gente que desea, efectivamente, que haya una intervención de EEUU en Cuba”. 

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