“Esas luchas no fueron en vano”

Oscar Andrade convocó a “enfrentar la situación con una perspectiva artiguista: que los más infelices sean los más privilegiados”.
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El mensaje central del acto por el 48 Aniversario del asesinato de los ocho obreros comunistas en la 20, fue dado, en nombre del PCU, por el senador Oscar Andrade, quien alertó sobre “los riesgos que corremos si no somos capaces de batallar permanentemente, de manera sistemática, de manera consecuente, por la memoria histórica, para que ninguna de nuestras luchas sean olvidadas”.

 

“Enfrentar la situación con una perspectiva popular”

EL POPULAR transcribe las palabras de Oscar Andrade.

“Nunca estuvimos solos en el recuerdo de este momento histórico, nunca. El mismo 17 de abril de 1972 en este local estuvo presente la Universidad de la República, la FEUU, la Iglesia Católica, Monseñor Partelli. Estuvo presente Héctor Gutiérrez Ruiz, presidente de la Cámara de Diputados en aquel momento, quien había tenido un papel relevante en evitar el primer ensayo de la masacre en un activo de la UJC en el local del PCU el 14 de abril de 1972.

Estuvo Wilson Ferreira, después de reunirse con Juan María Bordaberry y salir indignado con la respuesta del presidente de la República, Juan María Bordaberry, primero luego en encabezar la dictadura que vino a degollar el proceso de acumulación de fuerzas, social y político.

Estuvo el Frente Amplio recién nacido, herramienta de unidad, Líber Seregni y Juan José Crotoggini. Estuvo la vieja CNT, la clase obrera uruguaya, en la madrugada posterior, en las fábricas de La Teja y el Cerro empezaron las asambleas que prepararon un paro general para acompañar el sepelio, junto a más de 100 mil uruguayos. Ante el terror la respuesta de pueblo, la construcción más ética, que es la de multitudes.

No es la primera vez que no podemos hacer actos, hoy es por la pandemia. La larga noche de la dictadura que transformó al Uruguay en un campo de concentración y la rebeldía en delito, prohibía acciones colectivas. Sin embargo, la memoria, esa porfiada, siempre estuvo. Siempre se los recordó, con una rosa, con un poema, hasta en las cárceles se recordaba los 17 de abril.

Hoy también tenemos la obligación de recordar, porque la pelea por la memoria histórica, contra la amnesia colectiva, es partera de lo nuevo.

Porque no fue de un día para el otro que se engendró el fascismo en Uruguay. Hay que buscarlo muy atrás, hay raíces muy hondas, ¿cómo empezó el odio hacia los sindicatos y las movilizaciones? Ese anticomunismo feroz que caracterizó esa etapa tan cruda para el Uruguay y el continente, que se expresó en una dictadura cívico-militar al servicio del capital financiero trasnacional.

¿Cómo se encaramó en el timón del Estado, ese aparato represivo transnacional que asesinó, que secuestró, que desapareció, que torturó compañeros y compañeras, que raptó niños, que asesinó cobardamente?

No fue de un día para el otro que se engendró la cultura del odio. En La Teja en la década del 50 asesinaron a María del Carmen Díaz y un año después comenzaron los mártires de la industria frigorífica, Muñoz, Palau.

Tuvimos mártires estudiantiles en el 68, pocos años después de haber llegado al Congreso de unidad de la CNT, en medio del congelamiento salarial y el apaleamiento a trabajadores el 1º de Mayo, con el pachecato al frente del gobierno.

Se fue gestando esa cultura. Pero también se fue gestando la cultura de la resistencia y de la solidaridad, de la cantidad de compañeros y compañeras en el Plebiscito del 80, en la movilización del Río de Libertad, en la solidaridad con las familias de los presos políticos, en no dejar a nadie tirado, en luchar por la libertad y la democracia.

También esa cultura se fue forjando con cientos y miles de compañeros. Por eso recordar los procesos históricos es comprometernos con  que esas luchas no fueron en vano. Esas luchas van con nosotros, la de los Ocho, la de Líber, la de Hugo, la de Susana. La de todos los mártires de todas las tendencias. Porque los mártires son nuestros, de nuestro pueblo.

También la masacre, el fusilamiento de los compañeros en la 20, de balazos en la nuca, la tragedia de esa noche, hay que recordar. Raúl Gancio fue uno de los compañeros que estuvo tirado en la calle cinco horas y lo dejaron desangrar con los médicos de Salud Pública, acá en el Paso Molino, intentando llegar a atenderlo de cualquier forma y una barricada impidiéndoselo. Todo es pasó esa noche.

