Informe del secretario general del PCU y ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo en la apertura del XXXIII Congreso del PCU:
Informe de Apertura del XXXIII Congreso del PCU
Informe brindado por Juan Castillo, secretario general del PCU, en el acto inaugural del XXXIII Congreso, el 12 de diciembre, en el Club Atenas.
Bienvenidos queridas y queridos compañeros, Salú estimados/as camaradas.
Hoy es un gran día para las y los comunistas uruguayos. El Congreso es nuestra máxima instancia de dirección, es un momento de síntesis de las luchas de nuestro pueblo en el camino por la dignidad, por la justicia social, por la liberación nacional y el socialismo.
Queremos agradecer las decenas de saludos, internacionales y nacionales que hemos recibido. También, destacar la presencia en este acto inaugural de compañeras y compañeros del gobierno nacional, de los gobiernos departamentales y municipales, legisladores de los distintos sectores y representantes de las bases de nuestro Frente Amplio. Agradecemos las fraternas palabras del compañero presidente de nuestro Frente Amplio, Fernando Pereira y de nuestra gloriosa UJC. Saludamos la presencia de militantes sindicales, de Madres y Familiares y organizaciones defensoras de los DDHH, de todo el movimiento social y popular, de la cultura; también, muy especialmente, de camaradas de varios partidos comunistas de países hermanos.
Muchas gracias, a todas y todos por estar con nosotros y enaltecer nuestro Congreso. Cada vez más necesitamos fortalecer los vínculos fraternos y unitarios entre quienes nos definimos de izquierda, antiimperialistas y luchamos por un mundo más justo, solidario, sin exclusiones y por el socialismo.
En estos días de trabajo en comisiones y sesiones plenarias, estaremos culminando un largo proceso de elaboración y debate en nuestros organismos, que enriquecerán las Bases de Discusión presentadas, de este Trigésimo Tercer Congreso y en el marco de los 105 años del Partido Comunista de Uruguay. Se realizaron cientos de asambleas de las agrupaciones en todo el país y también en otros países del mundo, donde viven y militan las y los comunistas uruguayos. Hubo Conferencias Seccionales y Departamentales, se eligieron, democráticamente las direcciones en toda la estructura orgánica del Partido.
El Congreso es un momento de debate y ejercicio de la democracia partidaria para tomar definiciones políticas y elegir nuestra dirección. Así es, así discute, así decide el Partido Comunista de Uruguay.
En este informe, presentaremos una serie de elementos y haremos referencias a diversos acontecimientos que enriquecerán el debate. E ciertos casos, estas referencias reforzarán las propuestas que, más adelante, se transformarán en resoluciones políticas que guiaran nuestro acción en el próximo periodo.
Decíamos hace algunas semanas atrás: “los comunistas uruguayos no concebimos nuestra identidad como un refugio auto-referencial, ni la historia como algo lejano que reverenciar”. Realizamos nuestro Congreso en medio de las luchas de nuestro pueblo, de la lucha de clases, de las acciones de solidaridad internacionalista y antiimperialista, inmersos en las tareas en el Parlamento y el Gobierno Nacional.
Este XXXIII Congreso se realiza con el Frente Amplio nuevamente en el gobierno nacional, y, más allá de todas las discusiones, que vaya si las hubo y las hay, debemos reivindicar esa victoria popular contra la derecha y el bloque de poder, que tanta militancia y compromiso demandó y que nos poníamos como objetivo central en el anterior Congreso.
Este Congreso lo hacemos cuando conmemoramos el 70 aniversario del XVI Congreso de nuestro PCU. Si hay momentos en la historia donde se generan saltos en calidad, el XVI Congreso fue uno de ellos. Dijimos, lo dicen nuestras Bases de Discusión, igualmente queremos reiterar que en el XVI Congreso el PCU se propuso construir un Partido y una estrategia para disputarle el poder y la hegemonía, a las clases dominantes. Se trazó un camino de unidad y de amplitud para la revolución en Uruguay.
