Julia Skorina, una mujer perdida en la historia

«Hay olvidos que queman y hay memorias que engrandecen”

Alfredo Zitarrosa

¿Quién fue Julia Schulze?, Al cumplirse 89 años del asesinato de esta inmigrante eslava de San Javier, me gustaría rescatar su historia que sobrevuela la memoria oral colectiva resistiéndose al olvido, tal como fue su vida. Una vida de resistencia y lucha. Mujer, madre de 5 hijos, inmigrante, campesina, luchadora social en tiempos de militarismos a escala regional, de configuración de bloques ideológicos, de entre guerras a nivel mundial y de luchas germinales en pro de conquistas de derechos.

Para situarnos, a mediados de la década del 30 se iba configurando en San Javier el núcleo urbano del poblado, calles, manzanas, nuevas viviendas de nuevos pobladores muchos de ellos inmigrantes, principalmente ucranianos, pero también de origen italiano, español, alemán y hasta alguna familia turca. Por otro lado, la práctica de una agricultura intensiva y la descendencia numerosa que habían tenido las familias colonas hacía creciente la necesidad de tierras. Las deudas dejadas por Bacilio Lubkov, patriarca y líder espiritual de los colonos  rusos, que había abandonado San Javier en 1926 seguían siendo una amenaza, el desalojo era una espada de Damocles sobre muchas familias campesinas y otras estaban acuciadas por la escasez de recursos ya que tenían que entregar hasta el 60% de las cosechas al Banco Hipotecario por las deudas heredadas, tanto así que en enero de 1933 se hacía público el anuncio de desalojo a 40 familias. Sumado a todo esto, el clima político de Uruguay se venía tornando oscuro, corría fuerte el rumor de un inminente golpe de estado, que daría el presidente Gabriel Terra y que finalmente se concretó en marzo de ese mismo año.

La colonia no era ajena a los ajetreos políticos nacionales. Distintos sindicatos y el Partido Comunista se afianzaban en la zona producto de los movimientos obreros y sociales que generó la crisis económica de 1929, por lo tanto, los colonos no estaban solos. El clima político que se vivía, motivó a que el Partido Comunista enviara a sus principales figuras a recorrer el país para preparar a los distintos movimientos sociales y a la población para enfrentar y rechazar el golpe de estado, es así que el 8 de enero de 1933 comunistas de la localidad organizan un acto en la colonia que se desarrolla en medio de provocaciones por parte de civiles y policías que vertían improperios a quienes hacían uso de la palabra e intentaban intimidar a todos los presentes exhibiendo armas blancas y de fuego. El acto termina con la detención de los oradores que fueron llevados a Fray Bentos contándose entre ellos al diputado comunista José Lazárraga.

No obstante, se organiza un nuevo acto el 22 de enero que tendría como oradora a la diputada comunista Julia Arévalo, en este acto fue asesinada Julia Skorina de un tiro en la cabeza cuando protegía con su cuerpo a uno de sus 5 hijos. En pleno acto político policías de la localidad a caballo arremetieron contra la reunión de vecinos, a los tiros y repartiendo sablazos, e insultos sobre los manifestantes. El saldo fue 8 heridos graves, 40 detenidos y la muerte de Julia Schulze, hoy conocida como Julia Skorina, ya que tal cual costumbres de la época, el matrimonio despojaba a las mujeres de la identidad familiar que dan los apellidos paternos y maternos, pasando tras el prefijo “de” a tomar la identidad del marido con un sentido cultural de propiedad patriarcal.

Su crimen nunca fue aclarado, por lo tanto, al hecho lo cubre el manto de la impunidad que caracteriza tristemente a los atropellos cometidos en los contextos de dictadura.

Aunque el rostro de Julia se ha perdido en el tiempo, su historia no. Forma parte de innumerables historias de mujeres heroicas que tiene nuestro país pero que lamentablemente permanecen invisibilizadas. En nuestro departamento no hay una calle, espacio público o memorial para Julia, aun así, persiste en la memoria colectiva como lección de humanidad, ejemplo de lucha y resistencia que nos anima a seguir buscando y luchando por mejores futuros posibles.

…La memoria pincha hasta sangrar a los pueblos que la amarran y no la dejan andar…” decía León Gieco en su célebre canción “La memoria”. Tal es así que la historia de Julia se resiste al olvido. Hoy existe una brigada que lleva su nombre, la Brigada Julia Skorina, integrada por militantes muralistas que expresan los sentires del pueblo, sus reivindicaciones y luchas a través de intervenciones urbanas expresada en los muros de barrios, pueblos y ciudades. En tal sentido las figuras, frases y símbolos diseñados son clara expresión de resistencia, permanencia y batalla por los derechos de los más necesitados, de los explotados y de aquello/as que la cultura del capitalismo avasalla desde su existencia. No podría haber mejor nombre para la brigada que el de esta mujer. La historia de Julia simboliza la grandeza de quienes reconocen y pelean contra el opresor, dando si fuera necesario la vida, tal cual fuera su destino.

La Brigada Julia Skorina pinta muros con reivindicaciones sociales, para dar voz a los que creen y luchan por una sociedad más justa, más igualitaria, más inclusiva y que lleve su nombre es un verdadero acto de memoria, un acto contra el silencio y olvido. Porque Silencio y olvido viven en simbiótica complicidad y en materia de memoria son aliados de la tiranía que con su oscuridad pretende amortajar a la historia y así borrar de a poquito la esperanza. Pero la esperanza, la resistencia, el amor, la lucha, el coraje, la justicia, la pasión forma parte de la espiral de la vida que siempre es mucho más que el olvido o la muerte misma. Por eso decimos que Julia no murió, se hizo eterna.

                                                                                                                                           Profesora Karina Sánchez, Edila PCU

Fuente consultada: V. Martinez, “Los rusos de San Javier”, Ed Banda Oriental, 2013

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