Esa noche de domingo Mendiola estaba solo en el local y varios compañeros decidieron, a pesar que la orientación por las circunstancias de riesgo era no ir a los locales, venir a no dejarlo solo.

Hoy nos toca recordar en medio de una circunstancia particular. Tenemos una pandemia que hace visibles circunstancias trágicas: miles que mueren por no acceder a la salud. Hasta donde llega la privatización de los sistemas de salud, las desigualdades cómo golpea la lógica del mercado y como nos golpea en Uruguay.

Antes que tuviéramos la pandemia teníamos 2 mil millones de trabajadores en el planeta que no contaban con cobertura de seguridad social. Y 800 millones de seres humanos en el mundo que pasan hambre, con 2 mil millones que están al borde del hambre. Los problemas que la pandemia pone arriba de la mesa acentúan circunstancias de desigualdades y de brutalidades que venían de atrás. Un 1% de la población mundial tiene el doble de riqueza que 6.900 millones de seres humanos. Desde antes hay una situación dramática de mercantilización de la vida. También en América Latina con cerca de 50 millones de latinoamericanos hambrientos en un continente que produce alimentos para varias veces su población.

La lucha por el hoy, en medio de esta pandemia, se da con banderas básicas, la pelea del campo popular, de la clase obrera organizada, de la intelectualidad, del Frente Amplio. No hace falta conocer la teoría del valor para darse cuenta que una familia no puede vivir con 1.200 pesos por mes, no tiene como comer.

No hace falta tener un conocimiento exhaustivo de la economía, para darnos cuenta que las respuestas que hasta ahora se han desarrollado son absolutamente insuficientes para atender a los más vulnerables.

No hace falta ser un especialista para darnos cuenta que no podemos obligar a trabajar a las personas que tienen patologías previas. Que nos termina transformando, como sociedad, en cómplices del resultado posterior del riesgo multiplicado, según la Organización Mundial de la Salud.

Las banderas que está levantando el campo popular, son banderas que abordan la necesidad de enfrentar esta situación desde la perspectiva artiguista: que los más infelices sean los más privilegiados. La perspectiva de la justicia social.

Estamos desafiados a abordar la realidad en todas sus aristas. Hace muchísimos años que no pasaba en Uruguay, que en el Senado de la República, un senador que fue destituido como Comandante en Jefe por cuestionar al Poder Judicial y que está indagado por la Justicia, y que los frenteamplistas unánimemente vamos a apoyar el desafuero para que la Justicia pueda actuar, Manini Ríos, utiliza la media hora previa para atacar groseramente al Poder Judicial. O sea, el mismo senador que tiene que enfrentar a la justicia por haber ocultado crímenes atroces y por haber defendido a capa y espada que la desaparición  de personas no es una afrenta al honor militar, ubica, quizás, la manifestación más grafica de los riesgos que corremos si no somos capaces de batallar permanentemente, de manera sistemática, de manera consecuente, por la memoria histórica, para que ninguna de nuestras luchas sean olvidadas.

Porque eso que nos llevó a juntar firmas, primero por el Voto Verde apenas votada la Ley de Caducidad. Que nos llevó después a recuperar la movilización con los colectivos de Derechos Humanos cada 20 de Mayo. Reivindicando Memoria, Justicia y Nunca Más dictadura, reafirmando el principio jurídico de que el terrorismo de Estado es un delito contra la humanidad y por lo tanto imprescriptible. Y somos más justos cuando logramos avanzar las causas aún empantanadas

Circunstancias como estas, de salir a defender represores que participaron del homicidio en interrogatorio de compañeras y compañeros durante la dictadura, como Lawrie Rodríguez, nos tienen que arder en la piel.

Nos tiene que hacer poner arriba de la mesa una perspectiva política: los que caminan con nosotros caminan si somos capaces de levantar esas banderas.

Por último, compañeros y compañeras, la cultura ha sido una trinchera que siempre abrazó las causas de la lucha de nuestro pueblo. En la reconstrucción del local de la 20 participó Alfredo Zitarrosa como albañil. Después inmortalizó el atentado con una canción memorable. Hace 3 mil años las forma de explotación de los egipcios los antropólogos las rescataban por los cantos de los explotados. La cultura siempre ha sido una forma de manifestación de las luchas contra la desigualdad.

También en este día estamos rodeados de ellos. Desde el canto, desde el arte, desde la pintura, desde la poesía, encuentran una trinchera para hacernos decir a todos, desde el corazón y desde la piel, que luchar por un mundo donde ser mujer no signifique tener menos derechos, donde ser una persona en situación de discapacidad no signifique tener menos derechos, donde ser afro no signifique tener menos derechos, donde el barrio no te marque tener menos derechos. Donde la condición sea que la felicidad y la vida se encuentren en el otro. Donde el principio este centrado en que la humanidad vale la pena.