Se propuso sintetizar las experiencias de las luchas obreras y populares de nuestro país, analizar la realidad de nuestro país, trazar un camino teórico y construir un programa que se transformará en la bandera de lucha de miles. Asimismo, se planteó definir las fuerzas sociales que podían impulsar ese proceso revolucionario: la clase obrera, con un papel central, el campesinado, los sectores más avanzados de la intelectualidad y la cultura.
Además, se definió que el pueblo organizado debía ser el protagonista de ese proceso transformador, con su propia experiencia de lucha, con la clase obrera a la cabeza.
Se planteó construir la unidad del pueblo, de las y los trabajadores y de estos con los estudiantes. También la unidad de la izquierda sin exclusiones. Eso se concretó con el Congreso del Pueblo, la CNT, el FIDEL primero y el Frente Amplio después. A su vez, para asumir esas tareas, era y es necesario la construcción de un gran Partido Comunista, enraizado en lo más hondo y profundo de nuestro pueblo.
Por supuesto, compañeras y compañeros, que los avances en la acumulación de fuerzas de nuestro pueblo hacia su liberación no son mérito solamente del PCU y del XVI Congreso. Pero podemos decir, sin sectarismo alguno, que fue esa línea la que la historia demostró correcta. Una línea unitaria y de masas, como la definiría con precisión nuestro Secretario General Rodney Arismendi.
Luego definimos el carácter continental de la revolución y la necesidad de avanzar en democracia y construir, con nuestro pueblo, una democracia avanzada, con rumbo al socialismo.
La humanidad enfrenta hoy uno de los momentos más peligrosos de la historia, el capitalismo, en su fase superior, el imperialismo, pone en peligro su existencia y la del planeta. Nunca como ahora ha crecido tanto la producción, nunca se había generado tanta riqueza y explotado tanto los recursos naturales, y al mismo tiempo, jamás se había visto la vergonzante brecha entre pocos centenares de mil millonarios y millones de niñas, niños y ancianos que no tienen nada, pero nada de nada para subsistir.
Hoy algunos nos preguntan ¿por qué somos comunistas, por qué luchamos y militamos por el socialismo? Marx diría, mejor que nosotros: porque hay todavía quienes no tienen nada para perder, solo las cadenas.
Aquí estamos los comunistas uruguayos, para construir respuestas, reivindicar la lucha y defender la unidad del bloque social y político, democrático-radical de los cambios, con nuestro Frente Amplio en el gobierno nacional, en 4 gobiernos departamentales y 32 municipios, que, fruto de la militancia de nuestras bases frenteamplistas y la lucha consciente de nuestro pueblo, hemos alcanzado en esta última etapa.
Antes de considerar algunos puntos centrales de nuestra discusión, queremos una vez más, reivindicar la historia del Partido Comunista de Uruguay. Toda nuestra historia y en ella algunos elementos centrales, y señas que nos identifican.
Una de ellas es el internacionalismo, que no es más que concebir nuestra revolución como parte de la lucha emancipadora de los pueblos de nuestro continente y el mundo. Nuestro nacimiento está vinculado a la identificación con la Revolución de Octubre, primer intento victorioso de las y los oprimidos de gobernarse a sí mismos, esa definición sigue siendo parte de nuestra identidad. Nuestro internacionalismo se expresó en la solidaridad con la República española, con Vietnam en su heroica lucha, con Cuba y la construcción del socialismo, con Angola y su dignidad, con Nicaragua y su revolución para derrotar a Somoza.
Internacionalismo que hoy se expresa, junto a decenas y centenares de miles, proclamando nuestra solidaridad con el pueblo palestino y condenando al genocidio del Estado de Israel en su contra. Nacimos, fuimos y somos un Partido internacionalista, antiimperialista, que lucha por la paz, la autodeterminación, la no injerencia y la unidad de los pueblos.
¡Nunca renunciaremos a eso!
Otro elemento que queremos destacar es que el PCU nace para dotar a las y los trabajadores de una herramienta política para que sean actores independientes en la escena nacional, como lo ha sido, como lo es y como ha demostrado en reiteradas ocasiones, tanto en la defensa de trabajo digno y salarios decorosos, como en el papel asumido en la más grande de las acciones de nuestra clase obrera, la Huelga General de 15 días en defensa de las libertades públicas, en el enfrentamiento a la dictadura y al fascismo para recuperar la democracia. Nuestras y nuestros militantes han puesto el pellejo detrás de sus ideas y lo seguiremos haciendo cada día.
