Darno, la luz en la penumbra

El lunes 7 a la hora 20.00 en la Explanada de la Universidad de la República se realizó un acto en homenaje a Eduardo Darnauchans.

 «15 años sin/con Darno, una posible antología audiovisual» así se llama  la proyección fílmica que incluyó materiales inéditos y recreó la trayectoria del artista.

El evento, fue una iniciativa del poeta, periodista y docente Victor Cunha y de la musicóloga y antropóloga ex coordinadora del Departamento de Musicología de la Universidad de la República, Marita Fornaro,  respaldado por dependencias de la Udelar, el Centro de Investigación de Artes Musicales y Escénicas del Litoral Noroeste, el Departamento de Ciencias Sociales, el Centro Universitario Región Litoral Norte y la Comisión Sectorial de Investigación Científica,

Colmado de un publicó admirador,  que posiblemente descubrió al Darno en alguna de sus rimas poéticas, o en sus  elaborados versos melodiosos, o en sus reflexiones intelectuales, quedando demostrado que nadie permaneció sin conmoverse con ese lánguido trovador, dueño y señor de un susurro melódico seductor y profundo, con na sensibilidad artística de las más exquisitas de nuestro acervo cultural.

Darno fue convocado y como siempre cumplió, acompañó en imágenes y sonido, embelleciendo el paisaje sonoro de la ciudad que tanto amó.

Recordamos que durante el largo silencio, cuanto más susurraba Darno, más fuerte era la rebeldía de su pueblo, que lo eligió como juglar, para recrear melodías vibrantes, casi misteriosas en su profundidad de conceptos, sin ser herméticas, siempre contándonos del amor en todos sus posibles vuelos poéticos, de la libertad y el compromiso para trascender en una creación.

Cuando se fue, quizás a Sansueña, apenas tenía 53 años con nosotros, nos dejó una forma de entender y comprender el mundo, la “tristecía” de la soledad de aquel que conoce secretos del dolor, una forma de amar al hermano que es camarada, es decir, anteponer un nosotros por el bien común.

Nunca nos dejó, permanece en el fuego rebelde del mirar cristalino de sus queridos jóvenes, y en el remanso de la reflexión aprendida en la disciplina del ávido “zurcidor” de vidas.

 Casi en otoño te fuiste, oteando entre nieblas y neblinas, seguramente para mostrarnos el rumbo.

                                     Breves apuntes biográficos

Nació el 15 de noviembre de 1953 en Montevideo. Hasta los 17 años de edad vivió entre Minas de Corrales (Rivera) y Tacuarembó.

En 1971 realizó su primer recital en Montevideo (Teatro Stella D’Italia) y al año siguiente, con 18 años de edad, grabó su primer fonograma “Canción de muchacho”.

Luego vendrían “Las quemas” (1975), “Sansueña” (1978-1979), “Zurcidor” (1981), “Nieblas y neblinas” (1985), “El trigo de la luna” (1989), “Noches blancas” (1991) grabado en vivo en el Teatro Solís, Dylan –en casete (1991)– y, ese mismo año, la antología “Sin perder el tiempo”, en la que se reúne veinte años de canciones.  “Entre el micrófono y la penumbra” (en vivo, 2001) – “Canciones Sefaradíes” (en vivo, 2004) hasta llegar a “El ángel azul”, editado en 2006.

En 1990 recibió el Premio Municipal de Música Edita por “El Trigo de la Luna”.También compuso música para obras de teatro, destacándose su trabajo en “Antes de entrar dejen salir” y “Papá querido” para el Teatro de la Comuna, bajo la dirección de Antonio Baldomir en el Teatro del Anglo.

En 1990 compuso la música del filme “Color de tristecías”, dirigido por Pablo Rodríguez y exhibido en Europa, Estados Unidos y Canadá. Cantó junto a Bob Dylan en el Cilindro Municipal y junto a Paul Simon en el Estadio Centenario. En diciembre de 1993, la Editorial Arca editó “Los espejos y los mitos”, en diciembre ede 1995, ne l tearo del Notariado, la cantante Silvia Meyer presentó el disco “Darnauchans Un merecido homenaje”, varias fueron las biografías que intentaron abarcar su historia y sus creaciones podemos mencionar,” Memorias de un trovador” de N. Díaz, “Darnauchans, entre el cuervo y el ángel” escrita por Marcelo Rodríguez.

Lylián Firpo

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