Empleo y Salario bajo un gobierno de “10”

En solo tres meses el gobierno permitió que la inflación, el desempleo y la pobreza se dispararán.

Por Pablo Da Rocha

La semana pasada con deliberada ironía nos referíamos a los “logros” alcanzados por este gobierno de coalición en tan poco tiempo. Seguramente debamos revisar mucho tiempo atrás, pero posiblemente se trate de todo un récord. Indicábamos, que en poco menos de tres meses, esta nueva administración no pudo (o no quiso) evitar que se desplomara lo que la pasada administración, con dedicación y mucho trabajo consiguió.

En efecto, el Frente Amplio durante los 15 años de gobierno logró disminuir fuertemente la pobreza y la indigencia. Reducir el desempleo y la informalidad. Aprovechar el crecimiento económico para distribuir el ingreso, mejorando sensiblemente la capacidad de compra de todos aquellos que viven solo de este -trabajadores, jubilados y pensionistas- pero, sobre todo, evitando que factores exógenos como la volatilidad del dólar o las presiones inflacionarias pudieran impactar negativamente sobre la calidad de vida de las personas.

Pues este gobierno de coalición “multicolor” logró en poco tiempo revertir todas estas conquistas.

En primer lugar, dejó que el dólar se apreciara fuertemente, restándole relevancia a quienes se vieron obligados a endeudarse en dólares; pero, sobre todo, sin importarle, el sesgo inflacionario que esto produce. Es un dato de la realidad que cuando aumenta el dólar, aumentan los precios, y cuando aumentan los precios, se reduce la capacidad de compra de quienes tienen ingresos fijos.

En segundo lugar, sin perjuicio de lo anterior, decidió en su afán de recaudar más -curiosamente negado durante la campaña electoral- subir los impuestos. Por un lado, ajustando fuertemente -en promedio 10%- las tarifas públicas, y por otro, aumentando el IVA (reduciendo el descuento que impuso el Frente Amplio, a través de la Ley de Inclusión Financiera). Esto, no solo contradice lo que se prometió durante la campaña, sino que va a contrapelo de las acciones que llevaron adelante otros países en el marco de la pandemia.

En tercer lugar, no se llevaron adelante medidas de respuesta al distanciamiento social suficientemente satisfactorias, no evitaron afectar fuertemente a los sectores más vulnerables de la población, y el envío masivo al seguro de desempleo se tradujo en un aumento de las personas que “viven” por debajo de la línea de pobreza.

En conclusión, este nuevo gobierno no estuvo a la altura. Permitió que la inflación superara la barrera de 10%, lo que claramente se traduce en la pérdida de poder de compra, a lo que se suma el hecho de que las medidas implementadas en virtud del combate al covid-19, que suponen el aislamiento social, provocaron el cierre de establecimientos o el alta al seguro de paro, con la inevitable reducción de sus ingresos para miles de personas. De modo tal, que no solo un número importante de personas -aproximadamente 200 mil- vieron reducidos fuertemente sus ingresos por este motivo, sino que además, vieron bajar su poder de “compra” por motivo del aumento de los precios (inflación), afectando significativamente su calidad de vida. Como resultado esperado la pobreza y el desempleo después de tantos años, y mucho esfuerzo, superaron lamentablemente 10%.

Claramente la situación en el marco de la pandemia no es la deseable, si bien es esperable un deterioro del mercado de trabajo, también lo es que se implementen medidas a la altura de las circunstancias, como un ingreso de emergencia (renta básica) o algún tipo de transferencias suficiente para evitar el empeoramiento de la pobreza o de las condiciones de vida de los sectores más vulnerables. Existen propuestas y existen fuentes de financiamiento para llevarlas a cabo, está faltando voluntad política para hacerlo.

Sin embargo, todo puede estar peor si no se actúa rápidamente y conscientemente. No solo no vale la pena reiterar que nos parece inapropiado, inconveniente y contraproducente el ingreso de la LUC para su consideración en el Parlamento; sino que aún, no se conocen los lineamientos en materia de política salarial, en tanto, el 30 de junio vencen la mayoría de los Convenios Colectivos y este ha sido el mecanismo idóneo para llevara adelante la política distributiva, tan necesaria para el mantenimiento de la calidad de vida de los trabajadores.