Por otra parte, desde su nacimiento, el PCU reivindica el contenido popular de la revolución artiguista y asume el compromiso de luchar para su realización. “Por la Pública felicidad”, expresada en la consigna de este Congreso, y para que “los más infelices sean los más privilegiados” como nos indicó quien con justicia fue llamado “Protector de los pueblos libres”.
Los y las comunistas uruguayos tenemos el objetivo expreso de construir, junto a nuestro pueblo, el camino para la revolución en Uruguay. Con una ideología, el marxismo-leninismo, y con el compromiso de organizar al pueblo, con el protagonismo obrero y popular, para avanzar hacia la libertad y la igualdad plena, como decíamos hace 105 años y reafirmamos hoy, por el socialismo y el comunismo.
Al abrir este XXXIII Congreso queremos homenajear a todas y todos los que con su militancia fueron protagonistas de todos estos y años y lo son hoy. El PCU fue, es y será un Partido de militantes, a ellas y ellos, a ustedes, nuestro sencillo y sincero homenaje.
Este Congreso se realiza en un mundo convulsionado. La humanidad vive una de las épocas más peligrosas de la historia. La crisis del capitalismo y el declive de la principal potencia imperialista, EEUU, hacen que aumente su agresividad y peligrosidad. La emergencia de un mundo multipolar con los BRICS, y particularmente el rol que juega China, desafían la hegemonía yanqui. Vivimos en un mundo cada vez más desigual, un reciente estudio encargado por el G20 y coordinado por el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, indica que entre el 2000 y el 2024 el 1% más rico se quedó con el 40% de la riqueza generada y el 50% más pobre, solo recibió el 1%.
Estamos en un mundo donde el gobierno de los EE.UU. desata una guerra comercial de escala global, donde la paz y la convivencia entre las naciones están cada vez más cuestionadas, con decenas de guerras en desarrollo y con el peligro real de una escalada bélica. Esta crisis genera el avance de expresiones de ultraderecha y de corte neofascistas en Europa y EEUU, y también en nuestra América.
Ante esta situación, nos paramos defendiendo la paz, reclamando el respeto a la soberanía de los países, a la autodeterminación de los pueblos y promoviendo la unidad latinoamericana, que tiene expresiones como la CELAC y en su momento la UNASUR, experiencia golpeada por el imperialismo y la derecha continental que hoy se intenta relanzar, por ello, es necesario fortalecer estas expresiones de unidad políticamente desde el gobierno y socialmente desde el movimiento popular.
En nuestro continente, queremos expresar nuestra solidaridad con el pueblo de Brasil y el gobierno del compañero Lula da Silva, que conjuntamente con la presidente de México Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro en Colombia, defienden los intereses de sus pueblos y no dudan en manifestarse contrarios a los intereses del imperialismo hoy con cara de Donald Trump. Con el hermano pueblo de Cuba, que ha denunciado que este año por las medidas adicionales implementadas el impacto del bloqueo se ha incrementado en un 49%. Con Venezuela, amenazada por el imperialismo yanqui, que despliega portaviones, barcos y miles de marines frente a sus costas, con la excusa de la lucha contra el narcotráfico, cuando en realidad todos sabemos que lo que quieren son el petróleo y las riquezas naturales del país hermano.
En estos días el imperialismo ha agravado las amenazas y la agresión. Decretó, violando toda la legislación internacional, el cierre del espacio aéreo venezolano y luego anunció la inminencia de ataques terrestres, contra Venezuela y Colombia. La última acción es el robo de barco petrolero y lo llamativo es el silencio de la comunidad internacional.
Todo esto lo hace con la excusa del combate al narcotráfico mientras, al mismo tiempo, indulta al ex presidente hondureño, el derechista Juan Orlando Hernández que estaba preso, condenado por una corte de EEUU a 45 años de cárcel por narcotraficante. Hemos condenado públicamente estas acciones imperialistas, y su constante práctica de doble rasero.