Luchando por esas banderas que son viejas pero que son nuevas es que Luis Alberto Mendiola, Raúl Gancio, Elman Fernández, Justo Sena, Ricardo González, José Abreu, Ruben López y Héctor Cervelli, de alguna forma se inmortalizaron, en esta esquina del Paso Molino, donde cada una de estas ocho rosas nos comprometen a luchar por una sociedad del pan y de las rosas, donde la justicia social se haga costumbre. Salud compañeros y compañeras, los ocho van con nosotros”.

 

“El primer acto luego del retorno neoliberal al gobierno”

 

Florencia De Polsi, dio un saludo en nombre de la UJC y comenzó señalando que “independientemente de la situación sanitaria, el acto ya era atípico, el acto de la 20 en el año que se cumple un centenario del partido y 65 años de la juventud, el primer acto de la 20 luego de la derrota electoral de octubre, el primer acto de la 20 luego de la vuelta del proyecto neoliberal al gobierno”.

“Nuestro pueblo comienza a transitar momentos difíciles, que la emergencia sanitaria ha acelerado. En el contexto de la llegada del covid19 al país hemos visto multiplicarse a lo largo y ancho del territorio nacional iniciativas solidarias barriales que intentan atender dificultades económicas que sectores de nuestro pueblo, que ya se encontraban en situaciones de extrema vulnerabilidad están viviendo. Y nosotros reivindicamos esas iniciativas como expresión de la más rica historia de nuestro pueblo. No romantizando la pobreza, no exaltando las ollas como el camino para la salida colectiva definitiva. Sino reivindicando el acto de solidaridad desinteresado que nace del territorio, cuando la respuesta del Estado no es suficiente”, dijo.

La dirigente de la UJC sostuvo que “a la situación sanitaria se suman otros elementos, que han hecho que esta crisis tenga además componentes económicos y sociales profundos. El aumento de tarifas, el crecimiento desmedido y despegado de la tendencia internacional del precio dólar, con el consiguiente aumento de precios en productos de necesidad básica impactan sobre el conjunto de las y los trabajadores. A eso debemos sumarle el envió de más de 140 mil compatriotas al seguro de paro en el último mes y más de 10 mil despidos”.

De Polsi cuestionó el envío de la Ley de Urgente Consideración al Parlamento, “nadie con sentido común puede comprender por qué en el contexto de una emergencia sanitaria, se envía un proyecto de ley de más de 500 artículos, de los más diversos, con diferencias notables en el grado de premura entre uno y otro y pretender que un Parlamento marchando a media máquina lo apruebe, a menos que tomemos en cuenta lo endeble del acuerdo multicolor, la necesidad de instaurar un programa económico que desmembre las empresas públicas, como pretenden hacer con ANCAP y que además garantice potestades para que el ajuste cierre con represión, no del delito, sino de los movimientos sociales. Por otra parte la exhortación a evitar aglomeración coarta profundamente el debate y la movilización del conjunto del pueblo”.

“Es en este contexto que más que hablar del Partido y la Juventud que tenemos, es que cabe preguntarse qué partido y que juventud necesitamos. ¿Cuál es el partido que estamos construyendo para los siguientes 100 años?

Y nosotros creemos que es un partido que tenga a los 8 como ejemplo. Como ejemplo de sacrificio, de solidaridad y de entrega desinteresada. Como ejemplo de camaradería, como ejemplo de lucha y de resistencia”, manifestó.

Para De Polsi “la construcción permanente de un partido requiere amplitud, requiere paciencia, requiere determinación revolucionaria. Es en ese sentido que entendemos que el partido del futuro es un partido de todas, de todos y de todes. Es un partido que incorpore las temáticas de género, que las haga propias y que con autocritica y sin temores discuta, confronte y haga suyas las resoluciones que tomemos, no como meros formalismos ni como lo que desde lo políticamente correcto hay que hacer, sino desde la convicción de que le debemos -y por ende, nos debemos- al partido ese debate”.

“Hace unos años durante otro acto de conmemoración Arismendi nos decía: “Ahí, sobre esa vereda, más allá de las cenizas y del paso de la gente, de la arena que arrojaron encima, todos los días está presente y florece la sangre”. Ese ejemplo de lucha y resistencia, de profunda construcción colectiva es lo que nos han heredado. Es lo que nos permite tener la convicción de que otro mundo es posible y que solo juntos y juntas lo podes hacer realidad”, finalizó la dirigente de la UJC.