Sobre la situación del nivel de los ingresos por trabajo -es recomendable leer el informe publicado por el Instituto Cuesta Duarte al respecto- en el que se da cuenta de como previo a la pandemia, luego de varios años y a pesar de seguir siendo uno de los principales problemas del mercado laboral, se había avanzado fuertemente. El informe consigna que en 2006 el 62% de los trabajadores tenía ingresos “sumergidos” en tanto en 2019, la cifra se ubicó en 25%. Pues esto, sin lugar a dudas, es un logro del Frente Amplio, pero en particular, del desarrollo de los Consejos de Salarios y la lucha del movimiento sindical.

En este escenario de fuerte deterioro de la economía y políticas económicas inconvenientes o insuficientes, se debería desarrollar la octava Ronda de los Consejos de Salarios. Aún no se conocen las pautas o lineamientos que tienden a conducir la negociación colectiva, a sabiendas que se vencen buena parte de los Convenios Colectivos en un marco de grandes presiones inflacionarias -fruto del aumento de precios de alimentos y de las tarifas- que erosionaros la capacidad de los ajustes, provocando la caída del salario real, y que hacen inevitable la aplicación de los correctivos previstos. Este nivel de incertidumbre es preocupante. No solamente porque los trabajadores han visto fuertemente afectada su capacidad de compra, sino porque no hay anuncios por parte del gobierno en torno al futuro.

El PIT-CNT ha sostenido la necesidad en el marco de la pandemia -dado el distanciamiento social, y el perjuicio evidente de no poder tener las instancias correspondientes de negociación- que se prorroguen los Convenios por un año. El gobierno aparentemente podría acompañar la propuesta, sin embargo, no hay certezas en torno a las características de la misma. Preocupa la aplicación de los correctivos, que si bien forman parte de los Convenios vigentes, está previsto se apliquen o ejecuten con el primer ajuste del “nuevo” Convenio. Todo indicaría que esto no estaría en discusión, y el 1º de julio se corregirían todos los convenios vencidos. El tema de fondo sería que sucederá con los salarios más allá del correctivo. ¿Habrá ajustes? Y en el caso de que hubiese, ¿cuál será el criterio a aplicar? Se clasificarán nuevamente los sectores de actividad de acuerdo a su desempeño o estado de situación ante la pandemia, y en función de ello, ¿les corresponderá un ajuste distinto?

¿Qué rol tendrán las actuales presiones inflacionarias que ya superaron la barrera de 10% para la magnitud del ajuste? O lo más importante, ¿está previsto la aplicación de correctivos al final de la prórroga? Porque han sido numerosas las voces que lo han puesto en cuestionamiento.

Para los trabajadores no hay dos lecturas. En primer lugar, es clara la necesidad de que existan convenios colectivos en el marco de la negoción colectiva, es decir, un acuerdo de partes. En segundo lugar, también lo es que los Consejos de Salario han explicado la mejora en términos distributivos, que han llevado al crecimiento de la capacidad de compra desde hace más de 15 años.

En tercer lugar, sin perjuicio de la actual situación económica que atraviesa nuestro país y el mundo en virtud del covid-19, la verdadera contradicción no debe ser entre salario y empleo; sabemos bien, que es entre capital y trabajo. Así que a no confundirnos, y que las consecuencias de esta pandemia, esta crisis, en definitiva, no la paguen los de siempre y con las excusas de siempre.

Hoy más que nunca a defender las fuentes de trabajo y el salario, que son la única vía para salir de esta crisis. Que el costo, no lo paguen los más desprotegidos. A defender lo conquistado.

(El informe del Instituto Cuesta Duarte se puede consultar completo en https://elpopular.uy/instituto-cuesta-duarte-cuanto-ganaban-los-trabajadores-uruguayos-antes-de-la-pandemia/)

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