Compañeras y compañeros, estamos hoy ante una reedición de la Doctrina Monroe, depende de nosotras y nosotros organizarnos para enfrentar esta arremetida imperialista.
Además, queremos manifestar que estamos con la expectativa puesta en Chile y en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se desarrollan en las próximas horas, y aún siendo conscientes de lo difícil de esta contienda, queremos que vuele hasta el comando de campaña de la compañera Jeannette Jara, toda nuestra solidaridad y deseos de éxitos que serán en beneficio del hermano pueblo chileno y Nuestra América.
En ese cuadro tan complejo en Uruguay estamos desarrollando el gobierno nacional del Frente Amplio y las luchas populares. Queremos manifestar de forma clara que nuestro partido, el Partido Comunista de Uruguay, está comprometido con el gobierno encabezado por el compañero Yamandú Orsi y la compañera Carolina Cosse. A su vez, estamos también comprometidos con el programa del Frente Amplio, pues, fue ese y no otro, el elegido por el pueblo uruguayo. Orgullosamente formamos parte de nuestro gobierno, trabajamos con ahínco y dedicación día tras día para lograr construir un camino asertivo hacia la pública felicidad de nuestro pueblo.
El gobierno del Frente Amplio recibió de la derecha un Uruguay más desigual, con múltiples problemas y una deuda social que no puede esperar. Recibimos un déficit fiscal más alto del que decían, el más alto de las últimas décadas, casi mil millones de dólares de deudas y adelantos generados en el año electoral, a pagar en este 2025. A ello, se agrega que el Gobierno del FA no tiene mayoría en la Cámara de Diputados y en la Asamblea General.
Eso, claramente plantea restricciones. Desde nuestra perspectiva las debemos asumir como desafíos a superar y no como la imposibilidad de cumplir con el Programa del FA. El Programa del FA, resuelto luego de una amplia discusión y con gran respaldo, es un compromiso con nuestro pueblo, una necesidad para mejorar sus condiciones de vida y trazar un rumbo de desarrollo para el Uruguay, que empiece a superar la dependencia, con soberanía y justicia social.
Creemos que es necesario reflexionar y que hay condiciones para atender las demandas de nuestro pueblo, necesitamos incursionar en un debate franco y en clave de unidad, sin dejar afuera la autocrítica. El debate de ideas es parte de la construcción de la unidad, a su vez, debemos valorar los avances que se van conquistando. Si no valoramos los avances, no valoraríamos tampoco la lucha acumulada para lograrlos. Esa es nuestra postura histórica.
Desde esa perspectiva, es que planteamos, con franqueza, algunas discrepancias que tenemos en aspectos que consideramos importantes con nuestro gobierno. En el acto del 105 aniversario dijimos, con claridad y mayor extensión, que consideramos necesario que nuestro gobierno, en función de la posición asumida por nuestro Frente Amplio, el PIT-CNT, el conjunto del movimiento popular y un amplio arco de organizaciones y miles de uruguayas y uruguayos, califique de genocidio lo que sufrió y sigue sufriendo el pueblo palestino por parte del gobierno de ultraderecha de Israel, encabezado por Benjamín Netanyahu, con la complicidad y el respaldo de EEUU. Esa situación se perpetúa más allá del Alto al Fuego en vigor, violado sistemáticamente por Israel, que continúa asesinando hombres y mujeres palestinos. Es necesario que Uruguay juegue un papel activo, para que haya un alto al fuego real, ingrese sin restricciones la ayuda humanitaria, con supervisión internacional, se construya una paz duradera y esta sea con la existencia de dos estados.
Hoy vivimos la agresión imperialista contra Venezuela y también contra Colombia. El despliegue militar, las acciones y las amenazas de EEUU ponen en peligro la paz en nuestro continente. El Frente Amplio ha condenado ese despliegue militar de EEUU. Como decíamos lo hicimos también como PCU y lo hizo el PIT-CNT. Estamos trabajando y lo seguiremos haciendo para que nuestro gobierno se sume a las voces que en el mundo, entre ellas la del Papa León XIV, se pronuncian en defensa de la paz. Es necesario detener las agresiones, parar las amenazas, impedir que haya una agresión directa y reivindicar el respeto a la soberanía de nuestros países, a la legislación internacional, a la autodeterminación de los pueblos y lo establecido en el Tratado de Teatelolco, que desde 1967, declaró a América Latina y el Caribe como zona libre de armas nucleares y la declaración de 2014 de América Latina y el Caribe como zona de paz de la CELAC. Mucho más cuando nuestro país, en un hecho relevante, presidirá la CELAC el año que viene.
Desde esta tribuna manifestamos nuestra posición, que es la del FA y la de todo el movimiento popular, es así que reafirmamos nuestro compromiso con la lucha contra la impunidad, por memoria, verdad y justicia, nunca más dictadura y con la necesidad de que los peores criminales de nuestra historia, responsables de crímenes de lesa humanidad contra nuestro pueblo, deben cumplir su condena.
Nunca escondimos lo que pensamos, lo decimos con franqueza y trabajamos para construir síntesis unitarias en esta temática.
En ese sentido, queremos destacar el reciente procesamiento de uno de los asesinos de nuestro camarada Horacio Gelós Bonilla, a 50 años de su secuestro y desaparición por la dictadura fascista y la inauguración, mañana, del Sitio de la Memoria en el Infierno Grande, a 50 años de la Operación Morgan.
En estos días culminó en el Parlamento la aprobación del Presupuesto Nacional. Es muy importante que se hayan construido las mayorías parlamentarias que hicieran posible su aprobación, era un desafío político importante. Valoramos mucho el trabajo de las bancadas del Frente Amplio y de la 1001, en Diputados y en el Senado, tanto para lograr la aprobación del Presupuesto, como para, en el marco de una significativa discusión en la cual participaron decenas de organizaciones de la sociedad, lograr mejorar, en aspectos importantes el Presupuesto Nacional.
Ya hemos dicho, lo han hecho nuestras y nuestros parlamentarios, que a diferencia del gobierno de derecha, el Presupuesto no es de ajuste, no hay recorte de gasto público social o de inversión pública. Por lo expuesto, entendemos que la recaudación para enfrentar el déficit dejado por la derecha y lograr recursos para llevar adelante políticas públicas claves, se consigue mediante ajustes tributarios progresivos a las grandes transnacionales y a los capitales en el exterior. Somos claros, estas iniciativas no afectan a las grandes mayorías de nuestro país. Los incrementos del gasto e inversión están bien dirigidos, principalmente a la infancia y a los sectores más vulnerables. Valoramos el trabajo realizado en el Parlamento con las re-asignaciones presupuestales.
Asumiendo esto, es claro que el Presupuesto es insuficiente para las necesidades de nuestro pueblo y para la implementación del Programa de Gobierno. La aprobación del presupuesto fue un paso importante y necesario, pero aquí no termina nada, vendrán las Rendiciones de Cuentas, también, estamos desarrollando las iniciativas parlamentarias, políticas, de gobierno y del movimiento social que permitan conquistar avances populares.
Solo mencionaremos algunos ejemplos de lo que, desde distintos lugares y espacios de lucha, se ha ido construyendo y avanzando en estos meses. En el Senado se aprobaron por unanimidad dos proyectos de ley. Hablamos de la ampliación del Fondo de Cesantía y Retiro para las y los trabajadores del hormigón y del proyecto de ley que abrevia el trámite expropiatorio de las viviendas con deuda compensable, ambos con un destacado papel de nuestra bancada. Se logró duplicar la inversión en vivienda para los sectores más vulnerables, que pasará de 355 millones de dólares en el período anterior a 700 millones en este.
Si una de las manifestaciones del neoliberalismo es la fragmentación de las ciudades debemos enfrentarlo desde el derecho a la ciudad, esto implica la construcción de un movimiento social por la vivienda, cuya constitución debe darse con la participación activa de la academia y de las organizaciones sociales, con un rol activo democrático del estado resolviendo el suelo urbano y acompañado por una política económica acorde que priorice atender esta problemática.
Destacamos especialmente la inclusión en el Presupuesto de la convocatoria a un diálogo nacional para generar acuerdos hacia una Estrategia Nacional de Desarrollo. También son avances de este período la duplicación del alcance de los comedores escolares. El importante fortalecimiento de las becas en Secundaria. Lo logrado con el Programa Uruguay Impulsa. Las iniciativas concretas para atender la situación en las zonas de frontera. La convocatoria al Diálogo de la Seguridad Social. El acuerdo alcanzado con las Intendencias, el plan Más Barrio. Las iniciativas para la construcción de infraestructura y obra pública, que además, potencia el empleo de calidad. Las medidas adoptadas para fortalecer las empresas públicas. La construcción a través del diálogo político y social del Plan Nacional de Seguridad, recientemente anunciado. Los avances en la Ronda de Consejos de Salarios, donde ya hay un importante nivel de acuerdos alcanzados y resalta especialmente el histórico convenio logrado por las trabajadoras domésticas.
Queremos mencionar dos iniciativas que implican avances y que hicieron frente a dos decisiones, tomadas en el gobierno de derecha, que eran claramente perjudiciales para el país. Uno es la suspensión del proyecto Neptuno y el impulso a la construcción de la represa en Casupá. El segundo es todo lo referido a la denuncia de la estafa en torno a la construcción de dos patrulleras oceánicas por la empresa Cardama.
Hay en elaboración otro conjunto de iniciativas legislativas, algunas desde el FA, otras desde la 1001, otras con propuestas de organizaciones populares, otras iniciativas del Ejecutivo, entre ellas destacamos la reducción de la jornada de trabajo.
Dejamos para el final de este punto la iniciativa planteada desde la academia, impulsada por el PIT-CNT y la Intersocial, de gravar al 1% más rico de la población, para obtener los recursos para combatir a la pobreza infantil. En estos días, la central obrera presentó una propuesta concreta, elaborada por una Comisión Consultiva integrada por economistas y especialistas tributarios de reconocida capacidad. Se trata de crear una sobretasa al Impuesto al Patrimonio de las Personas Físicas aplicable al 1% más rico de la población.
Nuestro Partido respalda esa iniciativa y el Frente Amplio resolvió analizar y discutir. En estos días además, se han sumado sectores de izquierda y dirigentes con su apoyo. El debate que se ha generado es muy importante, y debemos tener la suficiente capacidad, cabeza abierta y lograr motivar a las grandes mayorías que respalden o mejoren la iniciativa, que es poner en discusión y tomar medidas concretas en torno a la desigualdad, será una tarea central en todo el período.
Los acuerdos alcanzados para algunas de las iniciativas no pueden hacer olvidar que se construyen en medio de una permanente campaña de la derecha y el bloque de poder por deslegitimarlas y levantar todo tipo de alarmas. En estos meses la oposición no ha dado tregua al gobierno y ha sido particularmente virulenta contra el movimiento social y el Frente Amplio. No esperábamos otra cosa.
No es casualidad, el protagonismo popular es clave para que un proceso de izquierda se consolide y avance, y la derecha y el poder lo saben. Por eso debemos valorar el Congreso del PIT-CNT y sus resoluciones, así como las movilizaciones, generales y particulares realizadas. Las elecciones universitarias con un triunfo de los gremios estudiantiles y docentes.
El desarrollo del bloque político y social, democrático y radical de los cambios, de sus componentes políticos y sociales, es un elemento decisivo, está abordado con esa centralidad en las Bases de Discusión de este Congreso. Hablamos de las organizaciones populares como el PIT-CNT, los gremios estudiantiles, hay que sumar a ONAJPU, a FUCVAM, a las organizaciones feministas, las de defensa del medioambiente, entre otras.
Y, por supuesto, de la movilización permanente, del rol político y el fortalecimiento orgánico de nuestro querido Frente Amplio. Se trata de construir – juntos en el FA – una correcta síntesis política, con el necesario balance de la etapa, el Plan Político y sus ejes estratégicos hacia el Congreso y elecciones de autoridades del año que viene.
Es necesario, compañeras y compañeros, que miremos y juguemos en toda la cancha, hablamos de construir, con iniciativa política, debate ideológico, lucha popular, movilización del FA, de acción transformadora desde el Parlamento, desde los gobiernos departamentales y el nacional, con síntesis superadoras para avanzar en el cumplimiento del Programa. Es todo eso lo que hay que hacer jugar. A todo lo que nosotros denominamos como el bloque político y social, democrático-radical de los cambios para enfrentar al bloque de poder y abrir una perspectiva de avance popular.
Finalmente, camaradas. Todo lo que hemos señalado ha tenido y tiene a las y los comunistas como protagonistas. Distintos medios de comunicación nos lo recuerdan casi todos los días en sus editoriales; a nuestras y nuestros dirigentes les hacen dedicatorias casi que periódicamente, a nuestros aliados y amigos le pegan de rebote y los someten a rigurosos exámenes públicos, para que demuestren que no son comunistas. Somos conscientes de la presión de la clase dominante y por eso valoramos más a nuestros aliados.
Esto no es para refugiarnos en la cómoda posición de culpar a los demás. No hacemos estas afirmaciones para justificar nuestros errores. Tenemos que asumir con valentía que el cuidado y la vigilancia revolucionaria, es una tarea de supervivencia como organización. Que las elaboraciones colectivas son más certeras y justas que las acciones individuales. Que la crítica y la autocrítica como método, nos permite crecer y desarrollarnos. Que tenemos que incentivar y generar tiempo y espacio para el estudio, para el análisis de la realidad concreta, esa que queremos cambiar. En definitiva camaradas, tenemos que asumir que no somos infalibles, que los vicios que intentamos combatir y superar, nos provocan desviaciones políticas – ideológicas y golpes tan duros como evitables.
En este marco de acontecimientos y de luchas populares, en el reciente y brillante Congreso de la UJC, en las asambleas de agrupaciones, en las conferencias Seccionales y Departamentales, hemos discutido la construcción y organización de nuestra militancia en favor de esa línea, unitaria y de masas, para avanzar en democracia, hacia una democracia avanzada.
Debemos ser humildemente conscientes, que para todas las tareas pendientes necesitamos un partido más grande, cualitativa y cuantitativamente y, como sostiene Arismendi, asumamos que el problema cardinal de la revolución uruguaya, es el tamaño e incidencia del Partido y de la UJC: más organizados, más fuertes, con más incidencia en la sociedad, para poner nuestra militancia al servicio de nuestro pueblo y de su emancipación.
Camaradas, es muy importante crecer. La correlación de fuerzas es relevante para transformar la realidad, en síntesis, es muy importante cuantos somos.
Por todo eso y porque creemos y reafirmamos que el Partido tiene un papel central a jugar para resolver a favor de nuestro pueblo las contradicciones planteadas hoy en nuestra sociedad y construir el camino de la emancipación, es que proponemos la construcción de un Plan Estratégico del Partido, que implique un salto en calidad en el trabajo planificado, central para las y los comunistas, pero también en la definición de las prioridades y los centros de concentración, en todas las áreas de labor partidaria y de la sociedad y las medidas concretas para transformar la realidad.
Hace falta más inserción de masas, también crecer, ir en busca de los mejores hijos e hijas de nuestra clase y de nuestro pueblo, las trabajadoras y trabajadores, las y los estudiantes y cooperativistas; del pequeño y mediano comerciante y productor; del jubilado, al cuentapropista, al desempleado, para todos ellos y ellas hay lugar, a todas y todos los necesitamos. Eso hoy, es lo importante e intransferible.
Es que, camaradas, nos proponemos construir junto a todos ellos, UN CAMINO PARA LA PÚBLICA FELICIDAD, como hemos plasmado en la consigna del Congreso y nos demanda la historia. Dediquemos toda nuestra energía en debatir, elaborar y resolver, con un claro y sentido compromiso de clase, brindando nuestro aporte a nuestro amado pueblo.
Salud camaradas.
¡Que viva la clase obrera y trabajadora, que viva el Frente Amplio!
¡Viva el Partido Comunista de Uruguay!





















